sábado 7 de noviembre de 2009

YOANY SANCHEZ SECUESTRADA Y GOLPEADA POR LA POLICIA POLITICA CUBANA

Yoani Sánchez fue detenida y golpeada el viernes junto con otro bloguero cubano por presuntos agentes de la Seguridad del Estado vestidos de civil, cuando se dirigían a participar en una marcha pacífica en La Habana, afirmó Sánchez a El Nuevo Herald. "No hay sangre. Hay moretones, golpes, pelos arrancados, piñazos a la cabeza, riñones, rodilla y pecho'', indicó la bloguera poco después de que ella y Orlando Luis Pardo fueran liberados."En fin, violencia profesional''.
"Yo, que soy una persona de pacifismo verbal, estoy sacudida ante la violencia, porque la violencia enmudece a cualquiera'', precisó Sánchez por teléfono después del incidente que duró unos 20 minutos.
Sánchez, la bloguera cubana más conocida dentro y fuera de la isla, relató que ella, Pardo, la bloguera Claudia Cadelo y una amiga iban a participar en una "marcha en contra de la violencia'' programada por jóvenes músicos cuando fueron interceptados por presuntos agentes de la Seguridad.
"Estábamos casi llegando cuando fuimos interceptados por tres hombres en un auto con placas particulares que nos ordenaron montarnos'', indicó Sánchez. "Nos rehusamos. Yo no sabía si ellos eran secuestradores o qué. Y subió el tono de la violencia por parte de ellos''.
Sánchez contó que estaban cerca del hospital Calixto García, en el Vedado, cuando fue ‘‘arrastrada hacia el vehículo y tirada de cabeza adentro''.
"Nos aplicaron llaves de judo o karate y siguieron lloviendo los golpes y piñazos'', amplió.
Durante el ataque, añadió Sánchez, ella logró quitarle un papel que tenía uno de los hombres en su bolsillo, y se lo metió en la boca. No sé, era como para decirle: ‘Yo tengo algo tuyo', afirmó.
"El papel contiene un nombre de una persona y un número de teléfono''. "Se puso todavía más furioso, y más golpes'', destacó.
Después de unos 20 minutos en marcha, el vehículo se detuvo en una zona lejos de donde habían sido interceptados.
"Y fuimos violentamente tirados en la calle'', subrayó.
Poco después se encontró de nuevo con Cadelo y la amiga, que le dijeron que habían sido llevados en otro automóvil a una estación de policía, pero con menos violencia, y allí habían sido liberadas.
La marcha, prevista para las 5:30 p.m. iba a ser "una marcha-performance pacífica, no de protesta ni de reclamación política'', coordinada por Luis Eligio, del grupo musical OMNI Zona Franca y los dos miembros del grupo rapero Los Aldeanos, según el blog Penúltimos Días
Los manifestantes tenían planeado llevar unas pancartas de cartón con consignas como ‘‘Súmate'', "No más violencia'' y "Por el futuro de nuestros hijos'', según Penúltimos Días, en una caminata de varias cuadras cerca del cine Yara, en 23 y L.
"Son rostros muy nuevos y [de] una ingenuidad pasmosa'', según el sitio, y agregó que los organizadores habían hecho una práctica previa en el Parque Dimitrov de Paseo y 23 que incluyó "ejercicios de confraternización de grupo [varios de los participantes se llaman hermanos entre sí] y teatro grupal''.
Al preguntarle si pensaba que la detención estaba concebida para evitar que participara en la marcha, Sánchez respondió: "Evidentemente. Todo lo demás sería especulaciones''. La marcha, que según Penúltimos Días contó con unas 200 personas, fue la segunda demostración en La Habana en las últimas tres semanas por parte de jóvenes cubanos generalmente críticos del sistema comunista que rige en la isla.

jueves 5 de noviembre de 2009

...BESO MIS MANOS, PIDIO PERDON Y SE MURIO

Así encaró la muerte Francisco Ayala, con absoluta grandeza y dignidad, anunciándolo a su cuidadora, Fátima, y a su mujer, Carolyn, ángeles de su guarda

Por ANTONIO ASTORGA | MADRID

Se levantó más bien tarde, como era su costumbre. A esa hora ya había llegado Fátima, la discreta y entrañable mujer marroquí que asistía desde hace seis años y medio al escritor nacido en Granada. Francisco Ayala le pidió el desayuno: café, zumo, un huevo revuelto en forma de tortilla francesa y la inacabable magdalena proustiana, que no se terminó, y quedó desmigada sobre el mantel. Tras desayunar, a las once y media de la mañana, se volvió a poner la mascarilla de oxígeno y a las doce, en la hora del Ángelus, decidió quitársela. Su cuidadora le preguntó por qué se la había quitado, y él le contestó: «Porque me voy a morir». Fátima insistió: «¿Cuándo?». «Ahora, porque me voy a morir», replicó él. El señor Ayala le cogió la manos a Fátima, las cerró, las besó tres veces, y luego le pidió perdón: «Perdón por todo, perdón por todo, perdón por todo». Fátima llamó al alma de don Francisco, a Carolyn, que acudió y le cogió la mano. Con absoluta entereza, Ayala murió asido a la mano de «mi vieja», como él llamaba en la intimidad a su esposa; la mano del amor eterno, verdadero, único. Murió sentado en el sofá, mirándole a los ojos, como los titanes. Con sencillez bendita y bonhomía. Sin adornos ni alharacas. Lúcido, plenamente.

Fastuosa hermosura

Murió amarrado a Carolyn Richmond, recordando cuando la conoció... Era una fiesta brillante de luces y de chispeantes conversaciones y de caras iluminadas cuando desde un ángulo atrajo la mirada de Ayala la figura de una muchacha, sus ojos azules, su sonrisa un poco perdida, y sobre todo la hermosura fastuosa de una cabellera color de miel caudalosamente suelta sobre sus hombros desnudos. Se acercó a ella, la saludó, y Ayala y Carolyn hablaron, y hablaron. ¿De qué? De nada; de lo que se habla en ocasiones tales. Estaban de pie, él con una copa de vino en la mano; ella, recostada contra el borde una consola donde ardían las velas de un candelabro. Hablaban, y una risa suya le hizo inclinar hacia atrás la cabeza. De pronto, vio brotar una llama en su pelo. Su pelo se había prendido en una de las velas «y mi corazón ardía, desde ese momento ya, con súbita violencia. Aquella muchacha era Carolina Richmond».

Recostado sobre el sofá, a su casa de la calle Orellana fue llegando poco a poco el círculo de la amistad ayaliana: desde Sevilla se precipitó su íntimo amigo Luis García Montero, que dirigió con mano maestra los actos de su centenario y la biografía de su vida; desde Granada viajaba Rafael Juárez, presidente de la Fundación Francisco Ayala...

Carolyn y Fátima, los ángeles de su guarda, lloraban en silencio, destrozadas, sin consuelo, la pérdida del hombre bueno. La mujer nacida en Marruecos lleva cuidando al matrimonio desde 2002 y el respeto y el aprecio es mutuo y perpetuo. Don Francisco no quería que Fátima se marchara a su casa. Cuando ella descansaba de su trabajo o durante sus vacaciones en Marruecos, Ayala la llamaba por teléfono cada día para preguntar qué tal se encontraban, ella y su familia, si necesitaba algo. Sentía adoración por Fátima.

Despedida de Estado
Y Carolyn no quiso que Fátima faltara ayer al último adiós a Francisco Ayala, que fue despedido en el Tanatorio Parque San Isidro como un auténtico Hombre de Estado, a la altura de su grandeza humana. Allí acudieron Reyes y Príncipes, presidentes de Gobierno y vicepresidentes (María Teresa Fernández de la Vega, Manuel Chaves y Elena Salgado), ministros y ex ministros (González-Sinde y César Antonio Molina) y alcaldes (Gallardón), admiradores y devotos de su magia literaria. José Luis Rodríguez Zapatero llegó a las 11 de la mañana. Tras abrazar a Carolyn Richmond, ambos salieron a recibir a Don Juan Carlos, que visitó la capilla ardiente a las 11,15. El Rey besó a Carolyn, estuvo muy afectuoso con ella, de quien no se separó ni un instante. El Monarca le cogió de la mano y así entraron al interior de la sala. Entonces, Carolyn presentó a Fátima al Monarca, con quien también se mostró muy cariñoso. A las 11,45 entraron los Príncipes de Asturias. Don Felipe y Doña Letizia permanecieron hasta el cierre de la capilla, a las 12 del mediodía. Entonces, Ayala partía hacia El Escorial, donde fue incinerado en la más estricta intimidad, con la presencia de Carolyn y de tres allegados íntimos. Sólo cuatro personas, y lágrimas que no cesaban.

En el jardín de las delicias
«En mi desolación -escribía Ayala en su Retrato de personaje desconocido-, el sentirme desgajado de los seres más próximos me hace advertir ahora y recuerdo algo que yo solía aceptar con indiferente ironía: el hecho de no haber sido capaz nunca de reconocerme en ése que, bajo disfraces varios, creen los demás descubrir en mí. Es el equívoco insalvable del carnaval del mundo». Como Buñuel, que se puso la mano en el corazón, dijo que se pararía y se paró, Ayala fijó la hora de su muerte. ¿Cuando? Ahora...

lunes 2 de noviembre de 2009

MENSAJE DEL PRISIONERO POLITICO EN HUELGA DE HAMBRE

Mensaje a los Hermanos

Estimados Hermanos:

El jueves 29 de octubre de 2009, cuando se encontraba cumpliendo 17 días en huelga de hambre pude ver a mi esposo el Dr. Darsi Ferrer. Lo vi muy deteriorado de la salud, prácticamente cadavérico, apenas podía conversar por las fatigas y mareos, estaba muy decaído. Ese mismo día nuestra familia fue víctima de otros de los maltratos y atropellos que comete el aparato represivo de la seguridad del estado.

Desde que llegamos a la prisión Valle Grande nos estaban esperando y fuimos estrictamente registrados, cosa que no había sucedido antes. Todo esto fue delante de nuestro pequeño niño de 8 años de edad, que está totalmente traumatizado por los daños que le causaron en su vivienda y por la separación obligada con su padre injustamente preso.

Hasta el día de ayer estuve temiendo y muy preocupada por el estado de salud de mí esposo. En horas de la noche del jueves llegó a ser grave, la tensión arterial bajo a 90/60, y sufría de hipotermia. No bastándole con la situación que estaba pasando, el segundo jefe de la prisión, Tamayo, junto a dos oficiales de la seguridad del estado amenazó a mi esposo con meterlo en un calabozo y cortarle el agua, que era su único sustento. El mayor Reinaldo y otro oficial del DTI, viendo las injusticias que estaban cometiendo con un prisionero de conciencia completamente débil, parecieron interceder y defender a Darsi.

Ayer 30 de octubre de 2009 a las 2:00 pm, la IPEAFRO (Instituto de Pesquisas e Estudios Afro-Brasileiros), en especial el destacado ex senador ABDIAS NASCIMENTO y CARLOS MOORE, entre otros de sus integrantes, hicieron un pronunciamiento donde le suplicaban a Darsi que dejara la huelga.

Atendiendo a esta petición y a la de otros amigos que están temerosos por su vida, la cuál es muy importante y necesaria en esta lucha por la libertad del pueblo de Cuba, en el día de ayer 30 de octubre de 2009, el Dr. Darsi Ferrer suspendió la huelga.

Yusnaimy Jorge Soca.

Activista por los Derechos Humanos.

31 de octubre de 2009


Nota: Anexo Carta Abierta de el ex senador Abdias Nacimiento.


AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE CUBA

SU EXCELENCIA GENERAL RAÚL CASTRO RUZ

Palacio de la Revolución

La Habana, Cuba



AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA FEDERAL DEL BRASIL

SU EXCELENCIA LUIZ INÁCIO LULA DA SILVA

Planalto, Casa de Gobierno

Brasilia, Brasil



AL DR. DARSI FERRER RAMÍREZ

ACTIVISTA DEL MOVIMIENTO NEGRO DE CUBA

Prisión de Valle Grande

La Habana, Cuba


En respuesta a demandas de intelectuales, activistas sociales y personalidades de diversas partes del mundo, en particular de los que integran el Movimiento Negro del Brasil, me dirijo a sus excelencias, los presidentes del Brasil y de Cuba, para expresar mi más profunda preocupación por la actual situación del Dr. Darsi Ferrer, médico cubano y activista a favor de los derechos humanos y de los derechos civiles.

El 21 de julio de 2009, mientras organizaba una manifestación pacífica a favor de esos derechos, el Dr. Ferrer fue arrestado y acusado por la presunta comisión de delitos que no se avienen con el carácter, la trayectoria histórica y los valores morales de este connotado activista del Movimiento Negro de Cuba. Desde entonces, él ha estado sujeto a prisión en condiciones que ejemplifican el abuso de sus derechos.

Los hechos, tal como he llegado a saberlos, indican que estamos ante un caso evidente de intimidación política contra los que, en Cuba, alzan sus voces de protesta contra el racismo, las prácticas discriminatorias y todo género de intimidaciones que les imponen a los ciudadanos que se atreven a reclamar, en su país, el establecimiento de un Estado que sea respetuoso de los derechos civiles, del derecho de los ciudadanos a reunirse y organizarse libremente y a manifestar, con entera libertad, su oposición a prácticas discriminatorias de las cuales se sienten víctimas por una u otra razón.

Todos sabemos que el Dr. Darsi Ferrer no es un delincuente. Los hechos indican que, debido a su largo historial de lucha consecuente a favor de los derechos de los más marginados en Cuba —que sabemos que son los de ascendencia africana— las autoridades cubanas intentan silenciar una voz que los hace sentir incómodos. El hecho de que las autoridades cubanas lo traten como un criminal, y hayan llegado al extremo de internarlo en una prisión reservada a delincuentes comunes, es una clara muestra del desdén de esas autoridades por las normas de conducta reconocidas internacionalmente.

Por esta razón, en protesta contra la violación del sus derechos civiles, el Dr. Darsi Ferrer ha iniciado una huelga de hambre.

Tememos por su valiosa vida, especialmente en un momento en que la nación cubana tanto necesita, por su propio renacimiento democrático, a ciudadanos que estén plenamente comprometidos con el sostén de los valores morales y éticos que orientan la vida en una sociedad democrática. El Dr. Ferrer es uno de esos ciudadanos.

Convencido de la injusticia que se comete contra el Dr. Ferrer y, a través de él, contra el Movimiento Negro de Cuba y la población Cubana como un todo, así como en contra de los derechos civiles, humanos y democráticos en todo el mundo:

Apelo al gobierno de la República de Cuba y a Su Excelencia Raúl Castro Ruz, para que cesen todos y cada uno de los actos de intimidación contra los activitas antirracistas de Cuba y para que liberen al Dr. Ferrer o, en su defecto, lo procesen como un preso político, con derecho a una defensa legal con un representante de su elección.

Apelo al gobierno federal del Brasil y a Su Excelencia Luiz Inácio Lula da Silva, para que medie urgentemente con el gobierno de la República de Cuba a favor del respeto de los derechos democráticos del Dr. Darsi Ferrer.

Suplico al Dr. Darsi Ferrer que deponga inmediatamente su huelga de hambre, y cese de arriesgar su vida, porque no debemos privarnos de su valiosa contribución cívica en un momento en que Cuba y el mundo necesitan de personas con la inteligencia, la integridad y el compromiso con la justicia que él consecuentemente ha demostrado.

Uno mi voz a los que día tras día, y cada vez con mayor insistencia, piden la liberación del Dr. Darsi Ferrer, al tiempo que invito a todos los que aprecian las libertades democráticas, que luchan contra el racismo y que siempre han defendido el derecho del pueblo cubano al ejercicio de su plena soberanía, a interceder con las autoridades de Cuba para que cese inmediatamente este asalto contra los militantes de los derechos civiles en ese país.

Rio de Janeiro, 30 de outubro de 2009

ABDIAS NASCIMENTO

Ex-senador e ex-diputado federal de la República Federal del Brasil; ex-secretario de Derechos Humanos e Ciudadanía del Gobierno del Estado de Rio de Janeiro
Fundador del Teatro Experimental del Negro y del Instituto de Pesquisas y Estudios Afro-Brasileños
Profesor Emérito de la Universidad del Estado de Nueva York

sábado 31 de octubre de 2009

LIDER HISTORICO DEL MOVIMIENTO NEGRO BRASILENO SE SOLIDARISA CON DISIDENTES CUBANOS

Un ex senador y dirigente histórico del Movimiento Negro Brasileño ha escrito a los gobernantes de Cuba y Brasil para pedir que se salve la vida del disidente Darsi Ferrer Ramírez, en huelga de hambre en una cárcel cubana.

En su carta abierta a Raúl Castro y al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Abdias Nascimento recuerda que el doctor Ferrer fue detenido durante una manifestación en defensa de los derechos humanos, y luego fue acusado de delitos que no se corresponden con su historia, su personalidad o sus valores morales.

El también ex secretario de Derechos Humanos del Estado de Río de Janeiro opina que éste es un caso de intimidación política contra quienes protestan en Cuba contra el racismo, la discriminación y diversas formas de amedrentar a los que se atreven a reclamar un estado de derecho.

Señala el dirigente brasileño que el hecho de que se juzgue al doctor Ferrer como un criminal denota que las autoridades están tratando de silenciar una voz molesta, lo que llevó al detenido a iniciar una huelga de hambre.
Michelle Sague tiene más información en el audio.

QUE BUENO BAILA USTED; la musica cubana a traves de Benny More



(www.miscelaneasdecuba.net).- Faisel Iglesias. Nacido en 1953 en Pilotos, Pinar del Río. Graduado de Derecho en la Universidad de La Habana. En 1991 la editorial Letras Cubanas publicó parcialmente su novela EL Olor de la Tierra, que fue prohibida por el Gobierno de la isla el mismo día de su lanzamiento. Obra que fue presentada en 1996 en la Feria Internacional del Libro de Miami.

En 1980 comenzó como abogado a defender a disidentes en la isla. En 1992 fundó junto a René Gómez Manzano la Unión Agramontista, procurando una nueva concepción de la sociedad, el estado y el derecho en Cuba.

En 2008, ya en el exilio, fue proclamado Delegado para el Caribe de la Corriente Liberal de la disidencia cubana. En la actualidad vive y trabaja como abogado en Puerto Rico. Con motivo de la reciente publicación de su novela "Qué bueno baila usted: La música cubana a través de Benny Moré", Faisel Iglesias es el invitado de la semana en MartiNoticias.

MN. ¿Cómo se le ocurrió novelar la vida de Bartolomé Maximiliano Moré?

FI. La música es la primera entre las artes. Nos trasmite esas emociones que identifican nuestra cultura, nuestro ser. Cuba es su música. La síntesis y expresión humana más alta de ese milagro es Benny Moré. Benny es un personaje con el que siempre andamos a cuesta de manera consciente o inconsciente, es otro yo.

MN. La vida misma del Benny Moré es una novela. Esto que pudiera facilitar las cosas en realidad las complica porque pudo haber equivocado el camino y terminar escribiendo una biografía sobre el Bárbaro del Ritmo. ¿Cómo eludió ese peligro que, por otro lado, sería una tentación?

FI. El Benny es un Benny diferente para cada cubano. Incluso, nunca se repetía. Mutaba en cada canción. Para él un instante podía ser la eternidad y era capaz de expresar en una canción, en un gesto, en un grito, siglos incontables de dolor, desarraigo, esclavitud, amor, esperanza. Sólo la novela posibilita esa polifonía, esos rompimientos de tiempos... Una gran fabulación para decir una poquita de verdad.

MN. Su novela sobre el Benny es además una novela sobre la música cubana ¿Qué fuentes vivas o bibliográficas consultó, sobre todo teniendo en cuenta que usted vive exiliado en Puerto Rico y que obviamente la circunstancia del exilio conforme le abre el acceso a unas fuentes le niega el acceso a otras?

FI. La música cubana es un fenómeno único. Ningún país del mundo tiene más ritmos. Es un fenómeno complejo y simultáneo que ignoran los que la copian y hasta los que la roban, porque de eso también se trata. Ahora cuando escuchas un son, un bolero, una rumba, dicen que se trata de música caribeña, tropical. El trópico lo encontramos en Asia, África, en el Perú, Chile, en Australia... Cuando hablan de los instrumentos musicales cubanos se refieren a ellos como instrumentos afrocubanos.

Hay un deliberado propósito de descubanizar la música cubana. Y eso no afecta sólo a nuestro patrimonio, sino que daña a esos pueblos a los que les dicen engañosamente que esa es su música, porque les rompen su identidad. La clave es un instrumento cubano. Nació precisamente para oponerse a la estridencia de los tambores africanos.

Los timbales, los bongoes son instrumentos musicales cubanos que surgían a los fines de expresar una realidad musical que sólo se daba en Cuba. De modo que las fuentes de esa novela las encuentro en la historia, en la dignidad y el amor a mi cultura.

MN. La descripción y definición que logra en su novela del instrumento musical denominado la clave me resultó extraordinario. Cuente brevemente a nuestros lectores lo que aporta la clave a la música cubana y cómo lo obtiene siendo un instrumento, digamos, tan primario y simple.

FI. En Cuba se fundieron en ese gran proceso de transculturación el negro y el blanco, como en los demás países del Caribe. Pero en Cuba se da un fenómeno único. A partir del siglo XVI la industria azucarera se desarrolla de manera tal que, en poco tiempo la isla pasó a ser el primer país productor y exportador de azúcar, cuando el azúcar tenía la importancia en el mercado mundial que tiene hoy el petróleo.

En consecuencia en el Puerto de La Habana se crea el astillero capaz de hacer los barcos más grandes y modernos de transportación de azúcar a los cuatro puntos cardinales.Los recursos y trabajadores para atender las necesidades de abastecer de barcos militares a las armadas que peleaban en las guerras de independencia de Norte y Sur América. Ingenieros, ebanistas, carpinteros europeos, fundamentalmente del sur de España, comenzaron a trabajar junto a los negros en el puerto.

En los momentos de esparcimiento, cuando los negros tocaban sus tambores, a los blancos les resultaban estridentes sus sonidos. Y comenzaron, tras aguantarles un tiempo. Primero, seguramente con las palmadas, pero con el tiempo, empezaron a utilizar las clavijas, esos tornillos de maderas, para trincar los barcos. De ahí, después de un artesanal tallado, surge la clave de la música cubana.

A mí modo de ver, es el instrumento que parió la música cubana. Todas las autoridades que he oído hablar del fenómeno de la música cubana lo justifican con el encuentro del negro y el blanco. Sin embargo, en todos los países del Caribe, en América del Sur, en todos los lugares donde se ha dado ese mestizaje se produce una música poderosa, pero la música cubana es única.

La clave hace melódico al ritmo, deja un espacio de silencio que abraza a la melodía, permite la improvisación del artista y del espectador, por tanto cambió también el concepto del espectáculo, porque a partir de la clave, el espectador también crea. A partir de la clave, el pueblo dejó de bailar esos bailes de salón, de pasos aprendidos, del tiempo de la colonia y las rumbas y comienza a bailar suave, suavecito, apretando a la compañera, en virtud del paso que le marca la clave.

Para novelar la clave era necesario hacerla un personaje. Por tanto tenía que humanizarla. Y la única manera de humanizar un objeto es utilizando la poética.

Otro aspecto fundamental de la música cubana es la utilización de los tambores con fines religiosos. Es por ello que, una vez que la clave comienza a bordear el ritmo y abrazar la melodía en sus momentos de silencio, la percusión puede ser adorno, tono dramático, imaginar locaciones, llevar y traer espíritus.

Claro, pero mi novela no tiene una aspiración científica, mi propósito es literario y para ello, para decir esas poquitas verdades que no tengo medios científicos de probar, utilizo la poesía. La poesía me da la facultad de inventar verdades...

MN. ¿Era Bartolomé Maximiliano Moré un iniciado en la Regla de Palo Monte?

FI. Bartolomé Maximiliano Moré se crió entre babalawos, en medio de esa tradición religiosa. Una parte de su personalidad es forjada por ese mundo. El respetaba, como todo hombre sensible y agradecido, esa cultura, esas religiones. Ellos les enseñaron los secretos del canto, el baile y los toques de tambores que fueron fundamentales en su proyección artística. Pero como decía Celeste Mendoza, su gran amiga: "El Benny no creía ni en su sombra".

MN. ¿Qué hay de cierto en el rumor de que el Benny Moré portaba en el interior de su proverbial bastón una prenda, kiyumba, resguardo o amuleto de Palo Monte?

FI. No me consta. Puede haber sido cierto o no. Como te expresaba, esa es la cultura que lo formó y que él respetaba. Pero yo no me asumo al Benny con ojos de historiador. Yo por ejemplo, quité su sombrero y su bastón del Alí Bar, que es donde verdaderamente están y los puse en un teatro adonde la gente iba y pagaba por verlo. Me interesa la verdad literaria, esa que se inventa.

MN. ¿Cómo definiría a Bartolomé Maximiliano Moré dentro de la música cubana y caribeña en general?

FI. Es la expresión más alta de cubanía de ese fenómeno único que es la música cubana.

El Lcdo. Faisel Iglesias se encuentra en Puerto Rico y disponible para entrevistas sobre su nuevo libro. Atendió el famoso caso de la playa de Tarará, Cuba, donde se terminó fusilando a tres nacionales cubanos. Para contactarlo pueden hacerlo a través de los # (787)- 553-3373 o a su manejador de relaciones públicos Eduardo Rodríguez # (787)- 245-4118.

miércoles 21 de octubre de 2009

RAUL, MORATINOS Y LA BRUJERIA

Por: Héctor Peraza Linares
hectorperaza.blogspot.com
hector.peraza.linares@hotmail.com
Madrid, 21 de octubre de 2009

Moratinos: Compañero presidente, traigo una misión muy importante que me ha encargado Zapatero.

Raúl: Lo que sea, cuando sea, y pa’ lo que sea, señor Ministro. Claro está, siempre que no sea pa’ que libere a los trescientos presos políticos, pa’ que haga elecciones libres, o pa’ que respete aquí los Derechos Humanos.

Moratinos: Tranqui, tranqui, compañero presidente. Nada de eso, por supuesto, es lo que quiere mi presi. Zapatero lo que quiere es que usted me lleve a un brujo.

Raúl: ¿Pa’ qué carajo quiere eso Zapatero?

Moratinos: Para que, mediante alguna brujería, suban las intenciones de voto de los españoles al PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL. Debe saber que, en las últimas encuestas, el Partido Popular, a pesar de estar dirigido por el inepto de Mariano Rajoy, nos lleva casi diez puntos de ventaja.

Raúl: Eso es pan comío, señor ministro. Ahora mismo le resuelvo ese problema. Espere aquí un momento. En seguida regreso.

Raúl se ausenta durante unos veinte minutos. Al cabo de ese tiempo aparece todo vestido de blanco, acompañado de un chivo. Porta, además, una gallina prieta debajo del brazo izquierdo, un pañuelo rojo que le cuelga de uno de los bolsillos del pantalón, varios mazos de diferentes hierbas, un gran habano encendido, una botella de chispetrén, una docena de caracoles y un coco. Del cuello le cuelga un collar hecho con cascarones de huevos. Moratinos, al verlo, exclama asombrado:

Moratinos: ¡Compañero presidente! ¡No me lo puedo creer! ¿Además de presidente de Cuba y de Comandante en Jefe, es usted …?

Raúl: Así mismito es, señor ministro. ¡Soy el brujo de la Revolución!

Raúl se suena un largo trago de chispetrén, le da un chuponazo al tabaco, expulsa el humo por la boca, escupe en la calva de Moratinos, y le dice:

Raúl: ¡Ése es el gran secreto de nuestra Revolución Socialista Marxista-Leninista- Brujista!

Moratinos: (perplejo) ¿Es por eso que usted y su hermano, o viceversa, que su hermano y usted, se han podido mantener durante más de cincuenta años en el poder?

Raúl: ¡Sirilo! – le responde Raúl, que baila y canta a ritmo de guaguancó:

Soy el brujo

de la Revolución,

bebo orujo

y erupto tiburón.

Moratinos se contagia y comienza también a contorsionarse. Se tira por el suelo. Parece poseído por algún espíritu. Raúl le pasa la gallina prieta por el cuerpo y vocifera, mientras mata al chivo de una puñalada:

Raúl: ¡La sangre de este animal la ofrendo a ti, Satanás, padre querido, pa’ que me digas qué debe hacer el hermano Zapatero pa’ conseguir que los españoles quieran votarle más a él que al líder del PP!

A Moratinos le entran convulsiones. Los ojos se le cierran. Se da golpes en el pecho. Be be de la sangre del chivo. La gallina prieta pone un huevo prieto. El ministro canta a pleno pulmón:

Moratinos: ¡KI-KI-RI-KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!

Raúl escacha el huevo en la frente del ministro de Exteriores del Reino de España. Le corta la cabeza al chivo y también a la gallina prieta. Levanta en vilo a Moratinos. Para sacarlo del trance, le pega un puñetazo en la nariz. A continuación le ata al cuello las cabezas del chivo y de la gallina prieta, y le dice:

Raúl: ¡Siá, caray! ¡Misión cumplida, señor ministro! Envuelva estas hierbas, este coco, esta docena de caracoles, y las dos cabezas que cuelgan de su cuello, en este pañuelo rojo, y llévele todo eso a Zapatero.

El ministro envuelve las hierbas, el coco, los caracoles y la cabeza del chivo y la de la gallina prieta en el pañuelo rojo.

Moratinos: ¿Qué debe hacer mi presidente con esto?

Raúl: Dígale que meta ese “trabajo” en una olla, y lo cocine a fuego lento durante cincuenta horas. Cada hora de cocción le dará a su presidente un año en el poder.

Moratinos: (sonriente) ¿Cincuenta horas dándole candela a la olla, significarán cincuenta años de Zapatero como presidente de España?

Raúl: Así mismito es, señor ministro.

Moratinos: ¿Y cuánto nos cobrará usted por esta brujería, compañero presidente?

Raúl: La voluntad.

Moratinos le entrega a Raúl un cheque por 37 millones de euros…

lunes 19 de octubre de 2009

BELKIS CUZA MALE, HEBERTO PADILLA Y EL TIEMPO ROTO

(Martí Noticias, A. de Armas) - Belkis Cuza Malé nació en la ciudad de Guantánamo, en Cuba, y estudió Humanidades en la Universidad de Oriente. Casada con el poeta Heberto Padilla, padeció junto a él persecución, acoso y encarcelamiento por parte de las autoridades del régimen de la isla en lo que la historia recoge como El Caso Padilla, en 1971. Exiliada en Estados Unidos desde 1979, ha fundado y dirigido las publicaciones Linden Lane Magazine y la Casa Azul. Ha publicado los libros El viento en la pared,1962. Los alucinados, 1963. Tiempos de sol, 1963. Cartas a Ana Frank, 1966. El clavel y la rosa: biografía de Juana Borrero, 1984. Woman on the Front Lines, 1987, y Elvis. The Unquiet Grave or the True Story of Jon Burrows, 1994, y Juego de damas, 2002.


Belkis Cuza Malé es entrevistada por Armando de Armas, en exclusiva para MartiNoticias.

MN. ¿Por qué un poemario como Juego de damas permanece prácticamente inédito por tres décadas?

BC. Porque vivimos en el exilio y los editores están más interesados en los que permanecen en la Isla. Con contadas excepciones, no hay editoriales para nosotros, ni invitaciones, ni viajes, ni nada. Y mucho menos para la poesía.

MN. ¿Considera usted que hay una censura sin afeites, como la ejercida por el régimen cubano, pero también una censura sutil sustentada en lo políticamente correcto, dictadura de la moderación, como la ejercida por la academia y las editoriales en occidente?

BC. Yo he vivido las dos clases de censura. No soy negativa, soy rebelde, batallo, no me dejo aplastar, pero he preferido vivir mi propia vida, hacer Linden Lane Magazine, abrir La Casa Azul, a buscar editores para mi obra. No soy un caso aislado, los intelectuales cubanos del exilio continuamos siendo unos apestados. Casi como lo éramos en Cuba.

MN. ¿Cómo conoció a Heberto Padilla? ¿Alguna anécdota al respecto?

BC. Conocí a Heberto el 6 de febrero de 1962, en la premiación del Concurso Casa de las Américas de ese año. Tanto él como yo quedamos finalistas en esa ocasión. Yo con mi libro Tiempos de sol, y él con su excelente El justo tiempo humano. Yo no había cumplido aún los 20 años, pero me llamó la atención ese poeta que hablaba con pasión desbordante. Tuve la impresión de que lo conocía de alguna otra época, de siglos atrás, y por eso le dije: ¿De dónde lo conozco?

MN. ¿Era Heberto un seductor?

BC. Sí, era decididamente un seductor. Un hombre de mucho encanto a la hora de hablar.

MN. ¿Cree que era ineluctable que usted y Padilla se encontrasen en el tiempo y en el espacio, más, en ese tiempo y en ese espacio?

BC. Sí, claro. Era inevitable que nos encontrásemos en ese espacio y en ese tiempo. Y que yo colaborara con él en llevar adelante su misión. La mía de entonces era parte de la suya. Al menos, la misión que tenía con él. Nunca he dudado de esto. Me sentía y me siento comprometida con él en ciertas cosas. Por eso guardo su archivo e intento poner en orden su obra dispersa y todo el material que dejó. Y por supuesto, seguir protegiendo su memoria porque hay quienes no se cansan de intentar hacerle daño, aún después de muerto.

MN. ¿Cree en la vida más allá de la muerte?

BC. Por supuesto, tenemos un alma y ésta continúa viviendo eternamente. Y pasamos a otra dimensión a encontrarnos con Dios.


Belkis Cuza Malé y Heberto Padilla.

MN. ¿Cree en la reencarnación?. De ser positiva la respuesta. ¿Le gustaría volver a vivir al lado de Herberto?

BC. A veces creo, y a veces no. No me entienda mal. A veces he sentido que he sido alguien más, que he vivido al lado de Jesucristo, y caminado junto a él, como una más. También en algún otro momento creí que podría ser la poeta cubana Juana Borrero, muerta en 1896, en Cayo Hueso, pero mi maestro espiritual José López del Río me convenció de que no, que yo era otra persona. Nunca supe quién, porque él murió sin decírmelo.

Pero la idea de la reencarnación me seduce, aunque sé que como seres humanos somos únicos, irrepetibles.

Me encantaría encontrarme con Heberto de nuevo. Vivir no sé, jajaja.... A menos que no me llame más Luisita, nombre que ni él ni yo supimos nunca por qué usaba con frecuencia. Otra cosa esotérica que nos unía.

MN. ¿Qué sintió usted cuando estuvo por primera vez ante el manuscrito de Fuera de juego?

BC. Yo viví junto a ese manuscrito durante los dos o tres años que se fraguó y escribió. Y luego fui yo quien lo llevó personalmente a la Unión de Escritores el día del cierre de admisión, a las 12 de la noche. Esperamos hasta el último momento, cuando yo no podían hacer nada para impedirlo. Yo se lo entregué personalmente a Blanquita, la secretaria de la UNEAC, fue él último manuscrito en entrar al concurso. Me sorprendió esa poesía que decía cosas nunca antes escuchadas, que era tremendamente bella. Algunos de esos poemas hablan de mí (como Una muchacha se está muriendo entre mis brazos) y otros, de nuestra relación. Un hermoso libro que no ha dejado de hacer historia. Por supuesto, el primero que tendría que reconocer esto es el tirano de Cuba. Heberto fue profético.

MN. Se dice, creo que con razón, que hubo un antes y un después del Caso Padilla en las relaciones entre el castrismo y la intelectualidad en la isla y en el exterior. Pero, cuénteme, como fue para usted estar allí, vivir, formar parte de la Historia?

BC. Fue muy difícil, horrible a veces, con todas esas persecuciones y los agentes de la Seguridad del Estado colados en nuestro apartamento haciéndose pasar por amigos. Y yo espantándolos como se hace con las cucarachas, aunque sin conseguirlo, porque volvían y volvían.

Pero a pesar de los pesares, viviendo peligrosamente, vivimos los años más intensos de nuestra relación, y yo no cesaba de aprender de todo lo que decía Heberto, que era un hombre extraordinario, un intelectual como pocos, pero con los pies muy bien puestos en la tierra.

MN. Heberto Padilla defiende públicamente a Guillermo Cabrera Infante y ataca a Lisandro Otero, cuando El Caimán Barbudo le pide su opinión sobre Pasión de Urbino, novela que meses atrás había ganado mención en el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral, dando pruebas, a mí entender, de ser Heberto un hombre que se la jugaba por un amigo. ¿Se mantuvo esa amistad en el tiempo? ¿Cómo recuerda a Guillermo Cabrera Infante?

BC. Sí, recuerdo bien los tiempos esos, y la defensa de Heberto a Guillermo Cabrera Infante. Lisandro Otero era lo que nosotros los cubanos llamamos un bofe, un tipo peligroso, con poder y de la Seguridad del Estado. Aspiraba a ser Hemingway, pero se quedó en el hueso.

Heberto defendió a Guillermo por razones casi esotéricas. Lo hace aprovechando la coyuntura de que le piden la opinión sobre la novela de Lisandro. Pero estaba pendiente el incidente donde habían bajado del avión a Guillermo cuando regresa a Cuba tras la muerte de su madre. Creo que sabía a lo que se exponía sacando a luz un asunto tan peliagudo como lo que le pasó a Guillermo con la Seguridad del Estado. Fue un modo de atacar esa política, de abrir una brecha en ese muro que ya comenzaba a levantarse en Cuba contra la verdadera libertad de expresión.

Siempre se mantuvo esa amistad entre Guillermo y Heberto, y a lo largo de los años siguieron viéndose y conversando. Guillermo incluso me envió un artículo inédito para Linden Lane Magazine.

MN. ¿Algún libro en el que trabaje actualmente?

BC. Sí, mi libro La buena memoria, donde cuento el Caso Padilla, nuestra vida allá y parte de los años en Estados Unidos.

MN. ¿Regresaría Belkis Cuza Malé a vivir en una Cuba en libertad?

BC. No lo creo, aquello no se compone fácilmente. Yo no aspiro más que a la tranquilidad y el orden. Me hubiera gustado que se hiciera un museo en la casa de los Borrero en Puentes Grandes, el museo del siglo XIX o algo así, pero creo que mi misión va por otro rumbo. Si Dios nos presta vida, como dicen los mexicanos.

jueves 8 de octubre de 2009

LA SOCIEDAD, EL ESTADO Y EL DERECHO CUBANOS ANTE LA POSMODERNIDAD

por faisel iglesias
Delegado para el Caribe
de la Corriente Liberal de la Disidencia Cubana

"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla de pensamiento.”, José Martí

El 26 de Julio de 2007, General Raúl Castro, hablo de la necesidad de “cambios estructurales y de conceptos.” Atendiendo a su llamado, el Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, descendiente del Padre de la Patria y representante de la Iglesias Católica, la institución mas vieja de la humanidad, en un artículo titulado: CUBA HOY: COMPATIBILIDAD ENTRE CAMBIOS REALES Y PANORAMA CONSTITUCIONAL, publicado en Espacio Laical Digital, contribuye a la profundidad del debate con un análisis históricos … “desde que los cubanos ilustrados comenzaron a pensar en Cuba como una realidad política distinta de España”…hasta nuestros días. Creo que el fenómeno es más complejo y tienes raíces más profundas, que Cuba, más que el resultado de accidentes políticos, es la consecuencia de encontradas concepciones de la sociedad, el estado y el derecho.
Por un lado la concepción oriental, que ha seguido un desarrollo colectivo, colectivizante, de hombres que de servidores de la sociedad han devenido en servidos por los pueblos, cuyos más claros ejemplos lo han sido, a través de la historia, los regímenes despóticos de Egipto, Mesopotamia y La China, en la antigüedad, y en la era moderna los gobiernos totalitarios de Europa del Este; y la concepción occidental, que ya en la antigüedad había disfrutado de una unidad estructural; la que le ofreció el imperio romano - el derecho romano !- y que llegó a tener por más de mil años la esencia de toda una cultura en un idioma común; el latín y una espiritualidad en la cristiandad, capaz de fundamentar la revolución mas trascedente que haya conocido la humanidad en el valor más trascendente y ennoblecedor; el amor.
CUBA, COMO TODA LAS AMERICAS, ES PARTE DEL MUNCO OCCIDENTAL
Por accidente de la historia el camino institucional de occidente se bifurco: por un lado, lo que conocemos como el Derecho Común - con su tradición de respeto a los derechos individuales, de frenos a los poderes del estado y la independencia de la judicatura, que se entendió a las Trece Colonias de América del Norte, las que, como resultado de su Independencia, promulgaron la única constitución en el mundo que erige al ciudadano en soberano - en definitiva Dios nos hizo a su imagen y semejanza-; y por otro, la concepción Latinas, que nos llego con España, y que a pesar de la Carta de Las Cortes de León de 1188, que para muchos estudiosos significa el primer antecedente de lo que conocemos como constitución - consagraba también derechos individuales y limitaba las facultades del Monarca - que en definitiva resultó letra muerta, dada las necesarias concentraciones de poder en el proceso de reconquista y a la misma naturaleza de la concepción autocrática que la invasión mora había impregnado en la sociedad de “Las España”.
LA IMPLANTACION DEL ESTADO Y EL DERECHO ENCUBA
El desarrollo científico del siglo XV, le permitió al Viejo Continente, "buscar nuevas rutas para el comercio" por lo que en 1492, el más iluminado de los almirantes, con la ignorancia de creer que Cuba era Cipango y Haití era la China, y que los habitantes de Cuba y Haití eran los habitantes del país de las “vacas sagradas”, proclamo haber descubierto la tierra más fermosa que ojos humanos han visto.
Colón, el precursor de la cristianización de América - a costa del sacrificio de los nativos y sus valores - había expresado su intención de coronarse virrey de las nuevas tierras. Y, en su diario escribió la palabra oro 139 veces y la palabra Dios o la frase Nuestro Señor sólo 51, y el 27 de noviembre de 1492 consignaba: "tendrá la cristiandad negocio en ella".

Abierto el camino por Cristóbal Colón, se apareció, tras su ruta, en 1512, por el oriente del largo lagarto verde, Diego Velázquez, capitaneando a trescientos hombres, los que, por sus procederes, santos y señas más bien reflejaban venir de las entrañas dantescas de las cárceles de la época (sin menospreciar a algunas de las de nuestro tiempo) que de un puerto de la Española - nombre que le daban entonces los conquistadores a la original Quisqueya, hoy la hermana República Dominicana-.

A fuerza de fuego, espada, enfermedades y muerte implantaron -diz que en el nombre de Dios-, una sociedad, estado y un derecho extraños, culminantes de una realidad foránea especialísima, que la -¡siempre!- isla de Cuba no vivía. Fue una sociedad apenas sin elementos, un estado y un derecho precarios, donde se confundían las potestades políticas, militares y en algunos casos las judiciales, en los mismos funcionarios y que, trescientos años después, en los albores del siglo XIX, se mantenía con insignificantes variaciones. No fue hasta el año 1812, en que al darle las Cortes de Cádiz una constitución a la península que se extendió a la isla, Cuba no contó con una carta magna, en el sentido moderno de la palabra, creadora de supremas instituciones.

GUÁIMARO: DOS CONCEPCIONES DEL ESTADO Y EL DERECHO

Carlos Manuel de Céspedes, cuando la realidad era insoportable y la dignidad humana y nacional eran pisadas por el arcaico, explotador y cruel sistema colonial, mientras muchos vacilaban, como con fuerzas tremendas, venidas de las entrañas imperfectas de la tierra, se lanzó a todo galope a conquistar la independencia a filo de machete, convencido de que con sólo 12 hombres bastan para lograr la libertad de Cuba, proclamándose Capitán General del Ejército Libertador de Cuba, mando centralizado, para asegurar el triunfo de la revolución independentista, como paso previo a la república democrática.

Ignacio Agramonte, meses después, en el potrero de Guáimaro, en la Constituyente de la primera República en Armas - ¡el Belén institucional de la Nación Cubana! -, liderando a un grupo de intelectuales liberales, se opone resueltamente a Céspedes, pretendiendo una organización institucional que garantizara no sólo la independencia de Cuba, sino la liberación de los cubanos, el sometimiento del mando militar al poder civil -¡aún en plena guerra!- y proclama el imperio de la ley, y que el soberano fuese el ciudadano.

NO SE FUNDA, GENERAL, UN PUEBLO COMO SE MANDA UN CAMPAMENTO –José Martí.

Triunfó Agramonte, pero se perdió la guerra. Desde entonces la nación cubana, se pregunta: ¿Céspedes o Agramonte? Tanto una táctica como la otra es eficaz; todo depende de las circunstancias: Céspedes para la guerra, para la paz, Agramonte. Sin embargo los cubanos siempre hemos sufrido el desatino. En la Guerra Grande sometimos el mando de las batallas a las lentas resoluciones del parlamento de manigua y en los tiempos de paz, a que nos gobierne la manus military, una…” concepción acerca del Estado, más o menos “fuerte”, como lo significa el Monseñor.
José Martí, futuro líder de la independencia y de la espiritualidad de la nación, que en tiempos de la Guerra Grande, apenas un niño, había ido a la cárcel y escrito allí bellos versos y estremecedores relatos, andaba por el mundo cargado de nostalgia, soñando la patria - "Vivir por Cuba en cuerpo y alma no es lo mismo que sobrevivir en Cuba en carne viva." - con la fuerza de un creador divino, se lanzó, cargado de ideales a entrelazar las ramas de los pinos nuevos con los viejos robles a fin de hacer la que él mismo llamara la guerra necesaria.

[...] O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, - o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños.
Tal concepción de Martí, coincidente con la de Agramonte, abogando por la soberanía del hombre –“Patria es humanidad”, decía – encuentra su consagración juridicial en la Constitución Norteamericana, perdurable documento jurídico, alabada por los fundadores de nuestra patria y negada en los últimos tiempos quizás, por la connotación de imperio injerencista que adquirió Estados unidos desde finales del siglo XIX
El hombre consciente de la necesidad de gobernar al país conforme al conocimiento, para liberarlo de tiranías y que soñó fundar "en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina", el primer día de combate, convencido de que todo el que da luz se queda sólo - "puedo morir mañana", escribió en la página anterior a Dos Ríos -, cayó de su caballo mortalmente herido para levantarse un mito, hasta hoy inalcanzable para los cubanos.

LA REVOLUCIÓN CUBANA ANTE UN MUNDO BIPOLAR

El triunfo de la revolución de 1959, en medio de la Tercera Guerra Mundial, conocida como la Guerra Fría - época en que la humanidad vivía en la asfixiante atmósfera de la paz del miedo nuclear -, el sentimiento antiimperialista de un sector importante de la sociedad, dada la existencia de un capitalismo despiadado, sin plena conciencia social, que ignoraba e impedía la vigencia de la Constitución del 40, legítimo fruto de la voluntad popular, entre otras cosas, condicionaron el alineamiento de Cuba al Campo Socialista, el cual tenía una concepción monista del estado y consideraba al derecho un instrumento - y por tanto sin valores propios - del poder político.

Cuba salía así de su hábitat natural, su espacio histórico-cultural, el hemisferio occidental y asimilaba una concepción de la sociedad, el estado y el derecho orientalista, cometiendo el error histórico, del que nos había advertido José Martí hace más de cien años, de copiar doctrinas y formas foráneas de gobierno.

LA CONCEPCIÓN ARCAICA DEL ESTADO Y DEL DERECHO SOCIALISTA

El Campo Socialista fundado y liderado por la entonces Unión Soviética, tenía su base en la Rusia de la Revolución de Octubre. La Rusia feudal en pleno siglo XX, que comenzaba a abrirse al modernismo cuando ya occidente se estaba despidiendo de él. La Rusia que no había recibido aún, de manera eficaz, las influencias del derecho romano, del renacimiento, del iluminismo, del movimiento enciclopédico, de la revolución industrial inglesa, y mucho menos de la revolución francesa y de la concepción tripartita de los poderes del estado, que ésta le legó al mundo en las ideas de Montesquiu. Rusia sólo había conocido la Duma, especie de parlamento sometido, legalizador por unanimidad viciada de las muchas veces ilegítima voluntad del Zar, antecedente histórico de las mal llamadas asambleas populares de los países socialistas totalitarios.

Rusia no había conocido una Constitución. "Sólo una vez, en noviembre de 1917, hubo un parlamento votado libremente, pero sin llegar a reunirse", nos recuerda Michael Morozow, en su obra, "El caso Solzhenitsyn" El pueblo ruso carecía de una tradición de opinión pública. Sus pensadores estaban en la literatura, y sus vidas eran trágicas: Pusckin fue asesinado por una camarilla de cortesanos aliados a Nicolás I; Lermontow murió en un duelo; Gogol quedó medio loco luego de una huelga de hambre; Rylejev fue ahorcado. Incluso, después de la Revolución de Octubre de 1917; Blok murió de inanición en Petrogrado; Essinin se ahorcó en una habitación de un hotel de Leningrado después de escribir su último poema con sangre en la pared de la habitación; Majakowki se suicidó de un balazo en la cabeza; Gumilow fue fusilado; Máximo Gorki elige el exilio voluntario por 10 años, y más recientemente Boris Paternaf y el propio Solzhenitsyn reflejan en sus propias vidas el drama de todo un pueblo.

El comunismo soviético, era pues una sociedad dirigida por el Estado, que trataba de fundir todos los ámbitos en un sólo bloque monolítico e imponer una dirección común, desde la economía hasta la política y la cultura, mediante una sola institución, el Partido. El arte, la cultura, expresión real de los valores de una sociedad, se vieron aniquilados por un Estado que no permitía crear sino a favor de sus intereses políticos coyunturales. La tierra de la otrora extraordinaria cultura rusa, una de las más importante de principios del siglo XX, venida la Unión Soviética, no creó una arquitectura trascendente, a no ser la de "tipo pastel" de la era estalinista, y reprimió a los músicos y a los escritores. A tal frustrante realidad se le rindió culto, dentro de una corriente ideoestética denominada Realismo Socialista, que ha constituido un de los legados culturales más pobres que ha conocido la humanidad.


LA ÚLTIMA EXPRESIÓN DEL MODERNISMO

La edad moderna, cuya obertura fue el renacimiento, vivió desde la época de la palabra impresa hasta la era del lenguaje digital, desde el Siglo de las Luces hasta el Socialismo, desde el positivismo hasta el cientificismo, desde la revolución industrial hasta la revolución informática, bajo el signo del hombre que, en tanto cumbre de todo lo existente, era capaz de descubrir, definir, explicar y dominarlo todo y de convertirse en el único propietario de la verdad respecto al mundo. El Bloque Socialista, la última expresión del modernismo como era, donde se creía que el universo y el ser representaban un sistema capaz de ser explorado por completo, era además dirigido por una suma de reglas, directrices o sistemas que, se pensaba, el hombre iría dominando y orientando a su beneficio. Eran los tiempos del propósito de la sociedad ideal: el comunismo, en virtud de una doctrina (el marxismo-leninismo) que se consideraba la verdad científica, según la cual se debía organizar la vida.

"Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras - había advertido ya José Martí desde el siglo pasado -: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los
desamparados."

Ya en 1887, John Rae, en su libro Contemporary Socialism (obra de consulta de José Martí) expresaba "El comunismo lleva a todo lo contrario de lo que pretende alcanzar; busca igualdad y concluye en la desigualdad, busca la supresión de los monopolios y crea un nuevo monopolio, busca aumentar la felicidad humana y en realidad la reduce. Es una utopía, y ¿por qué es una utopía? ... Porque la mayor igualdad y la mayor libertad posible sólo pueden lograrse juntas"

LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN

La caída del muro de Berlín significa pues, no sólo la derrota del campo socialista (marxista-leninista) en la Guerra Fría, la victoria de los valores occidentales en el planeta, sino el agotamiento de la era moderna, la era de los mitos, las ideologías, los partidos de políticas doctrinarias, aspirantes a la "toma del poder", y el inicio de una era de circulación de ideas, información, concertaciones, una era sin fronteras, sin distancias, de internacionalización de los procesos productivos y de la soberanía de los individuos; la posmodernidad.

EL SIGLO XXI: LA ERA POSMODERNA

La revolución informática, los satélites, la televisión, la cosmonáutica, los teléfonos celulares, han roto las fronteras, disminuido las distancias, multiplicando la información, las versiones, acelerando los procesos de análisis a niveles de velocidad tales que la inmediatez se ha convertido en un factor operativo fundamental. Un movimiento conocido como "nueva epistemología" o "epistemología alternativa" contribuyó a modificar la idea que hasta entonces se tenía de las ciencias y de los mecanismos que la configuran. Este tránsito de una época a otra, está vinculado además, a una serie de acontecimientos sociales, políticos y culturales que han contribuido a moldear los nuevos tiempos: la lucha por los derechos civiles, el ambiente, etc.


DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Democracia - se sabe desde antaño por los Griegos-, es el poder del pueblo; limitarla a la política es menguar el concepto. La tarea histórica de los pueblos a través de la historia ha sido ampliarla cada día. Los principios que inspiraron la declaración de los derechos del hombre reconocen el derecho inalienable de los pueblos a participar activamente en todas aquellas decisiones que les afectan. Sin embargo, los políticos, científicos, e incluso la sociedad civil, incluyendo los sindicatos continúan con el insuficiente discurso de hace más de doscientos años de "desarrollo económico y democracia política."

Existe un peligroso e ilegitimo desbalance entre el poder ejercido democráticamente por los pueblos a través de su participación en la política y el poder de las corporaciones en virtud de la fuerza del capital.

El capitalismo, sin embargo, al no exigir una fe total, al no ser un fenómeno esencialmente ideológico, sino básicamente un sistema socio-económico, es compatible con la democracia política y económica. Las fuerzas de la democracia, que están en la libertad, son a menudo independientes y anteriores al capitalismo, más no se niegan entre sí, a diferencia del esclavismo, el feudalismo o del socialismo leninista, donde el hombre no es más que un apero de trabajo, un instrumento parlante, un mero creador de riquezas para el Señor o un simple medio para lograr la sociedad soñada por los "iluminados". La conversión de una sociedad de proletarios a una de propietarios capitalizando trascenderá las relaciones de producción, mercado, adquisición y justicia social conocidas hasta el presente en pro de del mejoramiento humano.

En la sociedad posmoderna, el orden político debe hacerse cada vez más autónomo y la administración del orden más independiente del capitalismo. El mercado, que surgió como una fuerza de la clase burguesa para organizar la producción a su manera, como una forma de presión contra el poder del Estado y los monarcas, además de un mecanismo de circulación y asignación de bienes, con la internacionalización de los procesos productivos, la revolución científica, la informática, en un mundo sin fronteras, sin distancias, puede ser un instrumento nivelador, de liberación, de una nueva categoría de la justicia. No es casual que las grandes zonas comerciales hayan sido a través de la historia los lugares de mayor fuerza creativa, de desarrollo.

El capital, unido a una democracia que regule los elementos de la economía, que garantice la soberanía del hombre y le permita su desarrollo, como fin primero, enfatizando el aspecto social, será vigente en la nueva era, pues el capitalismo, por su naturaleza no puede ser un monopolio total. El capital regido por la democracia conforma una sociedad plural, flexible, capaz de mutaciones.

La democracia política occidental, en el concepto moderno, apenas tiene doscientos años y a ella se debe indudablemente el desarrollo que se ha logrado en el mundo en nuestro tiempo. Sin embargo, viejos conceptos financieros, de la propiedad, de las inversiones, de las relaciones internacionales, un menosprecio al valor del trabajo con relación al capital, entre otras cosas, han imposibilitado que en la economía haya sucedido lo mismo.

La globalización de la economía, si bien es cierto que por un lado concentra cada vez más el poder inversionista, por otro, en una favorable contradicción dialéctica, no hace lo mismo con los procesos productivos e industriales. Las fábricas se van allá, adonde les queda más cerca la materia prima, la fuerza de trabajo más barata, al antes inhumanamente explotaban para extraer materia prima, Es allí donde está el nuevo consumidor. En los países pobres, a los que en el pasado sólo iban a buscar materia prima y a llevar la mercancía elaborada en los grandes centros industriales de los países ricos. En consecuencia los problemas del empleo y demás efectos negativos que lógicamente trae cualquier progreso, los sufrirán lo mismo los pueblos de los países pobres que los de los países reconocidos en la actualidad como ricos. Las fuerzas sociales de todo un mundo sin fronteras exigirán entonces, a través de sus gobiernos, de sus instituciones civiles, políticas, económicas, en fin, de todo tipo, la búsqueda de soluciones. Un ejemplo lo ha sido cómo determinados centros financieros, estimulados por sectores sociales ofrecen ayuda técnica y les garantizan mercado.

En los últimos tiempos en Estados Unidos, España y en otros países han triunfado grupos de vecinos, de amigos, de profesionales que han logrado convertirse en trabajadores y dueños, servidores y servidos de sus propias empresas, lo que ha significado un impulso a un proceso de democratización económica, que según muchos estudiosos, al fin, derrotará a las viejas oligarquías económicas que como a las políticas, con el progreso de las ciencias y la democracia, perdieron su vigencia histórica. La era posmoderna exige, además de la plenitud del individuo, de la fraternidad humana, de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, una evolución conceptual, donde el trabajo adquiera su justo valor ante el capital, donde no sólo habrá un capital al servicio de la sociedad, sino la sociedad capitalizando.


EL DERECHO EN LA POSMODERNIDAD

“Yo quiero que la Ley primera de la república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, José Martí.

En la era primaria el hombre se sometía sencilla y naturalmente a la voluntad divina. Eran inexplicables los fenómenos naturales y sociales. Con el tiempo inventó el derecho a fin de regular las relaciones sociales que nacían con el desarrollo, llegando a idealizarlo como "aquel que la razón natural establece entre los hombres", "el arte de lo bueno y lo equitativo", "la ciencia de lo justo y de lo injusto", "la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno lo que le pertenece".

Con el tiempo, el hombre, que en su naturaleza lleva el "pecado original", conociendo las virtudes del derecho y sabiéndose poderoso sobre la tierra, advino entonces en utilizarlo como instrumento de su transitoria voluntad, imponiéndose siempre, por supuesto, los sectores dominantes. Ya en la antigüedad, Solón, el Legislador Ateniense había expresado que " [l]as leyes son semejantes a las telarañas, contienen a lo débil y ligero, y son deshechas y traspasadas por los fuertes y poderosos." Y más recientemente Carlos Marx, con su mínima, creída por muchos como máxima, lo repitió diciendo que "[e]l derecho es la voluntad de la clase dominante erigida en ley", negándole, por tanto, sus valores de ciencia. Sin embargo ya San Pablo en Romanos 2, Versículo 20 nos expresa "que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad". Desde entonces, y a través de todo el tiempo, se debate si el derecho es un instrumento de voluntades dominantes o una ciencia social autónoma, con sus propios valores, capaz de procurar la justicia, el equilibrio, lo bello, en fin, de crear más naturaleza.
Cuando el derecho comienza a responder a los fines inmediatos y particulares, a ser utilitario, se convierte en un instrumento que no necesariamente vela por la armonía de todos los valores y las cosas que componen el cosmos, sino más bien por la teoría del orden social que se fundamenta en la relación derecho-poder. El legislador comenzó a crear conforme a criterios temporeros, prácticos, esenciales para la protección de intereses dominantes. Las escuelas de Derecho demuestran una filosofía educativa inclinada casi totalmente a satisfacer las exigencias políticas de cada época, las demandas práctica de los estados.

Tanto la derecha, como la izquierda totalitaria, como sus respectivos intelectuales, han ido creando su propia personalidad fundamentalista, en el cual rige el principio de que el Derecho puede ser válido sin tener que ser justo, que puede haber, y de hecho la hay, legalidad sin legitimidad. Esa es la penosa realidad aún en los estados más desarrollados de occidente, que tienen su base en la revolución francesa, con su clásica concepción tripartita de poderes, donde el derecho es reconocido en lo que debiera ser pero, paradójicamente, las judicaturas aunque proclamadas "independientes", están sujetas a la voluntades de las esferas de poder.

En Francia la rama judicial está subordinada al Consejo de Estado; en Estados Unidos, los jueces superiores son nombrados - aunque de por vida - por el ejecutivo, con la aprobación del Congreso, lo que hace discutible predecir si sus fallos obedecerán a voluntades políticas coyunturales o a los valores de las ciencias jurídicas.

Las críticas de los movimientos revolucionarios del presente siglo a "las clases dominantes y explotadoras" lograron desenmascarar la naturaleza oportunista, y en consecuencia muchas veces corrupta, de los sistemas jurídicos del mundo entero. Sin embargo no pudieron trascenderlo. Todo lo contrario, el movimiento revolucionario se amparó en el marxismo el cual carece de una completa doctrina en filosofía. "No ha sido posible a partir de la metodología elaborada por Marx, establecer una línea de investigación y reconstrucción histórico-teórica en torno al Derecho, que sea siquiera, en cierto modo comparable, por su valor crítico, a la seguida por Marx en la economía política de El Capital". Para más gravedad, la izquierda internacional del siglo XX cometió el error histórico de someterse al liderazgo - quizás primero por las influencias de la Revolución de Octubre, devenida después, con el Stalinismo, en una pesadilla y también por lógica consecuencia de la Guerra Fría - de la extinta Unión Soviética, la que como todos los demás países socialistas, pecó siempre de revisionismo, de esquematismo, de formalismo, dogmatismo, y sobre todo de una perversa arbitrariedad justificada en la "dictadura del proletariado", que heredaba el cruel y autocrático sistema institucional ruso, que le impide al hombre el derecho natural a pensar, al consagrar constitucionalmente que el Partido Comunista es quien dirige y orienta a la sociedad, estado y gobierno.

Es la intelectualidad de izquierda que por sus prejuicios ideológicos, por oponerse a las políticas imperialistas de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos, ignoran que la Constitución de Jefferson, es la única en el mundo que hace al hombre soberano de sí mismo y al estado en su instrumento, y por tanto el presidente puede ser juzgado por los tribunales y un juez de la menor jerarquía puede declarar inconstitucional a una ley, y evitar una guerra civil.

Tras el triunfo de la Revolución de Octubre, Lenin implantó la "dictadura del proletariado", sin proletarios (Rusia era, en pleno siglo XX, un estado feudal) y rápidamente degeneró en la dictadura de la burocracia del Partido Comunista. La tripartición de poderes de Montesquieu, fue considerada un aporte dañino de la revolución burguesa, que había no sólo que ignorar, sino que aplastar.

Este es el drama de la revolución devenida en marxista-leninista. Los hombres que pretendieron dominar la historia caen víctima de ella. Sepulta al hombre en sus circunstancias. Y es que para el estalinismo, método de gobierno de todos los países donde se desarrolló el mal llamado "socialismo real", la meta y aspiración liberadora y desalineadora cedió ante el avasallador movimiento inmediato. La necesidad del momento se convirtió en virtud de validez general, cercenando las posibles perspectivas humanistas.

TODO CAMBIO COMIENZA CON LA REVOLUCION PACIFICA DE LOS VALORES DE CONCIENCIA PROPIA, CLARIFICANDO LOS FINES DE NUESTRA CONDUCTA, SOMETIENDONOS AL ESCRUTINIO DE LA AUTENTICIDAD

En la posmodernidad, el derecho es valorado y reconocido en lo que es: una ciencia social autónoma capaz de ejercer su imperio al servicio de la pluralidad política y social de la nación, en virtud de un poder judicial verdaderamente independiente, procurador de sus propios funcionarios, al margen de ideologías o intereses políticos coyunturales.

La nueva era hace innecesario a los iluminados, los mitos, las ideas preconcebidas; el mundo entero está ahí, en nuestras computadoras. No es necesario un tendencioso partido que nos oriente, sino un estatus que nos garantice la libertad individual de elegir, confiando en la capacidad genial de discernir la mejor opción que tiene el hombre informado, el hombre posmoderno. Las garantías ciudadanas, los derechos del individuo, la libertad del hombre es más importante que la soberanía de los estados, porque en fin, el hombre no es medio para fin alguno, el fin es el hombre.

El viejo y ahora estrecho concepto de república, ya no es una esperanza humanista. Son necesarios nuevos mecanismo integracionistas en una magnitud dialécticamente superior a los hasta el presente conocidos; esencia que los partidos políticos tradicionales no han podido, ni podrán expresar jamás sí no despojan sus discursos de ideologías e incorporan la pluralidad humana y social, lo que los llevará a una constante política de diálogos y concertaciones, en virtud de las ciencias, las artes y el sentido común, ajena a la tradicional voluntad de ganar las elecciones y "toma del poder"

LOS ESTADOS Y LOS GOBIERNOS EN LA POSMODERNIDAD

En Nuestra América históricamente los pueblos no han podido ver a los estados y gobiernos como un conjunto de instituciones a su servicio, sino como instrumentos de poder, sometimiento, estructuras de corrupción, en fin, como sus enemigos. Y es lógico que así sea. Nuestros pueblos no llegaron a darse las instituciones que necesitaban para una mejor vida, sino que fuerzas foráneas, obedeciendo a sus intereses implantaron estados y gobiernos ajenos a los intereses de los autóctonos. En consecuencia cuando hablamos de ejercer las funciones de estado, decimos "ejercicio del poder". No lo vemos como un servicio público. Los pueblos miran entonces a sus políticos con desconfianza y estos ven en los gobiernos la posibilidad de someter al adversario, de lucrarse, porque ellos mismos, no tienen plena conciencia de la función social de los estados y los gobiernos. Estas circunstancias, entre otras, han hecho ineficaz la concepción tripartita de poderes. Por tanto necesario un cambio de mentalidad de los pueblos con relación a cual es la función de los estados y gobiernos, así como un cambio de mentalidad en nuestros políticos.

Este es un principio de la modernidad que nunca apreciamos y que en nuestras era cobra mayor significado. En un mundo sin fronteras nacionales, sin distancias, rompiendo las defensas de los viejos y nuevos marginados, será necesario crear las instituciones que, interiorizadas por los individuos les faciliten lo más posible el acceso a su autonomía individual, y la posibilidad de participación efectiva en cualquier poder explícito que exista en la sociedad.

Hacer al hombre principio y fin, libre, aún cuando sus gobiernos no lo sean, de lo contrario no estaremos a la altura de la historia, y frustrados unos y desesperados otros continuaremos en este mundo de violación de los derechos humanos, de afrenta a la dignidad humana, del irrespeto de la dignidad del trabajo ante el capital, de explotación, marginalidad, de drogas, con el horrendo método del terrorismo. Pues "donde falta el trabajo nace el crimen", afirmaba José Martí.

En la era posmoderna los gobiernos deben proteger ciertos derechos inalienables que brotan de la misma naturaleza del hombre. Derechos que no se destruyen cuando se crea la sociedad civil, y ni la sociedad ni el gobierno pueden anular ni alinear - so crimen contra la naturaleza humana - pues cada individuo los posee por el hecho de existir. A los mismo deberá ir sumando - el hombre es un ser social - el derecho al trabajo, la salud, la cultura, la vivienda, una vida decorosa, derechos que, a diferencia de los derechos básicos, necesitan de la intervención de los gobiernos. Es el tiempo en que los gobiernos no le conceden a los hombres sus derechos básicos, esos son inherentes a la naturaleza humana, sino que las constituciones de los estados PROHÍBAN a los gobiernos interferir en el disfrute de los ciudadanos de tales libertades.

"La miseria no es una desgracia personal, es un delito público" decía José Martí y continuaba: ..."remediar la miseria innecesaria es un deber del Estado"...

El papel de los gobiernos, como representantes del bien común, de la sociedad, será más importante que nunca antes en la elaboración de políticas públicas, de programas sociales que garanticen una vida digna para todos, requisito imprescindible para la necesaria estabilidad política que garantice las inversiones foráneas.

EL SOBERANO ES EL HOMBRE

El hombre no es medio para fin alguno aunque éste sea el bien intencionado propósito de construir un paraíso en la tierra; el fin es el hombre. Desde las sagradas escrituras sabemos que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, que el sábado es para el hombre, no el hombre para el sábado.

En un principio, cuando el hombre no se explicaba los fenómenos, el soberano era la voluntad divina. El surgimiento del Estado y la invención del Derecho, en fin, el poder constituido de los hombres sobre la tierra, hicieron nacer el concepto clásico de Soberanía de Bodino: "[e]l poder supremo sobre los ciudadanos y los súbditos no sometido a las leyes". Surgió como un elemento defensivo de los estados contra el poder de la Iglesia y los señores feudales, después para extender el poder de los estados hasta llevarlo a planos absolutos.

El principio de soberanía tiene dos vertientes: una interior, que se proyecta sobre los elementos que habitan dentro de las fronteras donde se ejerce, justificando y exigiendo obediencia al poder del estado en virtud de su titularidad; y otra exterior, como expresión de legitimidad, pues en realidad no exige que todo el poder se edifique sobre el consentimiento de los ciudadanos sino que se presente como representante de la sociedad.

El principio de Soberanía Nacional ha servido de fundamento para que el pueblo se limite a elegir cada cierto, y muchas veces inciertos, números de años, a quienes han de formar la voluntad nacional con plena libertad, mientras el principio de de Soberanía Popular, legitima el poder estatal sobre el axioma de su titularidad por el pueblo, asentado en el consentimiento de los ciudadanos, quienes podrán determinar la acción de los elegidos. El principio de Soberanía Popular ha quedado vinculado históricamente al sufragio, al imperio de la ley, a un entendimiento de la democracia en que la participación del ciudadano no puede quedar reducida a elegir a sus gobernantes cada cierto número de años, sino a condicionar las decisiones de éstos.

Sin embargo, el "poder constituido" del pueblo o el más falsamente llamado "poder del pueblo" se confunde maliciosamente por los gobernantes, con el principio de Soberanía Nacional - gracias a la madre de los estados modernos, la revolución francesa, que consagró en La Constitución de su V República que "[l]a soberanía nacional pertenece al pueblo francés, que la ejerce por medio de representantes, por la vía del referéndum". En fin, estos "elegidos" se han constituidos en los soberanos representantes del pueblo en vez de ser los representantes del pueblo soberano.

En consecuencia la voluntad del pueblo ya no es la suma de la voluntad de cada uno de los ciudadanos, sino la de sus representante elegidos desde y por años -, limitando el derecho de cada ciudadano a participar creadora y responsablemte en la solución de las siempre novedosas y crecientes encrucijada que nos depara el devenir.

Un retroceso histórico del derecho del hombre a la soberanía lo constituyó la presunta Revelación Socialista de Octubre, la que por inspiración de Lenin, impuso la facultad de un ente incorpóreo, una ficción jurídica, el Partido Comunista, de dirigir y orientar a la sociedad toda hacia la conquista de la sociedad ideal; el comunismo. Tal aberración jurídica está consagrada hoy en Cuba, en el artículo 5 de La Constitución Socialista.

En consecuencia, la conciencia jurídica de nuestro tiempo, los sistemas jurídicos de los diferentes estados y el orden internacional vigente resultan inconsecuente con una nueva era que dota a cada hombre de la información necesaria, para que actúe sabia y responsablemte en la solución de los problemas de un mundo contingente y fortuito.

El aparato del estado, los partidos políticos, las doctrinas tienen los instrumentos jurídicos que les permite sustituir al hombre. Más [e]l primer trabajo del hombre es reconquistarse." No se trata del acto extraordinario de imponerse a los otros hombres, de ser el encargado de iluminar a los demás. Se trata del derecho y el deber natural de cada ser humano de defender su individualidad, su espiritualidad. "Ni originalidad literaria cabe, ni la libertad política subsiste mientras no se asegure la libertad espiritual." Porque la primera libertad, base de todas, es la mente. Y realizarse, además, en armonía con la sociedad - esa que no es la colectividad abstracta, sino la suma de los individuos-, porque el hombre es un ser social. Hace casi cuatrocientos años, Cervantes en unos veros del nivel de su prosa expresó:

Y he de llevar mi libertad en peso
sobre los propios hombros de mi gusto

“! La libertad en peso!" - lo que hace suponer que causa alguna pesadumbre- es algo que brota de uno mismo, complace y a la vez cuesta trabajo y exige responsabilidad. En el fondo se trata de la verdad como autenticidad. No la del decir ni la del pensar, sino la verdad de la vida, esa coincidencia de consigo mismo y la naturaleza. Cuando el hombre no sostiene su libertad se miente a sí mismo.

Confundir las voces con los ecos, sostener silencios en apariencias de decoro es contribuir a la desorientación de los que quizás no tengan recursos para descubrirse a sí mismos. Claro es necesaria una dosis de clarividencia, de sinceridad con uno mismo, de decencia, una capacidad de distinguir, de discernir que no es universal. La salvación está en nosotros mismos, recordar el verso de Cervantes; "tu mismo te has forjado tu ventura".

El héroe y mártir por la independencia de Cuba y la liberación de los cubanos, Ignacio Agramonte, ante sus profesores en la Escuela de Derecho de la Universidad de la Habana, ya en 1862, dijo: ..."[e]l individuo mismo es el guardián y soberano de sus intereses, de su salud física y moral; la sociedad no debe mezclarse en la conducta humana, mientras no dañe a los demás miembros de ella. Funestas son las consecuencias de la intervención de la sociedad en la vida individual; y más funestas aún cuando esa intervención es dirigida a uniformarla, destruyendo así la individualidad, que es uno de los elementos del bienestar presente y futuro de ella... Que la sociedad garantice su propiedad y seguridad personal son también derechos del individuo, creados por el mero hecho de vivir en sociedad"...

"La centralización hace desaparecer ese individualismo, cuya conservación hemos sostenido como necesaria a la sociedad... se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción, destruyendo la libertad, sujetando a reglamentos sus deseos, sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas. El Estado que llegue a realizar esa alianza (del orden con la libertad) será modelo de las sociedades y dará por resultado la felicidad suya, y en particular de cada uno de sus miembros; la luz de la civilización brillará en él en todo su esplendor."

"Por el contrario, el gobierno que con una centralización absoluta destruya ese franco desarrollo de la acción individual, y detenga la sociedad en su desenvolvimiento progresivo, no se funda en la justicia y en la razón, sino tan sólo en la fuerza; ya el Estado que tal fundamento tenga, podrá en un momento de energía anunciarse al mundo como estable e imperecedero, pero tarde o temprano, cuando los hombres, conociendo sus derechos violados, se propongan a reivindicarlos, oirá el estruendo del cañón anunciarle que cesó su letal dominación"

La interioridad del hombre, su espiritualidad, su conciencia es sagrada. Violársela sería mutilarlo en plena vida. Al hombre no se le puede conducir por cánones, doctrinas, ideologías hacia un fin predeterminado, aunque éste sea el bien intencionado camino de la sociedad ideal, porque sería convertirlo en un instrumento. En la posmodernidad el hombre necesita la plenitud de su individualidad, el afianciamiento de su capacidad de discernimiento, ante la avalancha de información y tendenciosidad, que con inmediatez nos lanzan los medios de comunicación. No es el tiempo de un modo de ser o aparentar, que una moda, expresión de cierta clase o distingo, ejerza su imperio. Es la era en que cada individuo refleje su propia individualidad. En la posmodernidad no impera una idea, una moda, sino que circula la información, reina la individualidad a fin de su plenitud y a partir de ella la donación, las concertaciones, la socialización, la trascendencia.


CUBA: UN PAÍS SIN CONSTITUCIÓN

Una constitución es la ley fundamental de un país, mediante la cual, las sociedades modernas definen la orientación política del estado, se establecen las competencias supremas y los derechos fundamentales de los individuos, que tienen su raíz en el derecho natural. Es la creadora y mantenedora de una unidad sociopolítico.

Son el instrumento jurídico superior para controlar los abusos históricos del poder. Un mecanismo de control de excesos. Nace para organizar un estado. Limita los excesos de los distintos poderes, dividiéndolos, mediante el mecanismo de frenos y contrapesos.

Sin embargo, la mal llamada Constitución Socialista de 1976 de Cuba, se encarga en negar su propio valor de ley suprema cuando en su artículo cinco consagra su concepción monistas, la subordinación de todos los poderes del estado, la sociedad y el individuo particulares a las decisiones del Partido Comunista.

De modo que la ley fundamental de Cuba no es su Constitución, sino los estatutos del Partido, los acuerdos del Congreso del Partido, su Comité Central y sobre todo, las ordenes de su Primer Secretario, el Comandante en Jefe.

UN NUEVO ESTADO CON CINCO PODERS INDEPENDIENTES.

La misma naturaleza de la conquista, el hecho de la implantación violenta del estado, como medio de saqueo y sojuzgamiento, la inexistencia de una tradición de derechos individuales y de sistemas de justicia verdaderamente independientes, donde pudieran imperar los valores de la ley, minaron las bases de futuras sociedades democráticas en toda América Latina.

Nuestros estados y derechos no son el producto de esfuerzos propios a fin de organizar la vida pública, sino violentas implantaciones foráneas de modelos de explotación y dominio. De ahí la falta del espíritu de servicio público, imponiéndose siempre las voluntades heroicas y/o los criminales ejercicios del poder.

En consecuencia, para Cuba, como en toda Latinoamérica el concepto occidental de la Tripartición de Poderes ha resultado insuficiente. La corrupción de los funcionarios y el nepotismo ha sido la verdad histórica. El país necesita un sistema de pesos y contrapesos institucionales, donde cada cuerpo sea elegido por la voluntad soberana de los ciudadanos, a fin de que garantice la pulcritud en el manejo de la cosa pública y garantice los derechos de los ciudadanos y que el Jefe de estado no gobierne a fin de que no disfrute de concentración de poderes:

En consecuencia, para Cuba, como en toda Latinoamérica el concepto occidental de la Tripartición de Poderes ha resultado insuficiente. La corrupción de los funcionarios y utilizar el estado como instrumento de sometimiento ha sido la verdad histórica. En consecuencia el país necesita un sistema de pesos y contrapesos institucionales, donde cada cuerpo sea elegido por la voluntad soberana de los ciudadanos, a fin de que garantice la pulcritud en el manejo de la cosa pública y garantice los derechos de los ciudadanos.

1) PODER JUDICAL.

El Poder Judicial. Su función debe ser impartir justicia, interpretar las leyes y velar por la constitucionalidad de las mismas, así como la de los demás actos de cualquiera de los poderes del estado. Beberá tener profesionales de carreras y otros elegido por los ciudadanos, a fin de que exista un balance entre funcionarios que deben responderle al pueblo directamente y aquellos que deben ejercer su magisterio sin tener que estar atento a las coyunturas económicas, políticas y sociales.

2) PODER LEGISLATIVO

El poder legislativo deberá ser elegido democráticamente por la voluntad ciudadana y sus funciones serán legislar e investigar a los fines legislativos.

3) PODER EJECUTIVO

El Poder Ejecutivo, será el encargado de desarrollar la obra de gobierno, dentro de los marcos institucionales y legales vigentes.

4) PODER FISCAL

El poder Fiscal deberá ser un garante de la legalidad. Velar por la pulcritud de la administración pública y los derechos de los ciudadanos. Deberá auditar, controlar, fiscalizar y encausar a personas naturales y jurídicas.

5) PODER ELECTORAL.

El Poder Electoral será el encargado de certificar a cada funcionario en el puesto que ha ganado por oposición, en virtud de un mejor derecho, o para el que ha sido elegido en virtud de la voluntad ciudadana. Debe ser una garantía en contra del nepotismo, las influencias y la incapacidad.


UN PRESIDENTE QUE NO GOBIERNE

A fin de evitar la concentración de poderes en una persona, que lo puedan convertir en determinadas circunstancias históricas y otro de nuestros dictadores, el Presidente de la República, deberá representar al país como Jefe de Estado, pero no gobernará, función que, como antes expresamos, recaerá en el Jefe del Poder Ejecutivo.

miércoles 7 de octubre de 2009

PARA LA CONVIVENCIA NACIONAL


Por el Lcdo. Juan José López

Fundador de la Corriente Agramontista


Al morir Fidel Castro el gobierno sucesor seguramente va a decretar ese día “Luto Nacional”. Quizás por setenta y dos horas o incluso convertirá el hecho en efeméride histórica, lo cual no podemos evitar. Ellos tienen el poder.
En Cuba lo ideal seria hacer un Panteón por todos los Caídos, sin esperar la muerte de nadie. Eso haría pensar a todos en los errores cometidos. Incluso haría reflexionar a los Castros, quienes en los últimos cincuenta años han manejado al país a su antojo.
La vida de Fidel Castro, esta llena de odios, ambición de poder, decisiones sangrientas, y destrucción general. Sin embargo, para sus seguidores, es un líder con todo lo que esto entraña. Se llega hasta hablar de "fidelismo" como ideología preferida, por encima hasta del mismísimo del marxismoleninismo.
Decretar “Luto Nacional” por un solo hombre, que por demás, durante su vida ha gobernado como si el país fuese la prolongación de su Yo, es injusto.

El gobierno sucesor debe considerar el dolor de todos. Todos los caídos merecen ser recordados.
Lo cierto es que Castro tiene seguidores. No podemos tapar el sol con un dedo. Aunque entre ellos haya un número que no sienta de veras lo que hacen. El hecho de seguirlo, de apoyarlo con el trabajo dentro del gobierno y las instituciones estatales que han garantizado su permanencia en el poder, iguala el fenómeno.
Los oponentes al fidelismo, entre los que me encuentro, debemos tener en cuenta la existencia de este grupo gubernamental, sus sentimientos y perspectiva pero, también debemos exigir el reconocimiento de nuestros muertos. La Patria es de todos.
En la propaganda impulsada por el oficialismo se denuncia al exilio cubano, sus organizaciones históricas, como hombres intolerantes y llenos de intenciones de venganza. Eso no es verdad. El dolor concentrado aquí en la diáspora, donde hay libertad para expresarlo, hace posible hacerlo y ha sido objeto de tergiversaciones. Por ello también se acusa a los exiliados de monopolistas del dolor, no siendo esto real.
Lo justo es un día convivir con las diferencias. Es duro en ambos lados la aceptación de la visión contraria. Los seguidores de Fidel Castro no aceptan el dolor de sus adversarios. Cuando ellos matan, creen haber dado muerte a sus enemigos de guerra, a quienes acusan de atentar contra la identidad nacional, al servicio de una potencia extranjera. Otra falsedad que omite la responsabilidad gubernamental de innumerables muertes, causadas incluso por misiones oficiales. Ellos también son victimas. Merecen luto.
Los oficialistas, también acusan a sus adversarios de excesos cometidos en el Escambray el avión de cubana derribado en Barbados, entre otros que dibujan una guerra infinita. Estos hechos hay que investigarlos y encarararlos con objetividad, por el valor de la verdad, por la justicia, para dejar de usarlo como argumento para anular a otros.
En realidad ha de ponerse fin a las acusaciones mutuas, esa mentalidad primitiva va a cumplir cincuenta y un años. Hay que detener el atrincheramiento de ideas y monopolios de dolory de la verdad. Los problemas nacionales son superiores al debate político actual. Los dolores patrios deben terminar.
Fíjense lo ocurrido al pobre Pánfilo, un hombre enfermo que dijo que en Cuba hay hambre y por eso lo llevaron a prisión. Menos mal que ha habido un intento de rectificación de ese hecho abominable. Es de esperar otros, como la liberación de poetas y escritores encarcelados por hablar y escribir, en la conocida primavera negra del 2003.
Los cristianos, civilización a la que pertenecemos, pueden entender el “Luto Nacional por Todos los muertos” o bien un "Panteón por todos los Caídos", hayan sido en confrontación, en la cárcel o en el mar. Un pueblo sin memoria es un pueblo indigno.
Si hoy no se construye ese panteón de los caídos, espero que la muerte de Fidel Castro sirva para iniciar el sendero de la reconciliación nacional. Su vida ha generado destrucción, ojala que su desaparición sirva a la paz nacional.

martes 29 de septiembre de 2009

PATRICIA IGLESIAS


La cantante cubana de la orquesta Compostela - la mas vieja de Galiacia, con mas de 90 anos de vida artistica -, Patricia Iglesias, está ilusionada con la llegada de su primer hijo, que espera para mediados de diciembre. Porque ya sabe que será un varón. Y santiagués, o sea, de Santiago de Compostela. No santiaguero, ni santiaguino, que es como se llama a los naturales de Santiago de Cuba y Santiago de Chile. Seguro que le dará por la música, por lo bien que canta su madre y porque su padre, el también cubano Elier Chapel, es, asimismo, un excelente vocalista, actualmente en las filas de la orquesta Pasarela.

domingo 27 de septiembre de 2009

EL MILAGRO DE LA MUSICA CUBANA

Los historiadores y musicologos siempre han expresado que el fenomeno singular de la musica cubana es el resultado del encuentro del blanco y el negro. Sin embargo ese es un hecho historico que se ha repetido, por siglos, en muchas partes del mundo. Estados Unidos, Brasil, Colombia, Puerto Rico, paises que cuentan con una vigorosa musica, apenas tienen doce, catorce, quince ritmos. Los especialistas reconocen la existencia de mas 33 en la mas grande de las Antillas.

Ser el primer productor de azucar, cuando el azucar era en el mercado, lo que significa hoy el petroleo, su posicion geografica en epocas en que se libraban las guerras por el dominio de las Americas y el combate a corsarios y piratas, para pasar a salvos el Triangulo de Las Bermudas, hicieron de Cuba el gran astillero donde se construian los mas variados y grandes barcos mercantes y de guerra.

Las clavijas - especie de tornillos de trincar barcos -, devenidas, despues de un artesanal tallado, en las sonoras Claves, en los momentos de solaz impusieron su decoroso cantar, aguantando la estridencia de los tambores africanos y creando una binaria entre los compases de la musica de los blancos, colocando su voz de timbre claro, que abraza la melodia y bordea el ritmo, para inventar bailador de salon y prohibir la division en raza.

Utilizando la poesia como metodo del conocimiento y medio para el discurso probarse a si mismo, sobrepujando siempre las posibilidades del lenguaje al pretender narrar mas de una accion al unisono, en medio de una polifonia de personajes y narradores, Que bueno baila usted, procura explicar el fenomeno unico de la musica cubana, en virtud del camino mas recto para llegar a la verdad; el artede narrar.

www.scribd.com/doc/15264955

faisel iglesias

viernes 18 de septiembre de 2009

CUBA HOY

  1. COMPATIBILIDAD ENTRE CAMBIOS REALES Y PANORAMA CONSTITUCIONAL

  2. Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, en Espacio Laical Digital

  3. INTRODUCCIÓN GENERAL

  4. 1. En casi todos los países resultan frecuentes los diálogos y las disputas acerca de posibles cambios: políticos, económicos, etc. Varía la extensión, el grado de diferencia y la radicalidad o no que se otorgue a estos cambios. Cuba no ha sido ni es una excepción. Si recorremos nuestra historia desde que los cubanos ilustrados comenzaron a pensar en Cuba como una realidad política distinta de España, al menos desde los inicios del siglo XIX, el señorío estuvo casi siempre ocupado por la diversidad de criterios acerca de la naturaleza de nuestra Nación y de los proyectos que mejor se avenían con su identidad, naciente y adivinada primero, con mayores definiciones después. Desde fines del siglo XVIII las cabezas ilustradas postulaban un cambio de situación sociopolítica y económica en Cuba. El estatuto político de la Isla con respecto a la Península, la organización de la economía y la cuestión esclavista, entre otros, eran los temas que, desde uno u otro ángulo, se incluían en los cambios, propuestos en tertulias, discursos, cartas, artículos.
    Recordemos nuestro siglo XIX y los debates entre el mantenimiento o la abolición de la esclavitud y, en el caso de la abolición, cómo y con qué nivel de indemnizaciones, el proyecto independentista -que entró tardíamente en nuestra Isla-, y los proyectos autonomista/reformista y anexionista. Finalmente, no sin un trabajo político sumamente delicado e inteligente, se impuso la abolición, tan tarde como en 1886, después de haber sido postulada por el padre Félix Varela en 1822 y proclamada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de Octubre de 1868; así como el primero de los proyectos globales mencionados, el proyecto independentista, bordado por José Martí, como el que mejor se avenía a la naturaleza de nuestra Nación naciente, por encima de los proyectos autonomista y anexionista.
    2. El padre Félix Varela fue el primero en hablar con diafanidad de la independencia política de Cuba, inmediatamente después de su dolorosa experiencia en las Cortes en Madrid (1822,1823). Hubo opinantes sobre el tema y movimientos independentistas organizados antes de 1868. Luego, Carlos Manuel de Céspedes logró convencer de independentismo a los constituyentes de Guáimaro en 1869, entre los que estaba presente un grupo significativo de anexionistas. José Martí, por sobradas razones, fue quien mejor articuló el proyecto independentista en la organización de la Guerra de 1895-98, que no por gusto conocemos en la historiografía cubana como la “Guerra de Independencia”. Las constituciones de Jimaguayú (1895) y La Yaya (1897), después de la de Guáimaro, dieron un cierto basamento constitucional, en tiempos de provisionalidad, a lo que estaba ocurriendo en Cuba en orden a lograr la independencia. En nuestra historia fundacional los sueños y utopías buscaron casi siempre una articulación constitucional abarcadora y consensual.
    3. Así nació la República, después de la Guerra de Independencia (1895-98) y de la Primera Intervención Militar Norteamericana (1898-1902), pero las presiones de Estados Unidos de Norteamérica, apoyadas en esa intervención militar de la última hora de la Guerra de Independencia y en los soportes internos que, dentro del nuestro, nunca le han faltado al país del norte, lograron introducir la Enmienda Platt en la primera Constitución Republicana, de 1901. Ya no era de “república en armas”, como las anteriores constituciones, sino la Constitución de la República, simplemente. La Enmienda Platt fue una herida en la identidad republicana, pero probablemente resultó inevitable como “mal menor”. ¡Solo Dios sabe a estas alturas de nuestra historia cuál habría sido el estado jurídico-constitucional de Cuba si los integrantes de la Asamblea Constituyente no hubiesen aceptado la “enmienda”! ¿Algo semejante a Puerto Rico o a lo que fueron las Islas Filipinas hasta 1950? A la sombra de la Enmienda -y me parece que habrían procedido de forma análoga aunque no le hubiese sido añadida tal “enmienda” a la Constitución-, los sucesivos gobiernos norteamericanos, desde 1902 hasta 1959, o sea, aún después de la derogación de la Enmienda, hicieron sentir su “peso pesado” en los asuntos internos cubanos, siempre que lo estimaron conveniente, debido más a las sinrazones de la fuerza que a “pretextos” legales.
    4. Por otra parte -y es natural que así fuera-, quienes se ocuparon de la cosa pública en Cuba después del 20 de mayo de 1902 y hasta el 1º de enero de 1959, se organizaron en distintos grupos políticos, en cuya formación estaban presentes los intereses personales no siempre confesables, pero también los diversos “proyectos–plataformas políticas” acerca de la Nación. Estos “proyectos” normalmente desembocaban en la creación y sostén de partidos políticos diversos, de mayor o menor consistencia, apoyo popular, definición ideológica y perdurabilidad. Me parece que, simplificando mucho las cosas, la línea divisoria entre “las plataformas políticas” de los partidos (filosofía política y estrategias electorales de los mismos) pasaba por la concepción acerca del Estado, más o menos “fuerte”, según el caso, y más o menos inclinado a desarrollar o no una política social. Todo eso, “en principio”, porque en la práctica la mayoría de los partidos terminaban por ser “engañadores” y el tránsito de los dirigentes de una a otra organización, o la fundación de nuevos partidos fue moneda frecuente. En los primeros decenios de la República se solía decir que no había nada más parecido a un liberal que un conservador. El Partido Liberal y el Partido Conservador eran los partidos políticos más significativos de la época. No es este el lugar para reconstruir la enmarañada historia de los partidos políticos en Cuba a partir de 1902. Me parece que su prestigio estaba tan menoscabado en 1959, que no le costó mucho esfuerzo al Gobierno Revolucionario suprimirlos a todos y mantener, hasta nuestros días, uno solo, el Partido Comunista de Cuba (PCC), que antes se llamó Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC). Sobre este punto volveré más adelante, pues es uno de los temas de discusión en la actual atmósfera de eventuales cambios “estructurales y de conceptos”, de acuerdo con la nomenclatura expuesta por el presidente Raúl Castro en su discurso del 26 de julio de 2007.
    5. Retomando el primer hilo de este discurrir, reitero que resulta normal que la ciudadanía no tenga un pensamiento unánime en asuntos sociopolíticos y/o económicos y que, consecuentemente, en el seno de la misma se sostengan diálogos, intercambios y discusiones acerca de esas realidades, sin excluir la posibilidad de conversar sobre cambios más o menos profundos, en uno u otro ámbito de la vida nacional. Esto es signo de vitalidad del cuerpo social. Y es bueno que así sea, mientras los intercambios o disputas se mantengan en el plano de la racionalidad, la búsqueda objetiva de la verdad, la civilidad, el respeto recíproco, la escucha atenta y la aceptación de pluralidades. Si fuera a elegir una sola palabra que resumiera todo el elenco de cualidades que, a mi entender, debe acompañar este tipo de intercambios, utilizaría la palabra “seriedad”, con el sentido que le daría Jorge Mañach, en contraposición del dañino “choteo”, abominado por nuestro pensador y que nos ha corroído la entraña con más frecuencia de la cuenta, antes y después de la constitución de la República en 1902.

  5. 6. Lo anormal y enfermizo para una República serían la uniformidad aparente, la ausencia de diversidades, de intercambios de opiniones diversas y de diálogos políticos. Esa máscara sí es el enemigo de la genuina unidad nacional. Mientras Cuba sea una realidad viva y no un fósil, se hablará acerca de eventuales cambios de un tipo u otro, hasta una medida u otra, etc. Y estos diálogos políticos, para que sean tales y no sólo farandulada, deben ser algo más que ejercicios mentales y de oratoria más o menos acertada. Deben apuntar a la realidad y a las posibilidades de ser llevados a efecto. A estas alturas de nuestra historia, estoy suponiendo, en la base de todo diálogo político, la afirmación de la soberanía nacional. Ya sabemos demasiado bien que con la soberanía nacional no se pueden permitir coqueteos.
    7. ¿En qué radica la novedad de la temática hoy, en estos inicios del siglo XXI? En principio, dejo la historia en un segundo plano, al que recurriré sólo excepcionalmente. Me ciño a la actualidad, a la Cuba de ahora, a la de estos últimos años, después de un período prolongado de una relativa inamovilidad en cuestiones sustanciales: inamovilidad dentro del marco del “gran cambio” que fue la organización de la Nación y del Estado, con paradigmas socialistas, a partir de la Revolución que tomó el poder el 1º de enero de 1959. Me estoy refiriendo a la Cuba posterior al discurso -ya citado- del 26 de julio de 2007, en el que el presidente Raúl Castro abrió las puertas a la posibilidad de sugerir y discutir todos los cambios, incluyendo “cambios estructurales y de concepto”, acerca de todo -o casi todo- en la realidad cubana. Por supuesto que Raúl Castro no deseaba con sus palabras desatar un proceso de irracionalidad en el terreno sociopolítico y económico. Basta tener una idea suficientemente clara acerca de su personalidad, para reconocer que lo caótico le ha sido siempre ajeno. Pero su discurso sí apuntaba a exorcizar la inmovilidad y el empantanamiento, responsables de tantos desganos y apatías sociales. Si el “choteo” es un morbo que nos ha sido muy dañino, la apatía social es otra especie de epidemia que también nos ha herido el hondón de la entraña.
    8. Personalmente considero que en los planos sociopolítico y económico, casi todo es discutible. No son estos el ámbito de la ontología aristotélica en una clase de Filosofía, ni –mucho menos– el de los dogmas religiosos en una clase de Teología. Es el espacio de la vida concreta, individual y comunitaria; el de la convivencia cotidiana, el de los convenios y acuerdos para que ésta sea lo más fructuosa y placentera posible. La Política -así, con mayúscula- rige ese dominio, que es el de la existencia de un día después de otro. Quienes piensan de veras, saben que hay principios más o menos inmutables, pero saben también que lo que se vive es la encarnación de esos principios en la realidad cotidiana. No vivimos los principios ontológicos en su desnudez del tercer grado de abstracción, sino en su concreción real. Un mismo principio puede contraerse diversamente en las diversas realidades en las que aterriza. Uno de los signos más valiosos de la madurez humana reside precisamente en la capacidad para aterrizar los principios –las esencias inmutables– en las existencias cambiantes, mutables, sin incurrir en contradicciones. Aquí está la puerta por la que entramos en la convivencia y, por ende, en la Política, Ciencia y Arte enderezados, de consuno, con el fin de obtener lo mejor posible para la POLIS, o sea, para la convivencia humana razonable.
    9. Como nos estamos moviendo en la racionalidad de la vida cotidiana, no nos debería resultar muy difícil comprender que no todas las realidades se deben discutir y tratar de resolver simultáneamente. Eso sería el desorden total, el reino del absurdo y del caos. Todas las cuestiones de este ámbito son discutibles, pero hay que abordar unas primero y otras después, ordenadamente, de acuerdo con un escalafón que no es, en principio, exclusivamente lógico, o sea, no se establece, ni se mide por medio de los silogismos de la lógica racional (Bárbara, Celarent, Darii, Ferio, etc.). No se puede ser tan simplista que nos decidamos, casi mecánicamente, a fijar un orden de precedencias en los asuntos a tratar, según su importancia ontológica, desconectada de las posibilidades reales, objetivas. En esta hipótesis cerebral se aconsejaría comenzar la búsqueda de soluciones por las realidades más importantes. Pero los que ya contamos con muchos años de vida y de atención a estas cuestiones sabemos que, en ocasiones, la experiencia de la realidad y el conocimiento de las personas aconsejan iniciar los diálogos y los debates por cuestiones en las que resulta más fácil y posible el consenso. Así, de consenso en consenso, se irá creando un clima de confianza y se podrá llegar a las cuestiones de mayor peso que, si se hubiesen elegido para comenzar, no se habría logrado otra cosa que la algarabía y el incremento de las diferencias y enemistades entre los interesados en la cuestión, con puntos de vista muy diversos, difíciles de conciliar en ese momento, pero previsiblemente conciliables en un futuro más o menos cercano, de acuerdo con las experiencias sucesivas.

  6. HECHOS, MOVIMIENTOS DE IDEAS, CAMBIOS Y CONSTITUCIONES


  7. 10. Toda nación que aspire a realizar la mayor dosis posible de bienestar para sus ciudadanos debe contar con un Estado visible, bien estructurado y apoyado en el consenso de la mayoría significativa de la población. La “fuente de derechos y obligaciones” debe ser, en cualquier Estado contemporáneo, una constitución que se avenga con la realidad del país, su historia, idiosincrasia, tradiciones culturales, etc. El más reciente Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua identifica la constitución como “Ley fundamental de un Estado que define el régimen básico de derechos y libertades de los ciudadanos y los poderes de la organización política.” Falta a esta definición, según los criterios que aprendí en los estudios de Derecho Constitucional, la inclusión de los deberes, no sólo de los derechos y los “poderes”, sean los del ciudadano en el orden personal y comunitario, sean los del Estado en sí mismo, ya que en éste el poder se justifica por el recto ejercicio de los servicios. En ellos radican sus deberes, como la custodia de la soberanía nacional; de la articulación ordenada de la convivencia social (administración de la justicia, guarda del orden público, etc.), de acuerdo con la Constitución que la Nación se ha dado a sí misma; de una serie más o menos inclusiva, según el tipo de Estado, de los servicios de salud, educación, promoción de la cultura, seguridad social y otros asuntos.
    11. Dado su carácter de Ley Fundamental, la Constitución de un país no es un texto que se pueda estar manoseando a diario, ni que se pueda cambiar a capricho. Pero tampoco es un corsé que nos limite la respiración, como el que usaban nuestras tatarabuelas en los siglos XVIII y XIX. El propio texto constitucional, si está bien redactado, debe prever el cuándo y el cómo de sus eventuales reformas, si la situación cambiante del país en cuestión lo aconseja. Hay naciones importantes que han mantenido la vigencia de una misma constitución durante un período muy prolongado, pero no han dejado de introducir variantes –“enmiendas”- con el correr de los siglos. En el equilibrio respetado entre el “cambia-cambia” de constitución, y la inamovilidad absoluta, reside una buena porción de la madurez política de un país.
    12. ¿Cómo conjugar la proposición del presidente Raúl Castro del 26 de julio de 2007 con la fidelidad a la Constitución? ¿Se puede ser fiel a la Constitución y, simultáneamente, pensar en cambios de estructuras y de conceptos? En principio, esto es posible. Para que no lo fuera, esos cambios de estructuras y de conceptos eventualmente propuestos tendrían que referirse a la esencia misma del Estado, tal y cual lo organiza la Constitución vigente. En nuestro caso, se trata de la Constitución de 1976, reformada en 1992.
    13. Imposible agotar el tema en estas páginas, pero me concedo algunas consideraciones. Es asunto que he abordado con mayor amplitud en otros textos y conferencias y que debe ser situado en nuestro marco nacional. Recordemos, ante todo, que la historia constitucional de la República, desde 1902 hasta nuestros días, se concentra en tres constituciones. La de 1901, fundacional de la República, que debió cargar con el lastre de la Enmienda Platt, pero que no era un tareco inútil o despreciable. Es un texto jurídico de principios del siglo XX, admirable por más de un argumento. Hubo pillos en su elaboración, pero hubo también hombres honestos y hábiles políticos, verdaderos patriotas; hubo hombres sin gran formación jurídica y económica, pero contó también con hombres de pensamiento sólido y pluma muy respetable.
    14. Estábamos entonces en los albores del siglo XX y no podía pedirse la presencia de un pensamiento social avanzado. Durante el siglo XIX habían tenido lugar algunas “explosiones sociales”, como la de la Comuna de París (18 de marzo a 28 de mayo de 1871), pero no regímenes “socialistas” estables. El liberalismo rampante, hijo de la Ilustración y del republicanismo derivado de la Revolución Francesa de 1789, y el capitalismo nuevo, en plena efervescencia debido, entre otras causas, a la revolución industrial, de modo inevitable se imponía en esta zona del mundo. No habían ocurrido aún ni la Revolución Mexicana, ni la Soviética, las dos revoluciones sociales del primer cuarto del siglo que nacía. El mismo magisterio eclesiástico comenzaba a abordar estos temas nuevos, todavía –era natural que fuese así- con una buena dosis de prudencia y de “tanteos” (León XIII, papa de 1878 a 1903, autor de la Encíclica Rerum novarum y de textos significativos en los que postulaba un “catolicismo social”). Entiendo que la Constitución de 1901 no podía dejar de ser una constitución liberal. Sin embargo, carece de los extremismos en esa dirección de pensamiento que encontramos en documentos jurídicos de la época, pertenecientes a otros países. Nos vacunó contra ese extremismo la tradición humanista y social del pensamiento político cubano, desde los tiempos del padre Félix Varela, hasta los de José Martí, organizador de la Guerra de Independencia y autor fundacional de la República. Lo liberal y lo social, en Cuba, estuvieron fuertemente imbricados a lo largo del siglo XIX.
    15. La vigencia de la Constitución de 1901 entró en crisis durante el gobierno de Gerardo Machado y, de manera muy especial, con la aprobación de la prórroga de poderes y del manejo del poder legislativo por parte del Presidente. Esta crisis constitucional se agudizó en el período inmediatamente posterior al 12 de agosto de 1933, o sea, después de la caída estrepitosa del gobierno. Las “leyes constitucionales” transitorias se sucedieron vertiginosamente, así como los presidentes interinos. Por el contrario, la mano de Fulgencio Batista fue haciéndose más visible. En 1939 ya estaba claro que él era quien detentaba el poder efectivo en la República, y el marco internacional y la presidencia norteamericana de Franklin Delano Roosevelt “aconsejaron” la estabilidad política de Cuba. No pareció entonces que ésta se podría lograr con el marco jurídico de la Constitución de 1901 que, a los ojos del pueblo, carecía de prestigio. ¡Como si las calamidades republicanas entre 1902 y 1939 hubiesen dependido del texto constitucional! Ocurrieron no por causa del texto constitucional, sino a pesar del mismo, debidas a la ineptitud y/o a la deshonestidad de quienes tenían que haber velado por su cumplimiento. Muchas cabezas pensantes, en Cuba y fuera de ella, estimaron entonces que sería más conveniente redactar una nueva constitución, más adecuada para los tiempos de Cuba y del mundo y “limpia” de los pecados de aquella primera etapa de nuestra historia republicana.
    16. Y así se procedió. Fue elegida una Asamblea Constituyente el 15 de noviembre de 1939. Las sesiones comenzaron el 9 de febrero de 1940 en el Capitolio Nacional, sede del Parlamento cubano. Terminaron el 8 de junio del mismo año. La firma de la Constitución aprobada tuvo lugar el 1º de julio, en Guáimaro, lugar escogido por haberse redactado y promulgado allí la primera Constitución de la República en Armas, el 10 de abril de 1869, o sea, al inicio de la Guerra de los Diez Años. La nueva Constitución fue promulgada en La Habana el 5 de julio de 1940 y empezó a regir integralmente el 10 de octubre, aniversario del inicio de la Guerra de de 1933, o sea, después de la caída los Diez Años (Grito de Yara).

    17. Imposible en la brevedad de este artículo exponer con amplitud mis criterios sobre la Constitución de 1940, su génesis y su aplicación. Aunque incluiré algunas referencias, me remito a un texto anterior, editado en 2002 como uno de los “Cuadernos” del Aula Fray Bartolomé de las Casas de ese año: La Constitución de 1940. Génesis y Orientación, desde la óptica del siglo XXI, que reproduce una conferencia mía sobre el tema. En la misma ofrecí una revisión de un artículo mío publicado en la revista Encuentro de la Cultura Cubana (Madrid), dedicado al centenario de la República.

    18. Me parece importante tener en cuenta no sólo la realidad de Cuba en aquellos momentos, de la que ya hice mención (cf n.16), sino también cuáles los hechos y las ideologías socio-políticas en el marco internacional, y que, por lo tanto, en mayor o menor grado, estaban influyendo en las ideas circulantes en nuestro País y en la redacción de nuestro nuevo texto constitucional. Dicho de un solo golpe y de entrada: ésos fueron los años de gestación y realización de la Guerra Civil en España (1936-1939), que se vivió en Cuba como algo propio, y de la II Guerra Mundial (1939-1945), la mayor de todas las guerras que la historia humana recuerda. Conflagraciones de semejante dimensión están precedidas y acompañadas por movimientos de ideas, hechos diversos y legislaciones.

  8. 19. En 1917 –o sea, casi al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) había tenido lugar la Revolución Rusa que estableció, en ese enorme país, el régimen soviético. Este se autodefinía como socialista y marxista y contaba con el apoyo de partidos políticos y movimientos articulados en torno a esa misma ideología, en una buena parte del mundo (Europa, América y, en menor escala, en Asia, aunque muy significativamente en China, también enorme país, en el que los marxistas llegarían al poder en 1949, o sea, cuatro años después del final de la II Guerra Mundial).
    20. Por otra parte, desde los inicios de la década de los años treinta, el mundo había sido testigo del ascenso del nacional socialismo alemán (nazismo), encabezado por Adolfo Hitler. El 1º de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia, tras haber ocupado en 1938 Austria y luego Checoslovaquia. Se expandió a continuación sobre Bélgica, los Países Bajos, una amplia zona de Francia y, casi inmediatamente después, sobre Dinamarca y Noruega. El éxito de la campaña sobre el frente oriental llevó a los alemanes a lanzarse sobre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Fue su momento de mayores triunfos militares y, al mismo tiempo, el inicio del desmoronamiento del proyecto nazi. En el sur de Europa y norte de África se hacía presente, con una ideología política análoga, el fascismo italiano, dirigido por Benito Mussolini. Tenía sueños imperiales y había adoptado en buena medida la simbología del antiguo Imperio Romano. Por otra parte, en España se acababa de librar una de las más atroces guerras civiles de la modernidad en la que el general Francisco Franco, “el Caudillo”, se levantó contra la República española, establecida por el voto popular en 1931. Logró derrotarla e implantar en España un régimen “fuerte” que perduró, con una cierta evolución interior después de 1950, hasta 1975, o sea, hasta la muerte del Caudillo. Aunque Franco y su gobierno, oficialmente, se mantuvieron neutrales durante la II Guerra Mundial, todos sabíamos de qué parte estaban no sólo sus simpatías, sino cómo funcionaban sus vínculos, “discretos” o no, con el Eje. El anticomunismo, el antisemitismo, la defensa del nacionalismo a ultranza, sustentado con las armas y con el capital, eran elementos comunes a los países del Eje y a la España de Franco, aunque no se deberían homologar simplonamente, como suele hacerse aún hoy, para calificarlos –a los enunciados y a otros más pequeños–, como “regímenes fascistas”. Sin ignorar las analogías, no deberíamos dejar de tener en cuenta la gradación y las diferencias.
    21. Ante la coalición de las derechas extremas, era inevitable que se coligaran los gobiernos de Gran Bretaña, Francia, los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión Soviética, conocidos como “los Aliados”. Fueron ellos los que obtuvieron finalmente la victoria militar, política y, en cierta medida, económica, en mayo de 1945.
    22. Dada su situación geográfica y su historia política y económica, así como su composición poblacional (una parte muy significativa de los habitantes de Cuba estaba conformada por españoles de nacimiento y otra buena parte por cubanos de primera generación, hijos de inmigrantes españoles). Cuba, nuestro país pequeño y sumamente desarticulado hacia el final de la década de los años treinta, no podía permanecer ajeno a esa maraña internacional. Todos los componentes de la maraña, en diversas proporciones, estaban presentes en Cuba. Históricamente, el caso particular de la relaciones con Estados Unidos, era en sí una cuestión capital que había dividido a los cubanos desde el siglo XIX. Además, los submarinos alemanes circulaban por nuestras costas y llegaron a hundir algunas naves cubanas. El gobierno norteamericano, desde 1939, que ya avizoraba la posibilidad de entrar en la guerra europea y que tenía la pupila muy teledirigida sobre el extremo oriente asiático y sobre las ambiciones imperiales japonesas, lógicamente se preocupó por lograr una mayor estabilidad, en principio democrática y capitalista, en Cuba, su vecino inmediato, en el que había de todo: demócratas liberales, militaristas sin ideología definida, marxistas, socialdemócratas, simpatizantes del franquismo, del fascismo y del nazis-mo, chinos simpatizantes de las dos diversas corrientes sociopolíticas de su país, etc.
    23. He escrito “estabilidad democrática y capitalista”, pero añado: no cerrada a la realidad soviética y al socialismo que esta postulaba. Eran los momentos de la alianza de los Aliados, valga la redundancia. Y esta complejidad no estaría totalmente ausente de la gestión constitucional en Cuba.
    24. Con frecuencia he subrayado el hecho de que en la elaboración de la Constitución de 1940 estuvieron presentes las diversas corrientes de pensamiento sociopolítico que poseían alguna vigencia en el País, algunas de las cuales tenían derecho de ciudadanía en Cuba desde el siglo XIX. Subrayo hoy que esas corrientes de pensamiento y los “hechos políticos” relacionados con ellas no estaban aislados del resto del mundo. Así como los del siglo XIX e inicios del XX no fueron islas y los movimientos independentistas y la Constitución de 1901 tenían conexiones con el resto del mundo, así también y aún más, los hechos que condujeron al movimiento constitucional que dio origen a la Constitución de 1940 no dependieron exclusivamente de realidades insulares cubanas. Casi todo en la vida se amarra por debajo; las corrientes subterráneas resultan ser, con frecuencia, las causas de la fertilidad de un terreno; en el análisis de una situación cualquiera, las apariencias parecen orientar la realidad en un sentido, pero a posteriori los hechos nos revelan que lo que no se vio a primera vista era lo que estaba sustentando y direccionando la realidad analizada. Es lo que quiere expresar nuestro dicho popular:”Las apariencias engañan”. De ahí la importancia de llegar hasta donde se pueda en el conocimiento de la realidad, con todas sus raíces y conexiones, para ser atinados en la decisión acerca de eventuales cambios o de inmovilidad y, en la primera hipótesis, acerca del tipo de cambios, del estilo de realización, del ritmo, etc.
    25. Una de las primeras cuestiones que sale a flote cuando se habla de eventuales cambios de cierto peso en el País, es la cuestión constitucional. ¿Son compatibles o no cambios de peso con la legislación constitucional vigente, es decir con la Constitución de 1976, reformada en 1992? En el caso de que no lo fueren, ¿serían compatibles con la legislación constitucional anterior, o sea, con la Constitución de 1940? ¿Resultaría más conveniente acaso convocar una Asamblea Constituyente que redactase una nueva constitución acorde con los cambios postulados?
    26. Personalmente estimo que, en principio, las constituciones no son textos elaborados para ser sustituidos cada vez que en un país sean demandados cambios, por grupos más o menos numerosos y bien fundados. Toda constitución incluye las normas de reforma de la misma constitución; es decir, prevé cuándo y cómo debe ser reformada, como indican los artículos 285 y 286 de la Constitución de 1940 y el artículo 137 de la Constitución vigente hoy. Además, una constitución bien elaborada no debe descender a normas muy concretas, sino debería permanecer en el nivel de los principios que sustenten “la vida” de la nación, así como las leyes y reglamentos posteriores, que son los que deben sustanciar la puesta en práctica de esas cuestiones concretas, minucias o no. Una de las objeciones que suelen hacer a la Ley Fundamental de 1940 los especialistas en Derecho Constitucional es, precisamente, que desciende a “minucias” no propias de un texto constitucional. Sabemos que las razones de los miembros de la Asamblea Constituyente radicaban en la crisis republicana -sobre todo a partir del gobierno de Gerardo Machado-, al amparo de la Constitución de 1901. Pensaban que, al establecerse una nueva, más minuciosa, se podrían evitar las violaciones de los principios democráticos de la misma. Sabemos también hoy que la salvaguarda de una verdadera democracia depende de cuestiones más complejas que la buena redacción de un texto constitucional. Este debe existir como asidero y como luz de discernimiento, pero su puesta en práctica depende sustancialmente de la atención libre y efectiva del pueblo para con los asuntos públicos y de la existencia de canales para que esta atención se manifieste, también efectiva y libremente; así como de la habilidad y la honestidad de los gobernantes, de la voluntad política de los mismos, etc.
    27. ¿Incidencias constitucionales de los cambios que se desean para Cuba? Pues me parece que sí. Las demandas que he escuchado y leído tienen que ver, casi todas, con la materia constitucional como tal, no con las “minucias”. La situación del Mundo y del País, en 1939, no es igual a la de 1959, ni a la de 1976, ni a la de 1992. Para discernir los cambios, el orden y el ritmo de su realización hay que tener ante los ojos el panorama interno y el del Mundo, en el que Cuba se debe insertar de manera positiva. Y me parece que el buen análisis de la realidad conduce a la mejor elaboración de textos constitucionales y al acierto en el establecimiento de las compatibilidades entre la realidad y los textos. La realidad que se vive y la realidad a la que se aspira van por delante, pero como no todos los ciudadanos interpretan en el mismo sentido la que se tiene delante, y no todos los ciudadanos aspiran al mismo tipo de sociedad en el futuro, los organismos responsables de la elaboración de los textos jurídicos son los llamados a formular normas que encuentren, por su equilibrio, el mejor consenso nacional posible.
    28. ¿Cuáles serían nuestras posibilidades constitucionales con relación a cambios significativos, no a una simple “agüita bomba” o a una “tacita de pasiflora” tranquilizante? Tenemos, evidentemente, en primer lugar, la Constitución vigente, o sea, la de 1976, revisada en 1992. La revisión, más que tal, fue una reelaboración que mejoró considerablemente el texto de 1976. La Ley Fundamental, además, prevé la posibilidad de reformas en el artículo 137, ya citado. Sin embargo, para los promotores de cambios más radicales esta opción no sería la más acertada, pues, a pesar de la revisión de 1992, son muchas las huellas del carácter propio de los Estados del mundo socialista de entonces, que habían marcado hasta el tuétano la Constitución de 1976. Que conste: yo voté positivamente en el referendo que aprobó esa constitución, que no me gustaba. En el contexto en que Cuba estaba insertada entonces (Unión Soviética, CAME), otro tipo de constitución era impensable y me pareció mejor tener esa defectuosa constitución, reformable posteriormente, cuando fuese posible –como de hecho ocurrió en 1992-, que no tener ninguna y continuar viviendo jurídicamente al amparo de leyes transitorias, como habíamos vivido prácticamente desde 1959.
    29. Estimo personalmente, además, que la Constitución de 1992 presenta problemas de “imagen”, interna e internacional. Y las dos cuentan para la obtención de un amplio consenso. Resulta prácticamente muy difícil superar esta limitación de la Constitución, a los ojos de los cubanos y de las instancias extranjeras que se relacionan con Cuba y cuya actitud tiene sus repercusiones sobre nuestro pueblo, pues se inscribe en esa familia de constituciones que rigió un tipo de socialismo que ya no existe en las repúblicas desmembradas de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y ni siquiera en Cuba, y que, para una buena parte de la población y de los extranjeros que se interesan en nuestras cosas, es precisamente ese tipo de organización socioeconómica y política lo que se desea cambiar. Para algunos, se trata de cerrar las puertas a todo tipo de socialismo; pero para otros, que creo la mayoría, se trata de establecer un socialismo distinto, más democrático y participativo; más cercano a lo que fue originalmente el proyecto de la social-democracia. En todo caso, no dejará de haber contradicciones y dificultades entre lo que está legislado, lo que de hecho existe –en Cuba y en el Mundo– y la realidad a la que se desea llegar. Quizás las dificultades señaladas a la Constitución de 1992 son más subjetivas que fácticas, puesto que los mecanismos de reforma de la misma son ágiles, y podría ser ella la base constitucional que, reformada, articule los cambios deseados y realizables, con un ritmo racional.
    30. El otro texto constitucional que se suele proponer como sustrato jurídico del cambio es la Constitución de 1940, adecuadamente reformada de acuerdo con los mecanismos previstos en el mismo texto constitucional. Yo pertenezco a una generación que creció venerando ese texto constitucional. Las “sombras” en la República de los años cuarenta y cincuenta nos resultaban evidentes, pero no las atribuíamos a la Constitución, sino a la falta de voluntad política para elaborar la legislación complementaria y, sobre todo, a la falta de cumplimiento de sus artículos.
    31. Vaya un solo ejemplo ilustrativo: ¿Qué pasó con la sección 1ª (trabajo) y la 2ª (propiedad) del Título Sexto, que unidos a otros textos ganaron para esta Constitución los calificativos de “socialmente avanzada” y de bien situada con respecto a los problemas socioeconómicos del País? Pues casi nada se hizo. El entonces conocido artículo 87, que reconoce “la existencia y la legitimidad de la propiedad privada”, pero “en su más amplio concepto de función social” y el artículo 90, que proscribe el latifundio, quedaron reducidos a papel impreso. Los únicos esfuerzos serios que conocí por lograr que se tomara en serio lo de la “función social de la propiedad privada”, así como la proscripción del latifundio y la consecuente “reforma agraria”, fueron los realizados por el doctor Manuel Dorta Duque, hombre honesto, ilustrado e inteligente como pocos hombres públicos. Su proyecto de Ley de Reforma Agraria, que leí y analicé cuando era estudiante de Derecho, nunca fue circulado y discutido en las Cámaras del Parlamento cubano. Los ejemplos podrían multiplicarse acerca de la carencia de voluntad política para tomar en serio el texto constitucional que, sin embargo, el pueblo medianamente informado veneraba y, además, era citado en círculos legislativos extranjeros como un “modelo de constitución contemporánea”. Sabíamos cómo en 1948 fue utilizado –casi literalmente- en la Declaración Universal de Derechos Humanos (en especial, los artículos 20-40, Título 4º, Derechos Fundamentales, Sección Primera: De los Derechos Individuales), y del empeño que puso Charles de Gaulle en conocerlo, junto con otras cuatro o cinco constituciones más, cuando se organizaba la nueva República Francesa después de la II Guerra Mundial.
    32. Estas manifestaciones de aprecio por nuestra Constitución eran conocidas por los estudiantes de Derecho Constitucional; de ahí que no nos resultara difícil estimarla, aunque no faltaban profesores en la Facultad que, desde una posición de afecto, la censuraban por su carácter minucioso, asunto al que ya me he referido. Es, por consiguiente, según mi criterio, una buena Ley Fundamental, pero perfectible y, sobre todo, reformable, para que nos ayude en el caso de que fuera elegido como patrón de ajuste y articulación jurídica en la situación actual de Cuba.
    Existe otra propuesta constitucional y, aunque no dispongo de encuestas sobre la misma, me da la impresión de que es la opción mayoritaria: elaborar una nueva Constitución. Tal y como se presenta esta posibilidad, me parece que se requeriría entonces la previa celebración de elecciones para una Asamblea Constituyente. Este sería el organismo responsable de redactarla para después someterla a plebiscito nacional, proceso en parte análogo al de 1939 y 1940. ¿Cómo se propondrían lo eventuales candidatos a constituyentes? Aquí hay un primer problema para esta opción, porque actualmente, en Cuba, los candidatos para cualquier organismo elegible son presentados por el único partido, el Partido Comunista de Cuba. Se discuten en asambleas de barrio, pero sabemos cómo de hecho funciona esto. De ahí que, precisamente, una de las realidades para las que se postulan cambios es el sistema electoral, unido a la opción por el monopartidismo.
    33. En principio, el monopartidismo no está reñido con la democracia. Del mismo modo que el pluripartidismo no es garantía del buen ejercicio de la misma. Pero para que el monopartidismo fuese sustento de una democracia real, tendría que funcionar con unos criterios de transparencia y de libre debate de todas las cuestiones. De la transparencia y del debate libre deberían emanar las proposiciones que luego, según el nivel de las mismas (nacional, provincial, municipal), serían discutidas por el órgano de gobierno correspondiente.
    34. Otro tema de capital importancia que no podría eludirse en una situación de cambio real, estructural y de conceptos en Cuba, por cualquiera de las vías constitucionales que se elija, es la articulación de los poderes estatales. La división clásica de los poderes estatales en las democracias surgidas a la luz de la Ilustración Francesa y, más precisamente, de la obra El Espíritu de las Leyes, publicada en 1748, bajo la autoría de Charles de Secondat, Barón de Montesquieu (1689-1755), es la de los tres poderes, teóricamente independientes entre sí: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Las constituciones que se redactaron en el marco del socialismo real, de acuerdo con el modelo de la URSS, conciben la relación entre los poderes estatales de otro modo, según diversos paradigmas jurídicos. Esto en el mundo occidental, porque las constituciones elaboradas al socaire de otras tradiciones culturales y religiosas, conciben la estructura estatal de otra manera. Pensemos, por ejemplo, en el caso de los estados musulmanes, de Irán, China y la India. No he estudiado el Derecho Constitucional vigente en esa zona del Mundo.
    35. Otros temas que rozan también las estructuras estatales son, por ejemplo la articulación de las Fuerzas Armadas y la articulación económica. En el segundo caso, podríamos preguntarnos hasta dónde pueden llegar las inversiones y las gestiones privadas; hasta dónde estos “privados” pueden ser extranjeros, etc. ¿En qué áreas se favorecerían las inversiones privadas, nacionales o foráneas, cuáles serían sus límites o cómo entrarían bajo el control estatal normal? ¿Cómo regular, a nivel constitucional, la tenencia de tierras? De las dobles y hasta triples ciudadanías, ¿qué? Según las constituciones de 1940 (artículo 15–a) y la de 1992 (artículo 32), se pierde la ciudadanía cubana por el hecho de adquirir otra. Ahora estas medidas constitucionales no se están teniendo en cuenta, no se aplican, y la cuestión de la doble ciudadanía se mantiene en una especie de limbo jurídico. Otro asunto constitucional interesante sería la estructura del Parlamento: ¿se volvería al sistema bicameral o se mantendría el actual sistema unicameral? Cada una de las dos opciones tiene sus ventajas y desventajas con respeto a la otra.
    36 En fin, la lista de asuntos a tener en cuenta sería sumamente extensa, pero los responsables no deberían excusarse de este esfuerzo a la hora de elegir la articulación constitucional más conveniente –Constitución de 1940 reformada, o Constitución de 1992 reformada, o nueva Constitución– para el proyecto nacional, provincial o municipal que se persiga.
    37. Me parece interesante, en este ámbito de eventuales cambios en el Estado cubano, una noticia de última hora: la discusión, por parte de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la Asamblea Nacional de un proyecto para el establecimiento de un “organismo de contraloría” –Ley de Contraloría-, que sería sometido a la consideración de la próxima sesión de la Asamblea Nacional. En el caso de que fuese aprobado, como todo parece indicar que lo será, sustituiría al actual Ministerio de Auditoría y Control. Si el organismo nace bien, funciona con seriedad y encuentra las apoyaturas imprescindibles en todo el organigrama estatal, puede ser algo muy positivo en la evolución de nuestra situación nacional integral.

    PUNTO FINAL

  9. 38. Hay un tema al que me he referido en varias ocasiones, no ocupa el primer lugar en estas cuestiones y no ha sido mencionado en los debates en curso, pero que yo valoro como componente del “imaginario” nacional y, por lo tanto, orientado al fortalecimiento de las instituciones que dan vida real al Estado. Estoy refiriéndome a todos los edificios oficiales, que deben ostentar tal calidad que puedan identificarse como lo que son y suscitar el reconocimiento del organismo que representan. De manera especial pienso en el Parlamento –mono o bicameral–, en las instancias superiores del Poder Judicial y en la sede del Poder Ejecutivo (Presidencia de la República). El Capitolio Nacional está llamado a volver a ser la sede del Poder Legislativo. La presidencia de la República podría recuperar el llamado anteriormente Palacio Presidencial, que, según la nomenclatura contemporánea, llamaríamos quizás mejor, Casa Presidencial. Me parece que la seguridad del edificio presenta problemas, pero no los considero insolubles. Para los organismos superiores del Poder Judicial se construyó el actual Palacio de Gobierno o Palacio de la Revolución, que había sido bautizado como Palacio de Justicia. Requeriría muchas readaptaciones para volver a ser la sede de los Tribunales, pero valdría la pena. En esta misma línea, me parecería sumamente conveniente que el o los partidos políticos aprobados para el mejor funcionamiento de la república, radicasen en otros edificios, no en los edificios del Gobierno, ya que me resulta importante establecer las claras diferencias. Repito que no considero esta última proposición como esencial ante un proceso de cambios constitucionales que sean “estructurales y de concepto”, pero ayudaría a la superación de confusiones y a la restauración de la imagen y de la realidad estatal, todo lo cual sí creo sumamente importante.

    La Habana, 29 de Julio de

viernes 11 de septiembre de 2009

LA IGLESIA CATOLICA ABOGA POR CAMBIOS ESTRUCTURALES EN CUBA

























(Radio Martí) - El sacerdote cubano, monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, se pronunció por un debate en busca de los cambios estructurales anunciados por el Gobierno.

Para el prelado los cambios deben conducir a modificaciones constitucionales y referirse a la esencia misma del estado.

En un artículo publicado en la revista mensual Espacio Laical, De Céspedes dijo que estos diálogos políticos, para que sean tales y no sólo farándula, deben ser algo más que ejercicios mentales y de oratoria más o menos acertada. Deben -puntualizó- apuntar a la realidad y a las posibilidades de ser llevados a efecto.

El gobernante Raúl Castro, anunció que se realizarían cambios estructurales y de conceptos en Cuba, a partir de un debate nacional para diseñar un nuevo modelo de socialismo cubano. Por ello el sacerdote expuso que el debate debe transcurrir en el plano de la racionalidad, la búsqueda objetiva de la verdad, la civilidad, el respeto recíproco, la escucha atenta y la aceptación de pluralidades.

En su artículo, De Céspedes concluye que la Constitución cubana rige un tipo de socialismo que ya no existe y, a su juicio, la mayoría de los cubanos cree que debe haber un socialismo más democrático y participativo, más cercano de lo que fue originalmente el proyecto de la socialdemocracia.

miércoles 2 de septiembre de 2009

A SEGUNDA EDICION

Estimado amigos y lectores

Gracias a la atención de ustedes y a los lectores en general, mi novela "Que bueno baila usted", que en la actualidad aparece entre los 10 mejores libros en español, y el sitio mas visitado, según www.scribd.com/doc/15264955 sera editado en una edición Primium, que contara con una versión impresa y otra digital (en dos formatos para e-book, lit y pdf).

Ya el contrato se ha firmado - con el beneficio mas alto para el autor de los que existen hoy en el mercado - y la obra se encuentra en pleno proceso de edición.

Se hará un lanzamiento mundial de la misma. La inclusión de la obra en el catálogo de INGRAM y en los prestigiosos sitios de AMAZON y Barnes&Noble. Y una campaña de promoción internacional que incluirá la aparición de 100.000 banners en nuestro sitio, la anunciación del lanzamiento de y la contratación de palabras clave en un buscador de uso masivo.

Esta nueva edición lleva una "Nota a la segunda edición" que a modo de privilegio se las hago llegar a ustedes, mis amigos y que mas o menos dirá así:


NOTA A LA EDICIÓN DIGITAL

Los historiadores y musicólogos siempre han expresado que el fenómeno singular de la música cubana es el resultado del encuentro del blanco y el negro. Sin embargo ese es un hecho histórico que se ha repetido, por siglos, en muchas partes del mundo. Estados Unidos, Brasil, Colombia, Puerto Rico, países que cuentan con una vigorosa música, apenas tienen doce, catorce, quince ritmos. Los especialistas reconocen la existencia de mas 33 en la mas grande de las Antillas.

Ser el primer productor de azúcar, cuando el azúcar era en el mercado, lo que significa hoy el petróleo, su posición geográfica en épocas en que se libraban las guerras por el dominio de las Americas y el combate a corsarios y piratas, para pasar a salvos el Triángulo de Las Bermudas, hicieron de Cuba el gran astillero donde se construían los mas variados y grandes barcos mercantes y de guerra.

Las clavijas - especie de tornillos de trincar barcos -, devenidas, después de un artesanal tallado, en las sonoras Claves, en los momentos de solaz impusieron su decoroso cantar, aguantando la estridencia de los tambores africanos y creando una binaria entre los compases de la música de los blancos, colocando su voz de timbre claro, que abraza la melodía y bordea el ritmo, para inventar bailador de salón y prohibir la dimisión en raza.

Utilizando la poesía como método del conocimiento y medio para el discurso probarse a si mismo, sobrepujando siempre las posibilidades del lenguaje al pretender narrar mas de una acción al unisono, en medio de una polifonía de personajes y narradores, Que bueno baila usted, procura explicar el fenómeno único de la música cubana, en virtud del camino mas recto para llegar a la verdad; el arte de narrar.


faisel iglesias

martes 1 de septiembre de 2009

TRIBUNSL SUPREMO DE CUBA COMPLICE DE LAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS

Dama de Blanco denuncia que el Tribunal Supremo

de Cuba es cómplice de las violaciones de derechos humanos

Carlos Serpa Maceira
Periodista Independiente, El guayacán cubano

loyda1.jpgLa Habana, 24 de agosto de 2009 - La Dama de Blanco, Loyda Valdez González, esposa del prisionero de conciencia Alfredo Felipe Fuentes, denuncio en La Habana que el Tribunal Supremo Popular de Cuba, es cómplice de las violaciones de derechos humanos que incurre el régimen comunista contra el pueblo cubano.

“Mi esposo fue juzgado sin las debidas garantías procesales, siendo condenado injustamente por el solo hecho de defender los derechos humanos del pueblo cubano, establecí una revisión de causa ante el Tribunal Supremo Popular, y nunca me dieron respuesta.”, dijo Valdez González.

Alfredo Felipe Fuentes, gestor del Proyecto Varela, una iniciativa ciudadana que pide cambios en las layes del país, fue sancionado a 26 años de prisión en la Primavera Negra del 2003 junto a otros 74 opositores y periodistas independientes. El 19 de diciembre de 2007, Loyda Valdez González, presento ante el Tribunal Supremo Popular una revisión de causa, no habiendo recibido respuesta hasta el momento.

“El 20 de marzo de 2009, las Damas de Blanco hicimos actos de presencia en el Tribunal Supremo Popular, donde exigimos la liberación incondicional de nuestros familiares y el resto de los presos políticos cubanos. Allí en esa ocasión le expuse a los funcionarios el tema de la revisión de causa presentada como habían incumplido los términos legales, me comunicaron que me darían una respuesta, fui engañada, pero además fuimos víctimas de un Acto de Repudio. No existe respecto por la Justicia y los derechos en Cuba.” puntualizo la Dama de Blanco.

Alfredo Felipe Fuente


Alfredo Felipe Fuentes.JPGPRESO POLÍTICO Y DE CONCIENCIA CUBANO

Nombre.- Alfredo Felipe Fuentes
Condena.- 26 años de privación de libertad en la ola represiva del 2003
Profesión.- Licenciado en Economía
Estado Civil.- casado
Características generales.- Honrado, Modesto, Afable, Respetuoso.


Organizaciones y Cargos en la Oposición Pacífica

- Presidente del Centro no gubernamental de Derechos Humanos y Cultura de Paz “José de la Luz y Caballero”.
- Director de la Agencia de Prensa en Artemisa
- Miembro del Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela.
- Miembro del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos.
- Director de la Biblioteca Sindical Independiente “Emilio Maspero”
- Periodista Independiente, y miembro de la Sociedad de Periodistas de Cuba Manuel Márquez Sterling.


sábado 29 de agosto de 2009

“Lo principal es la conciencia… no la ciencia”

A mis manos ha venido a parar este breve video de Juan Vela, anterior ministro de Educación Superior. Una reunión con algunos de sus subordinados en la provincia de Ciego de Ávila, fue el marco para esta declaración sobre el orden de prioridades en las universidades cubanas. Estoy segura que estas palabras, autoritarias y simplistas que dijo ante las cámaras, no le costaron el puesto.

Quizás fue todo lo contrario lo que motivó que fuera sustituido por Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Quién sabe si el exministro, a la hora de aplicar su apotegma de que “lo principal aquí es la conciencia, es la Revolución… no la ciencia”, no lo hizo con la verticalidad que se esperaba de un miembro del Partido Comunista. Va y ahora, libre de esas responsabilidades, puede finalmente realizar su viejo sueño de ser cardiólogo.

HACIA LA LIBERTAD EN TIEMPOS DE GLOBALIZACION

Lcdo. Juan José López.

Fundador de la Corriente Agramontista

Creo en la influencia externa en la historia de Cuba. "La Guerra Necesaria" liderada por José Marti lo corrobora. En ese sentido el grupo "Contadora", protagonista de la pacificación centroamericana, debiera ser instado por la comunidad cubana.

Debe "Contadora" estar integrado por Presidentes del área y personalidades internacionales. Trasladarse a la Habana con agenda concreta: libertad de los presos políticos y el reconocimiento de la oposición, el acceso a los medios de difusión masiva tanto de instituciones religiosas como de sectores civiles, etc.

A tenor con este tipo de búsqueda de soluciones para Cuba se debe invitar al Cardenal Jaime Ortega , a algun líder religioso de nuestra comunidad. El prelado cubano que preside la conferencia de obispos en la Habana, conoce bien el camino.

Recordemos la Pastoral “El amor todo lo puede”.

El compromiso internacional con la libertad de Cuba en los tiempos que corren y luego de cincuenta años puede evitar un actuar inadecuado.

Soy partidario de cualquier método realizable, no de la predica imposible que nos describa como si habláramos de esa pelea de boxeadores fuera del cuadro. Solo que en el pugilismo la campaña mediática le da promoción al evento futuro y cierto.

Integrar ese grupo "Contadora" debe ser tarea inminente para los cubanos. Después entrara en juego el sistema interamericano y cuanta organización internacional lo amerite.

viernes 28 de agosto de 2009

«Si la gente se expresa, la tiranía tiembla»

“Los derechos humanos son como el aire que se respira, como la luz del sol que nos alumbra. Derechos irrenunciables. Una especie de mística de que está revestida la existencia de los seres humanos, y que vale la pena defender.”

“Un simple coloquio entre cuatro personas puede poner en jaque al despotismo. No hay que tirar tiros. No hay que poner bombas. Una trompetilla es un arma tremenda.”

Ricardo Bofill .

Ricardo Bofill, el afán de la interrogante.

Entrevista al fundador del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

Por Armando Añel, Miami - 23/02/2007 cubaencuentro.com

TEXTO: 8 PAGINAS – 3, 407 PALABRAS – TIEMPO DE LECTURA APROXIMADO: 7 minutos

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Ricardo Bofill. En 1988 el ex profesor de Historia de la Filosofía de la Universidad de La Habana fue conducido ante las cámaras de la televisión por el régimen cubano, en una operación de ultraje contraproducente, que pondría en el candelero a la disidencia interna. Todavía puedo paladear el asombro, la incredulidad del joven de veinte años, políticamente casto, al ver al fundador del Comité Cubano Pro Derechos Humanos bajo los reflectores de la policía del pensamiento.

La puesta en escena, impresentable como todos y cada uno de los montajes segregados por el aparato mediático del castrismo, desnudaba una vez más al rey, pero por partida doble. Castro llevaba ante las cámaras de la televisión a un opositor, luego la oposición existía (y se atrevía). El rey, no contento con arremeter contra su opositor maniatado, manipulaba a los jueces y hasta al público… luego la abyección del rey estaba más allá de toda duda.

El surgimiento del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, en 1976, marca un antes y un después en la lucha contra el totalitarismo en Cuba. A partir de su fundación, el crecimiento de la oposición pacífica alcanza un ritmo sostenido, hasta desembocar en el pujante movimiento civil que ha forzado al régimen a decretar leyes especiales —como la 88 o Mordaza—, e incluso, en un hecho inédito en la historia nacional, a enfrentar y alterar su propia Constitución.

Alrededor de temas similares, incluyendo el del futuro cubano tras la desaparición de Fidel Castro, gira la entrevista concedida por Ricardo Bofill a Encuentro en la Red:

¿Cómo se convierte Ricardo Bofill en un activista de los derechos humanos?

Por mi mente no cruzaba eso de ir a la cárcel. Soy de un origen muy humilde, y durante los primeros años de la revolución había logrado hacer cosas que de alguna manera añoraba, como dedicarme a la educación. Yo aún no había finalizado mi carrera, pero gracias a gestiones del destacado historiador Elías Entralgo, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Habana, ejercí como profesor auxiliar de Historia de la Filosofía en esa institución. Fue el inicio de mis actividades. Yo había generado un espíritu crítico ante situaciones que creía merecían ser criticadas, había emitido opiniones al azar, informales. Lo cual era ya un germen de disidencia.

En este período no faltaron advertencias, policíacas inclusive. El entonces capitán José Abrahantes me citó en dos ocasiones. Recuerdo que años más tarde, tras haber caído preso en varias oportunidades, Abrahantes me acusó de haber actuado con soberbia, de ser un resentido. "¿Pero cómo resentido?", le contesté. "¡No… no… si yo lo que tengo es un volcán… ustedes fueron injustos, en lugar de botarme de la Universidad, de perseguirme, esperaba que me dieran un diploma, un reconocimiento! ¡A mí me pagaban ocho horas y yo trabajaba catorce!".

Entonces me separaron de la Facultad. Fui enviado al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), casualmente a la división que dirigía un viejo amigo, Raúl Calcines. Nadie me maltrató en el INRA, yo desempeñaba una labor más bien burocrática, pero el hecho de ser separado de la docencia y que se me enviara allí tenía una cierta connotación.

La gente decía: "Lo condenaron a trabajar en la agricultura… lo botaron de la Universidad porque tiene desviaciones ideológicas". Aquello representaba una afrenta para un joven de veintitantos años, con una serie de aspiraciones en la Cuba de los años sesenta.

Cuándo es encarcelado por primera vez?

Tenía 28 años cuando fui arrestado por primera vez, en 1967. Luego fui condenado a doce años de privación de libertad, en el marco del proceso contra "La Microfracción". Pero yo era inocente… ¿cómo iba a estar en la cárcel?

En la prisión me encontré, digamos, con los delincuentes reales. Y me di cuenta de que el presidio es durísimo, incluso para las personas que han cometido crímenes reales. Gente que había violado, matado, robado… era durísimo incluso para aquellas personas que tenían la comprensión de su delito. ¡Pero yo era inocente!

¿Cómo encaja el preso común la cercanía del preso político?

Se producía una comunicación espontánea. Ya en los años sesenta había personas en prisión como consecuencia de una institución creada por el gobierno, el Consejo de Defensa Social (posteriormente tomó auge la llamada ley de "peligrosidad"). Muchas de estas personas eran, únicamente, delincuentes en potencia. No se había probado su culpabilidad. Y yo, que siempre consideré a los presos mis hermanos, me comunicaba muy bien con ellos.

Es así como surge la idea del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, dentro de la prisión. Preguntándonos cómo era posible que aquellas personas fueran condenadas sin siquiera tener el derecho de demostrar su inocencia, encarceladas a base de pura presunción.

En la prisión teníamos todo el tiempo del mundo para hablar. Si no hablabas, te morías de angustia. Entonces discutíamos con la gente los términos que los habían conducido a prisión. Conductas predelictivas… comportamientos antisociales… que si parecías homosexual… ¿Qué significaba eso? Que si estos negros delincuentes… ¿Pero cómo que negros delincuentes? Alguien podía haber llamado así a Jesús Menéndez o a Lázaro Peña. Yo era vecino de Guanabacoa, donde la población negra es numerosa, y probablemente esto contribuyó a crear una empatía.

Caí en la cuenta de la injusticia que significaba perseguir a personas en la calle por su aspecto, o por sus ideas, o por sus creencias religiosas (en aquellos tiempos también se encarcelaba a los testigos de Jehová, a los "brujeros", etcétera. "Esos negros brujeros que dan fiestas de santos"). Y había que enfrentarse a eso. Fue así que tomó fuerza la idea de denunciar las violaciones de los derechos humanos en Cuba.

Hablemos del proceso contra 'La Microfracción'… ¿de qué se les acusaba?

En esencia, de decir lo que nos daba la gana. Porque no habíamos emitido otra cosa que opiniones, vertidas en el foro público. Incluso, argumentamos, podía suceder que todo lo que habíamos dicho fuera mentira, o una tergiversación de la verdad. A quien tergiversa la verdad hay que exponerlo a la burla de la opinión pública… ¿Pero meterlo en la cárcel?

Para empezar, algunos estuvimos once meses en Villa Marista, desde la detención hasta el juicio. A mí me impusieron doce años de privación de libertad. ¿Doce años por decir disparates? Bueno, una trompetilla está bien… ¿pero doce años?

¿Que no teníamos la razón? Bueno, ¿y qué? ¿Acaso yo tenía un cargo público? Si hubiera sido aspirante en unas elecciones, pues que me derrotaran en las elecciones. Uno tiene el derecho a equivocarse. Incluso a apostarle en el terreno de la opinión al bando equivocado. O al minoritario. ¿Y qué?

Es la esencia de este asunto. Defender el derecho a equivocarse. En ningún momento hemos planteado a las autoridades cubanas que tenemos el monopolio de la verdad. No. Quién sabe. Es la búsqueda. El afán de la interrogante. Como jóvenes que éramos en aquellos momentos —y posteriormente hemos tratado de mantener vivo ese empeño indagador que caracteriza a la juventud—, perseguíamos el conocimiento, nos planteábamos preguntas.

Algunos de nosotros éramos ávidos lectores, habíamos leído a Kafka, La metamorfosis… ¿Cómo nos sentimos cuando fuimos condenados a prisión? Como una suerte de Gregorio Samsa. Un día eres persona y al siguiente amaneces en la cárcel, convertido en poco menos que una cucaracha. ¿Pero cómo puede ser? ¿Qué ha pasado aquí, cómo va la sociedad a meternos en la cárcel? ¡Qué injusticia!

Francamente, yo y otros en prisión nos considerábamos, en primer lugar, profundamente ofendidos. ¡Pero si nosotros habíamos sido maestros, personas de bien, personas decentes! No entendíamos que aquello no era una expresión de la sociedad, sino de un gr

Han pasado los años y me sigue pareciendo un sueño, una pesadilla. Para nosotros fue un episodio surrealista.

Kafkiano por definición…

Efectivamente. Y luego, la vida da muchas vueltas. Aquellos represores, los generales, el general Abrahantes, Pascual Martínez Gil, los hermanos De la Guardia… en el devenir, resulta que ellos a su vez fueron a parar a la cárcel. Me encontré un día con que la esposa del general Abrahantes me visitaba para denunciar que iban a matar a su esposo, que estaba preso. ¿Por qué? Porque tenía discrepancias con Fidel Castro.

Ileana de la Guardia, hija de Antonio de la Guardia, también hizo gestiones con nosotros para salvar a su padre y a su tío. Con la mejor disposición del mundo la ayudamos. No se pudo salvar a Tony, pero salvamos a Patricio, está vivo. He recibido mensajes de agradecimiento del ex general Patricio de la Guardia.

El ciclo se repite. Del Capitolio a la roca Tarpeya no hay más que dos pasos. Cuidado. Los carceleros un día también terminan en la cárcel.

Y tú preguntas: ¿Cuál fue el delito? No se sabe. Que si discreparon de no sé qué… que si Arnaldo Ochoa dijo no sé qué cosa… ¿Pero cuál fue el delito? Están muertos.

Es más, recientemente recibimos un mensaje. De una persona que hace seis meses era miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba. Juan Carlos Robinson. Está en la cárcel, supuestamente por corrupción. Sus familiares nos han pedido ayuda. Dicen que fue un chivo expiatorio para hacer ver a la población que, dentro de las calamidades, el gobierno hace correcciones.

Pero… ¿dónde está el abogado defensor de Robinson? ¿Cuáles son los delitos? El mismo proceso que me llevó a mí a la cárcel. El abogado defensor dijo en el juicio que Robinson era un canalla. Es una aberración, los abogados defensores en Cuba son empleados de los bufetes colectivos, y a los bufetes colectivos les paga el gobierno. De manera que el abogado que supuestamente te defiende es empleado de la parte acusadora. ¡Pero cómo va a ser!

No. Esto no es historia antigua. Esto sigue sucediendo. Es un ciclo que hay que detener en algún momento. Son situaciones irracionales, contra natura.

Usted funda el Comité Cubano Pro Derechos Humanos luego de salir de la cárcel, en 1976…

Sí. Se trataba de defender los derechos fundamentales del individuo, incluyendo su derecho a equivocarse. ¿Qué quiere ser usted, agnóstico? Caramba, pues magnífico. ¿O un fiel adherente a un credo ortodoxo? ¡Excelente! ¿Cuáles son los límites? Pues las reglas inherentes al Estado de derecho. Incluso lo que está establecido en el derecho romano hace más de 2000 años. No matar, no robar… una serie de decálogos que son los respetados en el mundo civilizado. Las reglas mínimas de convivencia civilizada.

En la prisión, en esa búsqueda, encontramos la Declaración Universal de los Derechos Humanos, del 10 de diciembre de 1948. En treinta artículos, después del fin de la Segunda Guerra Mundial, tras la experiencia horrible del Holocausto, la Declaración recogía un poco ese espíritu de que la libertad religiosa, la libertad de conciencia, la libertad de reunión, la libertad de asociación, la libertad de expresión del pensamiento, junto con el derecho a la vida, son sagrados.

Así que adoptamos la Declaración en nuestra primera época de encarcelamiento (1967-1976). Ella posibilitó el surgimiento del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

Más tarde usted volvió a ser encarcelado, permaneció en prisión entre 1980 y 1985…

Así es. Pero quiero referirme a la naturaleza del Comité Cubano Pro Derechos Humanos. El Comité fue, y sigue siendo, una idea no recogida institucionalmente. Es decir, no está inscrito en ningún lugar. Desde entonces, para la pregunta de cuántos miembros tiene el Comité, por ejemplo, no hay una respuesta. ¿Cuántas personas conforman el Comité en Caibarién? No se sabe. No se le pide a nadie que ingrese. No se sugiere nada. Hablamos de un espacio abierto.

Los derechos humanos son como el aire que se respira, como la luz del sol que nos alumbra. Derechos irrenunciables. Una especie de mística de que está revestida la existencia de los seres humanos, y que vale la pena defender.

Una mística que sólo es defendida por grupúsculos, como los llama el régimen de La Habana…

Un día fui a una conferencia en la Universidad Autónoma de México, que indudablemente ha sido un centro de apoyo al régimen cubano. Alguien me interpeló aduciendo que éramos unos pocos en relación a los once millones de habitantes que hay en Cuba. Cité a Albert Camus, un dato que había llevado conmigo. Camus se preguntaba cuántos franceses estuvieron en la resistencia contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Del total de la población francesa, ¿cuántos eran los militantes de la resistencia? Según Camus, menos de un cuarto del uno por ciento.

La resistencia contra el totalitarismo siempre está conformada por grupos minúsculos. ¿Cuántos eran en la Unión Soviética junto a Sajarov, en un país de más de 200 millones de habitantes? ¿Cuántos conformaban el grupo de observadores de los Acuerdos de Helsinki? Elena Bonner confiesa que nunca llegaron a veinte.

El primer inquisidor es el hambre. A lo primero que estás sujeto cuando disientes es a perder el empleo. En sistemas como el cubano, el Estado es el único empleador. Y debes cuidar a tu familia, criar a tus hijos, protegerlos. Cuando te conviertes en un disidente lanzas por la borda a la familia, a los padres, a los hijos.

Inicialmente, cuando entré en prisión, en 1967, integraba una familia de cinco miembros: mi padre, mi madre, mi esposa, mi hijo y yo mismo. Pero en 1985 esa familia había desaparecido completamente. Del núcleo original, de la familia donde crecí, no quedó nada. Ni las personas, ni los recuerdos, ni las fotografías, ni el muchacho aquel… Nada. A veces me pregunto: ¿tenía derecho a imponerles ese sufrimiento?

Como he dicho otras veces, sí, tengo entusiasmo para trabajar, desde el punto de vista del activismo. PeJustificar a ambos ladosro en el terreno personal padezco una profunda depresión. No me repongo de la tristeza. Nada puede retribuir el precio que he debido pagar por mis actividades. No hay retribución posible.

Háblenos un poco de la fundación del Comité Cubano Pro Derechos Humanos…

Han pasado treinta años desde la fundación del Comité. No me considero ni muchos menos su centro, sólo un miembro más. Hoy en día muchos de los fundadores han muerto… no me gusta hacer listas de ninguna índole, es algo a aclarar de parte de los historiadores. No soy un historiador, más bien sigo siendo un activista.

Dentro de Cuba acaba de morir Gustavo Arcos Bergnes. Él también accedió a integrar el Comité. Lo menciono porque era un hombre muy especial. Había sido asaltante del cuartel Moncada con Fidel Castro, había estado involucrado en los preparativos de la expedición del Granma —no pudo embarcarse por la invalidez de una de sus piernas, consecuencia de una herida sufrida durante el asalto al Moncada—, había sido embajador de Cuba en Bélgica y había renunciado a ese cargo… Luego había regresado a Cuba y por sus actitudes contestatarias lo habían encarcelado dos veces.

A través de Gustavo entramos en contacto con Marta Frayde, que había sido amiga de Fidel Castro ya desde la época de la ortodoxia. La habían designado embajadora en la UNESCO en 1959, y había renunciado a su cargo también. Había regresado a Cuba para protestar.

Hacia 1972 ó 1973, desde la cárcel, comenzamos a enviarle cartas, pequeñas notas, a Marta Frayde, para que nos ayudara en la UNESCO. Sabíamos que había conocido a algunos de los fundadores de Amnistía Internacional, al embajador de Irlanda, a otras personalidades.

Hablo de una época en que el movimiento mundial de derechos humanos apenas existía. Amnistía Internacional surge en 1967, pero sólo adquiere fuerza en los años setenta. Humans Rights Watch no aparece hasta 1982. A mediados de los setenta, en Europa del Este, con el movimiento de Sajarov en la antigua Unión Soviética o la Carta de los 77 en Checoslovaquia, se produce un despegue. Y luego, a principios de los años ochenta, surge el Sindicato Solidaridad en Polonia.

En prisión recibíamos estos reflujos a través de la radio internacional, de alguna manera se introducían radios portátiles. Escuchábamos la BBC de Londres. Luego intentamos dirigirnos a algunos de estos movimientos europeos, comunicarnos con ellos, pero ya durante mi segunda etapa en presidio (1980-1985). Es la etapa de mayor auge del Comité.

Ustedes han sido acusados por el régimen cubano de mercenarios al servicio de una potencia extranjera. A su defensa de los derechos humanos, el régimen contrapone la defensa de la patria, el patriotismo, el nacionalismo…

Esa versión es un pretexto para perpetuarse en el poder. Es el disfrute del poder omnímodo. Y a un precio en sufrimiento humano inenarrable.

Ah, bueno… porque tú eres más fuerte que yo. Se trata de que tú tomaste las armas, los cuarteles. Pero es que no tiene ningún mérito. ¿Que tú con las armas me encañones? No, no… Eso me lo hacen en cualquier barrio, me arrinconan cuatro tipos y violan a mi mujer y me violan a mí. Empleo de la fuerza bruta. Tú cogiste los fusiles y me encañonas. No, eso es viejo, no me jodas. No me busques pretextos.

Conquistaste el poder con el triunfo de la revolución, te apoderaste de las armas, de los cuarteles, y los mantienes. Y utilizas el pretexto del nacionalismo. Pues ese pretexto debes utilizarlo en una campaña electoral y ganar unas elecciones.

Hay que ver el grandísimo mérito de la disidencia interna cubana. El mismo Oswaldo Payá recogió casi 30.000 firmas con el Proyecto Varela. ¡Treinta mil firmas en un Estado totalitario! Aquí las tengo, nombre por nombre y apellido por apellido. Gente jugándose el empleo, jugándose la educación de sus hijos… ¡Esto no se ha visto nunca!

Pero Oswaldo Payá no tiene un ejército a su disposición…

¡Ah, no! Esta gente ha hecho una suerte de principio de referendo nacional en un Estado totalitario. Es una nueva fase del movimiento disidente.

La disidencia cubana ha retado al gobierno a un diálogo nacional. La mayoría de ellos, en su fuero interno, están convencidos de que el gobierno no lo aceptará jamás. Pero el esfuerzo en sí mismo tiene un mérito extraordinario.

El gobierno los considera unos insectos. Y ellos son unos gigantes. Y claro, el régimen se siente ofendido de manera superlativa ante este reto. Ha valido la pena, aunque el esfuerzo no arroje soluciones inmediatas.

Yo sí tengo que confesar que en cierta medida, junto a otras personas, no me di por vencido. Había una noción de que nos asistía la razón. Y sigo pensando igual. Sigo creyendo que la esencia del ser humano es esa: hablar y pensar con libertad, opinar, reunirse con los amigos. Esto prevaleció. Hay un grupo que aún permanece en el poder, pero hasta el día de hoy no ha podido derrotar el espíritu contestatario en Cuba.

Después de Castro, ¿qué?

Hemos recibido con mucha alegría las noticias de la celebración del Día de Reyes en La Habana. El 6 de enero hubo una gran fiesta espontánea. Un gran desdoblamiento de la población en su espíritu festivo, de dar fiestas en las casas, en las iglesias. El diario oficialista Juventud Rebelde lo criticó hablando de "espíritu consumista". Porque la gente había acudido a las tiendas a comprar juguetes…

¿Celebraban mientras el comandante se moría?

La gente lo que hizo fue abrir su corazón, confraternizar, en un día como el de Reyes. Pienso que independientemente de lo ocurrido en el último medio siglo, la sociedad cubana sigue siendo la misma. El día que se produzca un cambio político la nación renacerá espiritualmente. Los valores se han mantenido.

¿Que hay alteraciones, problemas nuevos, nuevos vicios? Puede ser. Pero no temo al futuro de la sociedad cubana en cuanto al espíritu de la gente. En términos generales, la familia, los vecinos, la comunidad, esos valores, subsisten. Son la base de la civilización.

¿Los vecinos que delatan al vecino?

Pero eso es artificial. Lo hemos sufrido, pero también hemos recibido mucha solidaridad. Si algún vecino cometió una falta, otros me ayudaron a sobrevivir. Y mi familia dio el máximo mientras pudo.

El episodio del comunismo es un episodio del siglo XX. Estos miserables son de ayer. Ya veníamos de déspotas con distintas etiquetas desde Roma, Persia, Macedonia. Y soy un optimista en el sentido de que este instrumento que modestamente contribuimos a crear, la defensa de los derechos humanos, será muy útil en el futuro.

En la medida en que la gente puede comunicarse, expresar libremente su juicio, la tiranía tiembla. Un simple coloquio entre cuatro personas puede poner en jaque al despotismo. No hay que tirar tiros. No hay que poner bombas. Una trompetilla es un arma tremenda.

miércoles 26 de agosto de 2009

JUANES Y LA MANIPULACION CASTRISTA

Por: Pablo Silva Cabrera.

DESDE LA HABANA

El debate originado por el futuro concierto de Juanes en La Habana, parece ser uno de los más candentes en este caluroso verano. Unos, tanto en el exilio como dentro de la oposición interna, consideran que Juanes tiene todo el derecho de cantar a donde se le venga en gana y los cubanos en La Isla a disfrutar de un artista de la talla del colombiano; otros opinan que Juanes no debía compartir escenarios con figuras como Silvio Rodríguez y Amaury Pérez, conocidas por su complicidad con la dictadura cubana. Incluso en días recientes un pequeño grupo de furibundos exiliados rompían a martillazos discos y quemaban camisetas con la imagen del interprete de ¨Sólo le Pido a Dios¨ todo esto ante las cámaras.

Como nadie puede calificar a Juanes de socialista o seguidor de Chávez y Fidel; la mayor preocupación de los que se oponen al concierto es que éste ya una vez en la Plaza Cívica – rebautizada como de La Revolución – pueda se manipulado por los castristas. La preocupación es válida, porque si de algo estoy convencido es de la capacidad de los castristas para la manipulación; la mejor prueba de esto es que desde que se anunció el presunto concierto, entre los exiliados no se habla de otra cosa. Asuntos como el grave estado de salud del prisionero de conciencia Ariel Sigler Amaya o las dificultades que en estos momentos están atravesando los también prisioneros de conciencia, Alfredo Domínguez Batistas y José Daniel Ferrer García; han pasado a un segundo plano.

Cada cierto tiempo el Régimen de los Castros organiza presentaciones de artistas residentes en La Isla, en el sur de la Florida; si tenemos en cuenta que a los castristas no les interesa la cultura y mucho menos el acercamiento entre los cubanos de ambas orillas, estas embajadas ¨culturales¨ solo pueden tener como objetivo provocar al sector más duro de los exiliados para que acaparen la atención de los medios con sus actitudes agresivas e intolerantes. Conocemos que los furibundos son un sector minoritario dentro del exilio, pero son escandalosos, por lo que resultan más atractivos para una prensa y un público más gustoso de los espectáculos fuertes que de las declaraciones sosegadas.

Durante años estos desaguisados han sido utilizados para hacerle creer a medio mundo, que los opositores a la dictadura castrista son personas incapaces de respetar las más elementales normas de convivencia, por lo tanto están descalificados para edificar una sociedad democrática en Cuba.

Es lamentables que personas bienintencionadas, como pueden ser estos exiliados, no se acaben de percatar del poco favor que le están haciendo a la causa cubana con su irracional actitud. Sería bueno que reflexionaran que cuando Cuba sea libre; no podremos ni perseguir, ni encarcelar, ni enviar al exilio a los artistas castristas y mucho menos dinamitar la Plaza Cívica, porque esa Plaza es de José Martí no de Fidel Castro. La Cuba que todos soñamos no es la del odio y la intolerancia con el diferente, esa es la que padecemos desde hace cincuenta años, la Cuba que vamos a construir entre todos los cubanos, tendrá que ser la de la concordia.

martes 25 de agosto de 2009

LOS CUBANOS

POR VICTOR MONA
PERIODISTA MEXICANO

Los cubanos salen de una isla pequeña y se han diseminado por todo el mundo. Uno es profesor en una universidad de Australia ; otro, inauguró en Alaska un restaurante. Nada los detiene, ni el frío ni el calor. Los seduce el trópico de la Florida , pero soportan igualmente a pie firme los hielos de Boston y Nueva York. No mendigan, trabajan. Los que en Cuba eran pobres, aquí son ricos. Los que allá eran medio pelo, aquí son pelo y medio.
Ningún obstáculo detiene su laboriosidad beligerante si la oferta es digna. Uno es rector de la Universidad; otro, maquilla muertos. Cambian, pero sólo en la superficie. En Miami siguen jugando la bolita (lotería Prohibida), peleando gallos a escondidas y enviando los hijos a la escuela privada. En Madrid , están contra José Luís Rodríguez Zapatero y en Caracas , contra Hugo Chávez, siempre en la oposición. Se les critica y se les envidia pero en el fondo se les admira. Gallegos por el trabajo y judíos por la voluntad de sobrevivir, constituyen una legión empecinada que no se deja ignorar. Traen su música calurosa, el ruido de sus tambores, los frijoles negros y el bistec de palomilla con moros y maduros. Pero traen sobre todo la simpatía, la cordialidad y la laboriosidad.
¿Quiénes son? Son los cubanos del destierro, la única población mundial trasplantada, que (salvo los hebreos) en más de un tercio de siglo no han perdido su identidad. Los que admiraban a Cuba desde lejos como ejemplo supremo de pujanza latinoamericana, los que veían a Cuba como un milagro étnico y cultural, donde todo parecía un relajo pero todo funcionaba bien, ya no tienen que ir a Cuba para conocerla! . Aquí la tienen dentro de los mismos E stados Unidos. Esta es Cuba . Estos son los cubanos. Exagerados, fanfarrones, ruidosos, sí, pero también intensos, profundamente creadores y Buenos amigos. ¿Y qué no han hecho en estos 50 años de destierro los cubanos para poder sobrevivir con dignidad? Cuál actividad manual o intelectual no han ensayado en éste o en aquél país, por complicada que pareciera, lo han realizado para no quedarse detrás, para no dejarse discriminar.
En alguna de esas actividades han llegado tan lejos que superan a emigracione s que los precedieron por cerca de medio siglo No hay hospital en Estados Unidos donde no haya hoy un médico cubano. No hay periódico donde no haya un periodista cubano, ni banco donde no haya un banquero cubano, ni publicitaria donde no haya un publicitario cubano, ni escuela donde no haya un maestro cubano, ni universidad donde no haya un profesor cubano, ni comercio donde no haya un manager cubano.
En las Grandes Ligas del béisbol sus nombres también brillan. En Madrid , el primer poeta latinoamericano es un negro cubano. En la Coca Cola, Kellog's, McCormick, Pepsi Cola y tantas otras su dirigente es o fue un cubano. En el Congreso de Washington hay cinco cubanos, en el Senado federal se sientan tres cubanos, el Ministro de Comercio de E. U. es un cubano, la Viceministra de Salud es una doctora cubana. Caramba, son unos pocos en éste país y llegaron hace muy poco tiempo.
En las tierras prestadas del extranjero parecen llevar siempre en la frente la marca del sitio de donde vienen. Los cubanos llevan a Cuba .. La enaltecen y la honran, porque ademss de en la frente la llevan en el corazón. Pero hay algo en el desterrado cubano, a mi juicio, superior a esa actividad profesional triunfante, y es su odio al despotismo del que huyen, su amor a la tierra que deja ron. Eso lo separa y lo define. Eso da a sus triunfos en medio del desarraigo, una grande za que de otro modo no tendría.
Se han afincado definitivamente en estas tierras hospitalarias que los han acogido y donde viven en lo material muchas veces mejor que como vivían en Cuba .. Aún teniéndolo todo, si les falta Cuba , no tienen nada. Quizás por ello han hecho su Cuba aquí. Por eso, si se le mira bien, se verá que a veces parece que el cubano ríe, pero en realidad esta llorando por dentro.
Le nace el hijo, le crece, se le gradúa en la Universidad, pero el cubano suspira. ¡Ay, si estuviera en mi Cuba !.. Compra una casa, un auto, o una lancha y sigue suspirando. ¡Ay!. ¡Si todo esto lo tuviera en Cuba ! De una manera misteriosa, que no puede definir hay un vínculo con aquello que tira de aquí hacia allá. Ahora que perdió a su país, sabe que no puede vivir sin Cuba, y la sueña de noche, y le agiganta los valores y la embellece y la idealiza, y se culpa de no haberla entendido mejor, y la recrea en sus cantos y bailes, y la revive en sus historias en sus costumbres y en sus comidas.
¿Por qué compran hoy los cubanos más libros cubanos que nunca? ¿Por qué tienen sus casas, sus negocios y sus oficinas llenas de palmas, de banderas, de escudos y de retratos de José Martí? ¿Por qué aunque sean USA citizens SIGUEN SIENDO CUBANOS? ¿Por qué se reúnen en sus municipios formados en el exilio, borrando antiguos antagonismos de partido o clase? Porque el cubano sabe que lo único auténticamente suyo fue SU CUBA y que a ella quisiera el poder regresar. No les preocupa que le devuelvan la residencia o el negocio, si lo tenían. Lo único que desean es volver a su tierra. La casa donde nació esta destruida, al pueblo se lo han puesto desconocido, la madre ha muerto.
Pero no imp orta. El exiliado cubano quiere de todos modos ir a esa casa, a ese pueblo y a esa tumba. La Patria empieza ahí.