miércoles, 16 de septiembre de 2015

A TENOR DE LA VISITA DEL PAPA FRANCISCO A CUBA

Por Librado Linares
Preso político
del grupo de los 75
 
Es muy loable que en 17 años visiten tres Papas a Cuba: Juan Pablo II, Benedicto XVI y próximamente Francisco. La presencia de Juan Pablo II en Cuba fue uno de los acontecimientos más importante del siglo XX cubano, en lo espiritual, social y político. Este Sumo Pontífice tenía como telón de fondo su desempeño proactivo en el desmantelamiento del socialismo real en Polonia y por extensión de todo el bloque comunista. Nunca antes en suelo cubano nadie le espetó tantas verdades a F. Castro (en sus narices).
Pero lamentablemente la nación cubana ha sido sometida a unas estructuras de sometimiento y control social no conocidas, al menos, en el hemisferio occidental, así pues, la impronta del Vicario de Roma no tuvo el influjo deseado y necesitado. La visita de Benedicto XVI fue eminentemente pastoral a pesar de la ¨Doctrina Social de la Iglesia¨.
El Papa Francisco tiene el lema: ¨Lo miró con misericordia y lo eligió¨. Que provechoso le sería a la Nación Cubana en su conjunto, y a la Sociedad Civil Emergente en particular, que el Sumo Pontífice le infundiera a la clase política del castrismo, y muy en especial al general de ejército Raúl Castro, el don de la misericordia para con los presos políticos, así como con los activistas de DD HH, vituperados, arrestados, golpeados y encarcelados. También con el ciudadano de a pie que sufre la dureza de una existencia precaria y asfixiante, consecuencia de un modelo, a todas luces, fracasado.
Sabemos que el Sumo Pontífice privilegia la humildad, el conservadurismo doctrinal y la justicia social. Su Santidad no debe dejarse encandilar por cifras de dudosa credibilidad en término de justicia social en Cuba. Hay que saber distinguir entre el igualitarismo, muy cruel por cierto, y las prestaciones sociales ofrecidas por un Estado Democrático y con apego a las responsabilidad personal y al respeto de la dignidad de la persona humana. En éste momento, en nuestro país, no hay ni lo uno ni lo otro.
Es archiconocido la propensión de Su Santidad a ¨promover el diálogo y acercarse a los diferentes colectivos sociales¨. De ser consecuente con dichos postulados, nuestro Obispo Mayor debía tomarle el pulso la Cuba profunda y contestataria. Es más, tenemos la propuesta, que el líder espiritual de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana sirva de mediador para que el gobierno convoque a un Plebiscito donde el pueblo cubano pueda elegir entre el cambio o la continuidad.
En el 2005 por mediación del cardenal de La Habana Jaime Ortega, y en la víspera del cónclave que eligiera a Ratzinger, Jorge Mario Bergolio propuso en una ponencia que una de las cualidades que debe tener un Papa es: ¨Desde la contemplación de Jesús… ayude a la iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales¨. Y éstas deben ser, enfatiza Bergolio, no solamente geográficas, sino: los del misterio del pecado, los del dolor, los de las injusticias, los de toda miseria…Nuestro Papa Latinoamericano y del ¨Sur¨ debía privilegiarnos con homilías que sigan la pauta de Juan Pablo II y no las de Benedicto XVI: ¡ La Cuba que sufre en silencio lo necesita!.

viernes, 4 de septiembre de 2015

LA INTEGRACION LATINOAMERICANA

Resulta un insulto a la inteligencia el cacareado discurso de la Integración Latinoamericana de los gobernantes de los pueblos de "Nuestra América", como llamó José Martí a esa parte de la tierra donde sus funcionarios ni siquiera nos dejan poner un pie fuera de los aeropuertos para extraer el sustento de sus suelos pisados por dictadores sucesivos. La ignorancia mata a los pueblos y es preciso matar la ignorancia, decía José Martí. La integración de Latinoamérica es imposible mientras persista la concepción del estado y el derecho heredado de España, con su concepción de mando vertical y el imperio de la ley (que no es más que la voluntad de los que ostentan el poder) como objetivo de la administración de justicia.
 
Es necesario que los políticos de Latinoamérica se despojen de los proyectos nacionales en los cuales están metidos hasta las orejas, según el ex presidente de Uruguay José Mujica, de la soberanía de los Estados. Mientras los gobernantes latinoamericanos hablan de “intregracion” decenas de cubanos son retenidos en los aeropuertos de Ecuador, en pleno gobierno del “revolucionario” Rafael Correa y devueltos a La Habana, sin ser escuchados por autoridad competente alguna, sin ser oídos por funcionario con funciones judiciales o cuasijudiciales, sin garantizarles un “debido proceso”[1], violándoles los más elementales derechos humanos. Millones de sudamericanos son perseguidos, humillados y asesinados, con la indiferencia de sus gobernantes, por el solo hecho de transitar rumbo al Norte,  por los países de nuestra lengua, en busca del “sueño americano.”
 
A principio de 2015, efectivos de la Policía de Tránsito y Transporte de Colombia descubrieron a seis cubanos que habían ingresado al sureño departamento de Nariño. Las autoridades indicaron que los isleños fueron ubicados en un autobús de servicio público que cubría la ruta Ipiales-Cali. Los detenidos fueron entregados a Migración Colombia por no contar con documentos legales) es decir, no importa la legitimidad de sus conductas) para transitar por el territorio colombiano, y posteriormente fueron  deportados a Ecuador, el país de embarque.

El escritor Luis Felipe Rojas, escribió en la revista digital MartiNocitias.com, el 18 de agosto de 20155 que:

“El comisionado de Instituto Nacional de Migración de México (INM), Ardelio Vargas Fosado, rechazó en una entrevista con el diario mexicano El Universal que esa institución retenga "intencionalmente por más de 16 días a los cubanos, o que éstos enfrenten condiciones de maltrato en las estaciones migratorias". Sin embargo, algunos cubanos han hecho denuncias que contradicen estas declaraciones. En referencia a las acusaciones que pesan sobre la entidad por maltrato a los migrantes que son recibidos en las distintas sedes migratorias, Vargas Fosado aseguró en su entrevista con El Universal: "Nosotros tenemos un trato respetuoso con todos los extranjeros. Tenemos en este momento cerca de 400 cubanos administrativamente irregulares en el país en estaciones migratorias; es un grupo muy grande". A una pregunta sobre el tiempo de retención y devolución a la isla caribeña, el funcionario negó de plano que se extienda más allá de los 16 días. "Las organizaciones de repente se quejan y dicen cosas que no son ciertas, han recibido en custodia más de 200 cubanos, porque lo mismo se confía en las organizaciones gubernamentales para que los ayuden, los protejan, los asesoren, no es la intención del INM mantener bajo custodia a los extranjeros", añadió.

En el caso de los cubanos, la situación es compleja, según las cifras ofrecidas por Vargas Fosado a la publicación azteca. Entre los años 2012 y 2014, unos 6.445 migrantes cubanos estuvieron en las instalaciones migratorias mexicanas, "y en lo que va del año, 1.842, la tendencia es un poco al alza", finalizó. Sin embargo, en entrevista con Martí Noticias, la cubana Mercedes Duarte de La Torre –hoy residente en Houston, Texas– ofreció el testimonio de las dificultades que pasó durante 50 días, entre los meses de junio y julio de este año, en la Estación Migratoria de Acayucan, estado de Veracruz.
"Yo le hablo en nombre de mi hijo Rafael Onel. Nosotros llegamos a Veracruz y nos tuvieron en una estación migratoria, eso fue el 18 de junio, y el día 23 nos llevaron a Acayucan, México, diciéndonos que ya esos cuatro días iban a ser contados. Nos dijeron que en 15 días nos soltaban y nos daban el oficio de salida. Estuvimos retenidos en esa estación migratoria hasta el día 31 de julio", indicó. Mercedes Duarte relató, además, otros sucesos que la decepcionaron de la seriedad de los funcionarios del INM. "Trataron de deportarme un día 23 de junio, después que me habían dicho que tenía un oficio de salida, cosa a la que nunca se dio respuesta". La mujer estaba junto a su hijo de 15 años, de quien trataron  de separarla, según sus declaraciones, para ser deportados a Cuba. "Cuando mi hijo pasaba por los pasillos, que yo quería darle un beso, los guardias nos retenían como si fuéramos delincuentes, no nos dejaban acercarnos el uno al otro", señaló. Duarte contó también que a una cubana llamada Jessica Suárez, a su hijo y a su esposo, les dijeron que tenían oficio de salida, pero como se resistieron a ir engañados al aeropuerto, los maltrataron. Finalmente Duarte dijo que no cree que haya cambios, ni que las investigaciones anunciadas por el INM lleguen a ningún lado.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México hizo públicas las denuncias por presuntos abusos contra mujeres cubanas en la estación Las Agujas. Asimismo, el portal Cimacnoticias refirió los casos de estas mujeres que se negaban a ser deportadas. El mismo caso fue denunciado por el sacerdote y defensor de los DDHH Alejandro Solalinde, quien en una trasmisión en vivo desde Izatapalapa confirmó que las mujeres "habían sido arrastradas por el cabello, desnudas, cuando se encontraban en las regaderas (duchas) de la estación Las Agujas".
Por otra parte, Gisel Morales dijo a Martí Noticias que su sobrina, Glendys Cruz Morales, psicóloga de 23 años de edad, oriunda de Santa Clara, fue maltratada en el aeropuerto del DF, México, el día 29 de julio, cuando intentaban deportarla. Glendys Cruz y su amiga Marisol Alonso Ferry, procedente de Holguín, permanecieron por 36 días en el centro para inmigrantes de Tapachula, estado de Chiapas, según confirmó Gisel Morales. "No la pusieron de vuelta a la isla, pero la maltrataron físicamente. La tiraban contra la pared; no le hicieron nunca moretones porque ellos son inteligentes, pero dice que la esposaban, las halaron por los pasillos", dijo Gisel sobre su sobrina, quien ahora tiene permiso para dos llamadas diarias desde el centro de detención Las Agujas. Allí permanece 53 días después de haber sido detenida, a la espera de una orden final que le permita seguir viaje a Estados Unidos o ser devuelta a Cuba.

El 19 de agosto de 2015, mostrando que este fenómeno es una realidad cotidiana, Martinoticias.com volvió con el tema expresando:
“Más de 1.500 profesionales de la salud cubanos se encuentran varados en Bogotá, Colombia, tras desertar de misiones médicas en Venezuela. Por ese motivo, la organización sin fines de lucro Solidaridad Sin Fronteras (SSF) ha lanzado una campaña que busca socorrer a los afectados. Los cubanos temen que el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington dé al traste con un programa estadounidense de visas (Cuban Medical Professional Program), que durante años ha acogido a médicos cubanos, indicó el canal de televisión NTN24. Por motivos que aún se desconocen, existe una marcada demora en el otorgamiento de visas a los profesionales cubanos en la capital colombiana, que padecen hacinamiento, hambre y problemas de salud, señala el periodista de El Nuevo Herald Enrique Flor.
Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad Sin Fronteras, manifestó que "debido a la grave situación que sufren estos profesionales varados en Colombia (…) ha decidido lanzar una campaña de recaudación de fondos para ayudarlos lo antes posible (…). Nos hemos conmovido al ver la dura realidad que están sufriendo estas personas".

Y el 20 de agosto 2015, el propio medio, Martinoticias.com, informaba:
“Este jueves fueron detenidos una veintena de cubanos por las autoridades aduaneras de Aguas Caliente (Ecotepeque), Honduras, reportó el diario hondureño Proceso Digital. Como se ha reportado en reiteradas ocasiones, los detenidos llevados a la oficina del Instituto Nacional de Migración (INM) viajaban en una unidad de transporte interurbano que salió de Tegucigalpa. Un poco más de 4.000 cubanos han sido retenidos en la Aduana de Agua Caliente en lo que va del presente 2015, concluye la información.” Al menos 20 cubanos profesionales de la salud que reclamaban en Bogotá la visa estadounidense fueron notificados entre el viernes y el lunes que habían logrado el amparo del Cuban Medical Professional Parole (CMPP), según informa El Nuevo Herald. Entre los favorecidos están la odontóloga camagüeyana Ailen García, de 25 años de edad y con 27 semanas de embarazo.

El doctor Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad Sin Fronteras (SSF), una organización con sede en Hialeah, que inició recientemente una campaña para recaudar fondos para los médicos que están en un limbo migratorio en Colombia, asegura que este lunes 11 galenos cubanos fueron notificados que serían beneficiados con el programa. Otros nueve fueron notificados el viernes.

"Estoy muy contento de que se esté moviendo nuevamente la entrega (de) visas luego de los artículos del Herald y de todas las gestiones que están haciendo nuestros congresistas", dijo Alfonso a El Nuevo Herald.
"Estaremos pendientes de lo que ocurre y seguiremos enviando ayuda a los colegas en Bogotá".
Las presiones sobre el Gobierno Federal para dar respuesta a esta situación llegaron el pasado jueves a Washington. El Departamento de Estado de Estados Unidos aseguró, entonces, que la tardanza en la aplicación del programa para profesionales cubanos de la salud que desertan de sus misiones en el exterior no tiene "ningún lazo, ninguna conexión" con la nueva política hacia Cuba, a pesar de que La Habana se ha quejado periódicamente. Por su parte, los despachos de los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Diaz-Balart y Carlos Curbelo han empezado a documentarse sobre cada uno de los casos de los médicos cubanos en Bogotá para, a su vez, pedir explicaciones a las autoridades federales, asegura el diario de Miami.
 
El 21 de agosto de 2015, el seminario Digita, 14ymedio.com publico un artículo del Periódico el País, firmado por Robert Hardh, director Ejecutivo de Civil Rights Defenders y Carlos Ponce, director de Freedom House para América Latina y el Caribe, titulado: Los cubanos excluidos en América Latina. Lo copiamos textualmente:

Es momento que los países de la región eliminen las barreras que discriminan a muchos líderes de los derechos humanos y la democracia en la Isla.

El hecho que Cuba participe una vez más en las actividades de la Organización de Estados Americanos es una victoria para los gobiernos latinoamericanos que argumentaron a favor de la solidaridad con Cuba y que ningún país debe ser excluido de la comunidad. Pero si esa solidaridad con Cuba incluyera a todo el pueblo cubano, y no solo al gobierno, allí veríamos una real apertura al diálogo. Aún no es así.

Cuando jefes de Estado o ministros de gobiernos latinoamericanos viajan a Cuba nunca se encuentran con las organizaciones locales de derechos humanos. Ello a pesar de sus propias experiencias con la opresión durante las dictaduras de sus propios países. Cuando la oposición cubana quiere presentar sus puntos de vista sobre la situación en el país a las embajadas latinoamericanas en La Habana, ellas casi nunca abren sus puertas.

Este patrón de exclusión se ve también cuando representantes del movimiento democrático en Cuba viajan por el continente. Cuando once cubanos a finales de julio llegaron al aeropuerto de San Salvador para participar en la VIII Conferencia Ministerial de la organización intergubernamental Comunidad de las Democracias, fueron privados de sus pasaportes y cartas de invitación, detenidos, custodiados por la policía e informados horas más tarde de que serían deportados por "órdenes superiores".

Cuando jefes de Estado latinoamericanos viajan a Cuba nunca se encuentran con las organizaciones locales de derechos humanos. Después de casi dos días de conmoción internacional, así como de dos noches encerrados y custodiados por la policía en aeropuertos, salas de espera y un viaje a Panamá para buscar nuevas, pero idénticas, cartas de invitación, finalmente pudieron ingresar a El Salvador.

Durante la Cumbre de las Américas en Panamá en abril, los defensores cubanos tuvieron que experimentar cómo la delegación oficial cubana, disfrazada de sociedad civil, los perseguía, amenazaba y saboteaba con cantos agresivos en todas las reuniones públicas donde hablarían, sin que los organizadores panameños lo impidieran.

En ambos eventos en Panamá y El Salvador, los participantes cubanos recibieron toda la solidaridad de numerosas organizaciones de la sociedad civil regional que se alarmaron por la grotesca persecución.

Cuando, a principio de este año, una organización costarricense quiso invitar a un grupo de defensores de los derechos humanos a un seminario, recibió la notificación de las autoridades migratorias en San José que los cubanos necesitarían presentar un extracto legalizado de sus antecedentes penales para obtener una visa. Estos cubanos son detenidos varias veces al año a causa de su trabajo por la democracia y los derechos humanos. Pedirles que vayan a la policía para obtener antecedentes penales y luego ir a la Cancillería para legalizarlos, es simplemente un absurdo.

Cuando 11 cubanos a finales de julio llegaron a San Salvador fueron informados de que serían deportados por "órdenes superiores"

Pero ello no es inusual. De acuerdo al informe Abran las puertas a los cubanos, de la organización Civil Rights Defenders, nueve países latinoamericanos requieren antecedentes penales y referencias bancarias para emitir visas a cubanos. Esta es una política que activamente impide la cooperación abierta entre la sociedad civil de sus países y de la de Cuba.

Es momento que los vecinos de Cuba eliminen las barreras que impiden la movilidad o discriminan a muchos líderes cubanos y abran sus puertas, incluso para los que estén a favor de los derechos humanos y la democracia, así como que propicien un espacio de diálogo abierto entre los cubanos y para los cubanos, sin exclusiones.

Las diferencias políticas, de concepción del estado y el derecho se refleja también en las relaciones entre gobiernos e instituciones de los estados.

Puede leerse el recuento de un fallo de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, negando la extradición de un venezolano acusado de estafa porque la justicia venezolana está prostituida. Esta evaluación sin precedentes del Tribunal Supremo de Justicia de un país democrático sobre el poder judicial de otro país, en el cual existe una narco-dictadura, representa otra censura internacional en contra del régimen castro-chavista.

Entre otros juicios sobre el poder judicial venezolano, puede leerse:

“el Estado venezolano presenta serias debilidades jurídico-políticas para asegurarle al amparado un enjuiciamiento que cumpla con las garantías básicas de un debido proceso, conforme a las normas constitucionales y el derecho internacional de los derechos humanos.”

Dice Brewer Carías que esa afirmación está basada en el “hecho que Venezuela haya denunciado la Convención Americana de Derechos Humanos,” considerando que ello “constituye una amenaza grave al respeto efectivo de los derechos fundamentales,” agregando respecto de dicha absurda decisión del Estado venezolano de denunciar la Convención Americana, que: “Un país que adopta una política que reduce los instrumentos que tutelan derechos fundamentales, tanto en su dimensión individual como social, no brinda las garantías y la confianza que requiere un proceso de extradición”.

Continua diciendo la Corte Costarricense: “Enviar a un ciudadano a un país que ha denunciado una Convención que tutela de derechos fundamentales, no brinda la confianza suficiente para admitir que el ciudadano que se entrega a otra jurisdicción, será tratado conforme a las garantías básicas que merece cualquier ciudadano, no importa su nacionalidad”.

El magistrado autor de la ponencia agrega: “ Estimo que esta denuncia del Pacto de San José abre una serie de interrogantes que no me brindan una razonable convicción en el sentido que este ciudadano sometido a este proceso de extradición, se le dará el reconocimiento efectivo de todas sus garantías judiciales en un sentido amplio.”

El fallo añade: “diversos informes señalan una debilidad notable de la independencia de la judicatura, situación que nuevamente no asegura el respeto de los derechos fundamentales de una persona sometida a un procedimiento de extradición, en las condiciones del caso que se examina.” Brewer Carías comenta: “Sobre este aspecto, el magistrado destacó, en refuerzo de sus apreciaciones, lo afirmado en el Informe antes mencionado del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (E/c.12/Ven./CO3) del 19 de junio de 2015 destacando la preocupación del Comité de Derechos Humanos: “por la información sobre la falta de aplicación del procedimiento legalmente establecido para la designación y destitución de jueces, así como por el gran número de jueces que se encuentran asignados a cargos de forma provisional, quienes no gozan de estabilidad en sus funciones, lo cual puede afectar significativamente su independencia.”

El magistrado Costarricense Cruz Castro en las mismas consideraciones adicionales a la sentencia estimó que: “jueces provisionales, no aseguran, de ninguna forma, la independencia de la judicatura, lo que incide directamente en la vigencia de las garantías del debido proceso para el amparado cuando se remita a Venezuela. Esta independencia de los jueces es una garantía fundamental para asegurar la vigencia de un estado constitucional y los derechos fundamentales de la persona sometida a enjuiciamiento. Si no hay independencia de los jueces, las garantías básicas de los ciudadanos, se debilitan y el poder represivo se convierte en un instrumento descontrolado.… En particular, en los meses de enero a agosto de ese mismo año [2014] se designaron, nombraron alrededor de mil ciento once jueces, de los cuales sólo veintidós son titulares.”

El magistrado Cruz Castro complementó su apreciación sobre la debilidad del sistema judicial venezolano citando las “cifras suministradas por representantes del Estado venezolano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en fecha 17 de marzo del 2015,” conforme a las cuales: “el sesenta y seis por ciento de la totalidad de los jueces del Poder Judicial son de carácter provisorio. Los jueces provisionales no tienen ninguna estabilidad laboral, siguiendo la línea jurisprudencial de la Sala Político Administrativa como de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, acorde con el Decreto de reorganización del Poder Judicial, que sostiene que los jueces provisorios son de libre nombramiento y remoción….”(ver página 3 y 4 del informe)….

Dice Brewer Carías en relación a esta aseveración del magistrado tica: “los jueces provisorios, que son la gran mayoría en el país, son removidos discrecionalmente por la mencionada Comisión del Tribunal Supremo de Justicia, de manera que la pretendida creación de la Jurisdicción Disciplinaria en 2011, no fue más que un engaño y otra mentira más del régimen”.


Hay mucho más sobre esta gravísima evaluación del prostituido sistema judicial venezolano. Desde este blog no hemos tenido ninguna vacilación al definir el Tribunal Supremo de Justicia del régimen venezolano como un coro de castrados morales., integrado por magistrados indecorosos y desvergonzados
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La frontera colombo-venezolana permanecía cerrada el, martes 25 de agosto de 2015, por sexto día seguido al tiempo que el flujo de deportados por el gobierno de Nicolás Maduro de Venezuela llegados a la ciudad de Cúcuta, Colombia, se acerca al millar.

El ex presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, se presentó en la frontera pese a los problemas de seguridad y, con un duro discurso que fue ampliamente aplaudido por los vecinos de ambos lados,  alertó: "lo que está ocurriendo hace recordar a la Cuba de Castro que ha inspirado al chavismo de Venezuela".

"¡Llevaban al paredón a los cubanos disidentes, los llamaban gusanos del imperialismo! Pero, así como Castro en la dictadura cubana utilizó el paredón para asesinar a los disidentes, de la misma manera la dictadura de Venezuela utiliza la cárcel y la abolición de las libertades para maltratar a la oposición democrática",[2] dijo UribeLos colombianos han sido deportados solo con lo que llevaban puesto y fueron enviados a Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, según datos oficiales. Las alambradas dispuestas por el presidente Maduro en el tórrido puente internacional Simón Bolívar, que une Cúcuta con las ciudades venezolanas de Ureña y San Antonio, han dividido en dos a un mismo núcleo urbano que compartía familias y negocios.

La mayoría de los deportados llevaban viviendo en Venezuela varios años y señalan que han sido expulsados de sus casas a empujones, en mitad de la noche, por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Venezuela. Algunos de los deportados explicaron a Efe que cuando se marchaban, sus casas fueron derribadas con todos sus bienes en el interior, y añadieron que varios hogares habían sido marcados por los soldados venezolanos con la letra "D" de demolición y destrucción.

El 25 de agosto de 2015 el Presidente de Colombia  exigió el martes a Venezuela respetar a todos sus ciudadanos afectados por la crisis humanitaria que se registra en la frontera binacional, después del cierre ordenado por el presidente Nicolás Maduro, y anunció que protestará por los maltratos y acciones intolerables sufridas por los deportados.
"Allanar las viviendas, sacar a la fuerza a los habitantes, separar las familias, no dejarles sacar sus pocos bienes y marcar las casas para luego demolerlas, son procedimientos totalmente inaceptables y recuerdan episodios amargos de la humanidad que no pueden repetirse", dijo en una alocución por televisión el presidente de Colombia Juan Manuel Santos.

Dijo, no obstante, que "no es el momento de hacer sonar las trompetas de guerra como algunos quisieran", sino de actuar "con firmeza y con sensatez" para solucionar la situación.
Colombia enfrenta la mayor deportación masiva de nacionales desde Venezuela en la historia reciente, después de que Maduro ordenó la semana pasada el cierre de un amplio sector de la frontera en reacción a un combate de militares con supuestos contrabandistas, que dejó dos efectivos heridos.
Posteriormente, el mandatario socialista declaró un estado de excepción para restablecer el orden, así como para combatir el contrabando y las bandas criminales.
Desde entonces, más de 1.100 colombianos han sido deportados, expulsados o repatriados desde Venezuela. La mayoría ha llegado a la ciudad de Cúcuta, en donde denunciaron que fueron maltratados por la Fuerza Armada venezolana y que sus casas fueron destruidas.

"Al Gobierno de Venezuela le exigimos respeto por todos los colombianos: desde los más humildes, hasta los más poderosos; desde los más cercanos a nuestro Gobierno, hasta los que nos critican ferozmente", agregó.
Santos aseguró que mantendrá las acciones diplomáticas y la serenidad para superar esta crisis. Reveló que se llegó a un acuerdo con Venezuela para permitir que los colombianos deportados puedan recuperar sus bienes y enseres que dejaron en territorio venezolano.

Mientras que en Venezuela la oposición política acusa a Maduro de usar la frontera como una cortina de humo para disimular la crisis política y social, en Colombia Santos es cuestionado por sus críticos que sostienen que tiene una posición débil ante el Gobierno del vecino país.
Los cancilleres de los dos países se reunirán este miércoles en Cartagena para tratar de buscar una solución.
Colombia y Venezuela comparten una frontera terrestre de 2.219 kilómetros de extensión que facilita el paso a uno y otro lado sin mayores controles, al igual que actividades ilegales como el contrabando de alimentos y combustible. Al respecto  el escritor cubano Rafel Rojas escribió:

No merecerá una reunión de cancilleres en la OEA, a pesar de los esfuerzos del secretario Luis Almagro, del voto de 17 democracias latinoamericanas y de la abstención de otras 11. Tampoco provocará un posicionamiento de Unasur, aún cuando sus cancillerías rechacen, en teoría, prácticas xenófobas o antiinmigrantes. Pero lo cierto es que el comportamiento del gobierno de Nicolás Maduro responde al ABC del cierre de fronteras, practicado históricamente por estados con políticas migratorias restrictivas.

En su intervención ante la OEA, el representante venezolano Roy Chaderton defendió a su gobierno con el argumento de que la “verdadera crisis humanitaria” no era el derrumbe de viviendas de inmigrantes colombianos o su deportación masiva sino los actos delictivos de cinco millones de “irregulares”. ¿Qué diferencia hay entre la argumentación de Nicolás Maduro y la de Viktor Orban en Hungría o Donald Trump en Estados Unidos? La diferencia está en que Maduro no anuncia la construcción de un muro o una alambrada sino que ejecuta la expulsión de migrantes manu militari.

El gobierno de Maduro pinta una letra D en las casas de los que llama “irregulares” en la frontera colombiana, marcando públicamente a los indeseados. La racialización del odio no es tan evidente en esa frontera como en Serbia, Haití o Tijuana, pero el énfasis que pone Caracas en presentar a los inmigrantes colombianos como criminales, desemboca en la misma estigmatización del otro que vemos reproducirse en Europa y Estados Unidos.

Las escenas de Táchira y Cúcuta que han dado la vuelta al mundo presentan a miles de familias pobres, asentadas en la zona fronteriza, abandonando sus barrios y ciudades y regresando a Colombia. El gobierno de Venezuela, sin embargo, insiste en que esas comunidades fronterizas son guaridas de paramilitares y contrabandistas que perturban el orden establecido. Las imágenes de esas familias, cargando con sus pocos bienes, de vuelta a Colombia, son, según Maduro, parte de la campaña mediática internacional de “la derecha” contra Caracas.

¿Acaso no suenan muy parecidos los “cinco millones de irregulares” de Maduro y los “once millones de ilegales” de Trump? Es precisamente el gobierno de Venezuela el que echa mano de los recursos políticos y discursivos de la derecha, que en materia migratoria siempre ha alentado estrategias nacionalistas y xenofóbicas. La necesidad de un enemigo externo en la ideología de la izquierda fidelista y chavista ha provocado esas convergencias con la derecha, que en el caso cubano remite a los “actos de repudio” contra los migrantes del puerto del Mariel en 1980.

Los extremos de la política latinoamericana se juntan a la hora de justificar acciones autoritarias y excluyentes. La repatriación forzosa de colombianos en la frontera con Venezuela invoca acciones emblemáticas de algunas de las dictaduras más terribles de América Latina en el siglo XX. El gobierno de Nicolás Maduro no hace más que aplicar un manual atroz y predecible.[3]

Por otra parte el gobierno cubano dispuso que los venezolanos deberán solicitar visa de turismo para viajar a Cuba, en el consulado ubicado en Caracas, a partir del 24 de julio, según anunció a sus potenciales pasajeros la aerolínea venezolana Conviasa en un comunicado: "La tarjeta turística es exigencia de las autoridades migratorias para ingresar a Cuba, por tanto la aerolínea no se hace responsable del embarque de los pasajeros que no cumplan con este requisito", advirtió el Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicio Aéreo. La visa de turismo es válida para una sola entrada al territorio cubano en un viaje de 30 días y se puede prorrogar 30 días más en el buró del hotel donde se hospede el viajero o ante las autoridades migratorias, explica la embajada cubana en Venezuela en su página digital. Se agrega en la página que deben presentar pasaporte válido y planilla correspondiente, además de abonar el arancel consular estipulado en efectivo, 150 bolívares ($0.74 a precio Simadi). Para entrar a la isla, desde el 1 de mayo del 2010, también se exige un seguro médico y la presentación de la póliza en aduana. Bolívar, el máximo exponente de la llamada integración latinoamericana, dijo con amargura al final de su vida:


“He arado en el mar”

"Nuestra América" debiéramos llamar a la otra, a la del Norte, donde vive el sesenta por ciento de los puertorriqueños, millón y medio de cubanos y decenas de millones de  sudamericanos. Adonde llegamos, la inmensa mayoría, sin cumplir las formalidades migratorias, con una mano delante y la otra detrás y se nos respeta la cultura, la lengua, nuestras religiones, y poco tiempo después tenemos trabajo, estudio para los hijos y la capacidad de mantener a toda la familia que dejamos al sur del Rio Bravo. Y andando el tiempo somos políticos en el gobierno.

 Integración solo existe cuando la plenitud de nuestros derechos ciudadanos es reconocida por el estado vecino y no nos dicen más extranjero, como llamaba la Roma antigua a los que despreciaba.

Solo en la otra América, la verdaderamente "nuestra", la realmente integrada, donde el soberano es el ciudadano y el estado un mero instrumento a su servicio, un floridano disfruta la plenitud en Oregón y viceversa, y todos tenemos garantizados nuestros derechos humanos, que es como decir, la dignidad.

New York, es considerada la capital del mundo. Poblada por personas de todas partes, con diferentes credos e ideologías, conviven todos con la paz y la armonía que no les es garantizada en sus países de origen.
En Latinoamérica lo que existe son acuerdos entre gobernantes para mantenerse en el poder que les garantice sus privilegios dinásticos, de castas, clases y la proyección de sus ideologías, y que, descaradamente llaman convenios de integración.



[1]  El debido proceso  es una doctrina nacida en el derecho común Ingles, según la cual cualquier persona tiene derecho a cierta gama de garantías mínimas, las cuales tienden a asegurar el resultado justo y equitativo dentro de cada proceso efectuado, y a permitir a las personas tener la oportunidad de ser oídas y así hacer valer sus pretensiones frente a cualquier juez o autoridad administrative.
[2] Revista ddigital www.martinoticias.com. 25 de agosto de 2015
[3]  Blog de Rafael Rojas. 3 de septiembre de 2015.

jueves, 27 de agosto de 2015

SINDROME DE LA SOSPECHA

Por Jose Alberto Olazabal

La auto-censura es la integración psicológica de la censura. Nada más (i)real en un país dominado por el autoritarismo más crudo, ese que si no amenaza, golpea; que es el método más drástico, pero no el único. Y existen escalas que se aplican según la naturaleza del infractor; una metodología de amplia ascendencia histórica, se sabe que aquí fuimos asesorados por los soviéticos, con amplia experiencia en esos dominios; adaptada y aplicada en este lado del mundo para corroborar sus resultados por los especialistas en la censura, es decir, por los que reprimen. Primero es una conversación amistosa ―con veladas amenazas―, luego las presiones continúas en el trabajo, en la escuela o en la comunidad, luego medidas disciplinarias intentando que el trasgresor se arrepienta y entre por el aro.
Existen muchos y variados métodos de control. Los medios de difusión masivos han creado por años estrategias para descalificar a aquellos que han dicho lo que no debían decir y de algún modo han sido por sus actividades públicas conocidos por la gente;también existe una continua propaganda para realzar la imagen del régimen político; está la desinformación, una vieja estrategia que manipula el caudal de noticias de las agencias extranjeras con sus variados enfoques y la adecua a las necesidades del momento, de manera que la gente de a pié, sin otro asidero que la radio, la prensa o la televisión, nunca se llega a enterar de lo que está pasando, no solo allá afuera, sino en su propio país. Aunque ya en estos tiempos y con tanta gente viajando, viviendo y regresando, maslos medios alternativos de comunicación que a pesar del intento de control del Gobierno, circulan, ese método ha perdido efectividad. Solo muy pocos, apegados a la costumbre, por conveniencia, o por alejarse del conflicto que significa saber, siguen creyendo todo lo que les dicen.
Los periodistas, son una fauna variada e interesante, ya que, si no ejercen la censura directamente, son sus ejecutores indirectos. En sentido general, trabajar en los medios en Cuba supone una adhesión total a la ideología y sus mandatos, aunque sabemos que cada cual en su fuero interno piensa lo que le da la gana. Entonces se da un fenómeno interesante y hasta cierto punto previsible, y es que muchos bordean elegantemente los temas candentes, tocan, pero solo tangencial-mente el asunto; dicen mucho para no decir nada. Si no recuerde la sensación después de haber visto un noticiero o escuchado un informativo, las noticias cambian, pero parecen dichas o escritas por la misma persona, incluso, en el lenguaje informativo se han creado una serie de expresiones o ticks, recurridos constantemente, así que en general no importa el reportero, podemos prescindir de los nombres, siempre parece la misma noticia.  Ya sabemos qué pasaría si alguien se atreviera decir lo que realmente piensa.
Con el paso de los años, esa maquinaria está completamente engrasada y funcionando, y el cuerpo social está entrenado y en condiciones de responder prestamente a cualquier sugerencia.  Un ejemplo de la realidad: a una pregunta de un periodista en las calle, las personas se cuidan muy bien de lo que van a decir, uno ve que pesan sus palabras y se esfuerzan por no rebasar el límite de lo permitido, o si sienten que su declaración se hace demasiado fina y que sus palabras podrían mal interpretarse, acuden a la socorrida frase salvadora, yo soy revolucionario…pero.
En el plano personal, esa integración llegó, a fuerza de repetirse, a ser completa en los individuos, no importaba su estatus social, nivel de cultura, profesión o tendencias ideológicas o experiencias vitales; hay un límite que no podía ser rebasado, hay cosas de las que no se pueden hablar; el policía, como dijo alguien, está en la mente. Otras manifestaciones del control tienen que ver con la vigilancia que se ejerce a todos los niveles de la sociedad, ya sabemos la utilidad de las organizaciones de masas;una mitad vigila a la otra; aunque por estos tiempos que ya corren, es imposible parar las manifestaciones de descontento y las críticas abiertas al sistema. Muchos años antes, cuando el control era absoluto, se le conocía con la típica expresión de salirle al paso.
Mas todo aquello que supone un descentramiento de la proclama oficial, y me refiero específicamente a los contenidos del arte y al trabajo de los artistas que en todas las épocas se ha nutrido de la censura; crítico, desbarrador, irónico y lúdico, pues esa es su función, es tratado en estos tiempos con mucho cuidado por los sensores designados en esta esfera, una censura que no trasciende los límites de un silencio aparente, que trata de no ser visible. Conozco en caso de un escritor cubano, con importantes premios y publicaciones, cuyo último libro fue presentado formalmente en un espacio público y en un evento de connotaciones nacionales, La Feria del Libro de La Habana, y luego de la presentación y venta, sus libros fueron retirados de las librerías y desaparecidos de la circulación, nadie sabe ahora donde descansan o si fueron hechos pulpa esencial, materia prima para otros libros por venir. Un claro indicio del miedo que un sistema siente por todo aquello que pueda contradecir su discurso y sus verdades, aun cuando estas operen en el espacio no muy extenso de los consumidores del arte.
De eso se trata, de mostrarnos una realidad ideal, compacta, total y sin fisuras, siempre en transformación creciente, triunfante en su progreso y que a todos debe complacer, pues se nos dice que todos estamos de acuerdo con ella, pues esa es la Verdad. Cosa que nunca ha existido en una sociedad de por sí diversa, complicada, conflictiva e integradora de las más disimiles visiones e interpretaciones, como cualquier colectividad en cualquier lugar del mundo.
Mucho de nuestro acontecer ha quedado sepultado al conocimiento y la divulgación, solo aquellos que tienen los medios para investigarla, saben cómo se ha ido construyendo una historia de cartón, sin contradicciones ni conflictos, sin afirmaciones concluyentes y con pruebas documentales, que de salir a la luz pública dejarían muy mal parado al Gobierno, que terminarían con la aparente solidez de un sistema, al que en silencio, una gran mayoría, cansada de la misma perorata, ha dado la espalda.
De lo que se trata es de esperar, no sé cuánto aún, ojalá ese día no esté muy lejano por los vientos que baten en el horizonte político de la actualidad cubana, no obstante se irá conociendo todo, los archivos de la Seguridad del Estado serán abiertos al escrutinio público como pasó en muchas naciones de Europa, los libros y estudios prohibidos y no publicados se conocerán cuando el muro de poder al fin se derrumbe por su propio peso. Entonces sabremos los detalles de este sueño de más de medio siglo que se nos ha ido convirtiendo en una extraña pesadilla, y podremos ir integrando poco a poco, eso que siempre llamamos de forma singular, la Historia; y saltar el muro hacia otros destinos.

jueves, 30 de julio de 2015

EL ESTADO SOCIALISTA ES BURGUES

(fragmento de libro en preparación)
faisel iglesias
 
Todo estado moderno, por su naturaleza, es conservador y burgués: administra los procesos de producción, reparte los bienes creado por la sociedad, regula las relaciones sociales, las relaciones internacionales, traza las políticas del futuro, que en ningún caso van dirigidas a su autodestrucción, como alega la doctrina comunista, sino todo lo contrario: fortalecen los órganos de inteligencia, las fuerzas armadas, los aparatos represivos. Al mismo tiempo, dicen alentar a la clase obrera a lograr la sociedad comunista, a través de la lucha revolucionaria Y, paradójicamente, procuran fortalecer la coexistencias pacifica con los estados capitalistas, de quienes necesitan inversiones para su propia subsistencia. Es decir, proclaman perseguir, a través del fortalecimiento del estado socialista, una sociedad sin estado y sin derecho. Como si el estado debiera alimentar su propia destrucción, desarrollando el carácter subversivo de la clase obrera.

El estado socialista es tan inmenso que no se puede entender en su totalidad. Por eso hay que estudiarlo en su especificidad. En realidad lejos de procurar la extinción de estado en su cacareado objetivo de la sociedad comunista, pretende consagrarse como un régimen totalitario. Por tanto no puede explicarse como un todo. Es imposible. Va desde lo más íntimo del ser humano, pasando por el dominio del entramado social hasta las proyecciones geopolíticas más abarcadoras. Solo se puede ir explicando momento a momento, hecho a hecho, historia a historia, institución por institución, hombre por hombre, familia por familia. Incluso ni analizando los hechos específicos en un contexto más amplio se puede tener una idea precisa, porque el estado socialista es una gran mentira, una gran fabulación. No hay ideología que lo pueda sustentar, porque está por debajo y por encima de la razón. Inventa una nueva historia, fabrica héroes, hazañas productivas, invade la esfera familiar.  La interioridad del individuo. No hay una dimensión del hombre y de la sociedad que no pretenda dominar.  Persigue dominar la naturaleza. No hay un solo sector de la sociedad que no esté implicado  den su obra. Abarcan todo y cada uno de los aspectos de la sociedad. En realidad el estado socialista encierra un concepto novedoso: anular la individualidad en función de un proyecto político. En ese sentido el estado socialista es revolucionario.

Las personas que no hayan vivido la experiencia del “socialismo real” no pueden entender cómo un grupo de personas puede tomar el poder y anular la voluntad de millones. Generalmente se define al socialismo como un régimen político. Pero es mucho más. Encierra el lugar y la forma en que vas a nacer, el Circulo Infantil donde comenzara un proceso de adoctrinamiento en sustitución de la afectividad de los padres, un sistema que educa a los jóvenes para ser personas que apoyaran al estado incondicionalmente, incluso en contra de los padres, de los amigos, una ideología que sustituirá la fe religiosa de nuestros ascendientes, unas directrices que sustituirán la capacidad individual de decisión, unas cartillas que consagrara un forma de alimentarse, de cuantas personas puedes tener en el hogar. Unas convicciones que te obligaran a delatar a tus seres más querido En fin, el estado socialista es un terror que se somatiza.
La justificación para la iniciación de este proceso primero fue la lucha contra los antiguos esbirros del régimen dictatorial de Fulgencio Batista. Después para perfeccionar la lucha contra las clases burguesas que usurparon ilegítimamente el poder por siglos y, por último, para mantener ese estado total por un tiempo incontable, la lucha a muerte contra imperialismo. En definitiva concluyeron calificando a las personas en dos categorías: los revolucionarios, para quienes son las calles, las universidades, los puesto de dirección de la sociedad, del partido, del estado y gobierno; y los contrarrevolucionarios, que deben ser aplastados.
El estado socialista a pesar de su cacareada cientificidad, de su planificación centralizada, tiene mucho de improvisación y mucha experimentación. Muchos fracasos, arranques y pasadas. Ejemplo de ello fue la “planificada zafra de los Diez Millones de toneladas de azúcar de 1970, con lo que el Estado Cubano pensaba dejar atrás el subdesarrollo. Los campos de concentración de la UMAP, donde se pretendía rehabilitar con el trabajo a jóvenes que no tenían una actitud social conforme al Estado Revolucionario, son aun una memoria vergonzante, una injusticia irreparable.

Paradójicamente, cuando el Estado Socialistas comenzó a sucumbir en sus propias contradicciones, en su incapacidad para generar riquezas y el “Gobierno Socialista” de Cuba se vio en la necesidad de estimular el turismo de los antiguos contrarrevolucionarios exiliados en Miami, la gusanera como lo llamaban, el pueblo comenzó a llamarles “Mariposas” Los echaron de la patria como gusanos y los recibían después transformados en  Mariposas.

domingo, 26 de julio de 2015

EL COMMON LAW NORTEAMERICANO

faisel iglesias 


“Yo esculpiría en pórfido las estatuas de los hombres maravillosos que fraguaron la Constitución de las Estados Unidos de América: los esculpiría, firmando su obra enorme, en un grupo de pórfido. Abriría un camino sagrado de baldosas de mármol sin pulir, hasta el templo de mármol blanco que los cobijase;  y cada cierto número de años, establecería una semana de peregrinación nacional, en otoño, que es la estación de la madurez y la hermosura, para que, envueltas las cabezas reverentes en las nubes de humo oloroso de las hojas secas, fueran a besar la mano de piedra de los patriarcas, los hombres, las mujeres y los niños.” José Martí.[1]

Anterior a Mayflawer y a las tres carabelas de Colón, existía en el continente americano incipiente Common Law. Se trata de un sistema de procurar la justicia autóctono. Se procuraba resolver las controversias mediante el arreglo entre las partes, apelando a las costumbres, las tradiciones, la conciencia del juez. Esta concepción también se observó no solo en la Inglaterra del derecho común, sino además, en la cultura primitiva de la Europa germánica, anterior a la influencia romana. De modo que al llegar los conquistadores a nuestras tierras se encontraron con un estado social y cultural ampliamente desenvuelto en muchos aspectos esenciales, con  estructuras jurídicas, aunque rudimentarias, apoyadas en conceptos definidos. Los aztecas, por ejemplo, no sometían al juez a una ley o mandato, sino a su propio criterio.[2] Se trataba de una concepción de la justicia que entendía que cada caso tiene su ley  en contraposición a la idea romana de aplicar la ley pre-establecida, aun sacrificando la justicia, consecuente con su vocación imperial.

La Declaración de Independencia de las antiguas Trece Colonias, fundadas principalmente por “Peregrinos”, verdaderos exiliados políticos, cuyas tradiciones y espíritu libertarios consagraron en la Constitución de 1887, calificada por el Papa Juan Pablo II, como documento providencial, elevó al  ¨pueblo¨ a soberano y al estado en un instrumento a su servicio.

Su sistema jurídico, el Common Law Norteamericano, con influencia de los pensadores que inspiraron la Revolución Francesa y el derecho español, huyendo de las estrecheces formales, sigue la senda del Peregrino, evitando los accidentes del camino. Procura, en cada caso (cada caso tiene su ley)[3], la solución más sensata, acusando una predilección por la resolución alternativa de los casos.

“Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel” Lucas 12:58

 Su concepción de anteponer la justicia a la ley, donde el derecho no es el valor, sino la justicia, dentro del marco del estado de derecho, con sus garantías constitucionales a la persona humana,  la teoría de la inconstitucionalidad, el debido proceso de ley sustancial y procesal y los remedios legales extraordinarios (habeas corpus[4], injuntion[5], mandamus[6],  coran nobis[7], quo warranto[8]) para impedir que el peso lento y aplastante de la norma se imponga a la necesaria inmediatez de la justicia[9] lo dotan de un dinamismo evolutivo que han hecho innecesarias las repetidas revoluciones y golpes de estados propios de “Nuestra América”, donde sigue viviendo la colonia en las repúblicas y el vino sigue siendo agrio.

El Common Law Norteamericano, dado acontecimientos históricos y sociales, ha sufrido significativas transformaciones. Se desarrolló aquí la doctrina del Pacto Social, la Constitución como ley suprema, que impone un razonamiento de forma deductiva, a priori, conforme al principio codificador, conjugado con el razonamiento inductivo y casuístico heredado del Common Law Ingles. Es un sistema que procura la armonía en la contradicción, no en la imposición de una supuesta verdad. Los jueces norteamericanos tienen  más flexibilidad a la hora de resolver un caso. En consecuencia su papel es más activo a la hora de impartir justicia y elaborar la evolución del derecho.¨

La distinción tradicional entre precedente vinculante que sería típico de los ordenamientos del Common Law y precedente persuasivo, típico de los ordenamientos del Civil Law, son en el Common Law Norteamericano normas inaceptables. Para evitar quedarse en el pasado, la posible involución a que pudiera conducir el precedente o el abuso de poder que pudiera significar la ley, el Common Law Norteamericano ha elaborado unas técnicas de interpretación admirables. Las fuentes del derecho obedecen a un sistema de prelación jerárquica, donde a la Constitución le siguen las Enmiendas, las leyes, la jurisprudencia, los reglamentos. Pero siempre procurando la equidad, la justicia. Existe además un sistema de  control constitucional de las leyes por los tribunales ordinarios los que, mediante la llamada revisión judicial, pueden decretar la inconstitucionalidad de una ley, garantizando una independencia judicial ejemplar. Esa independencia, esa libertad de criterio, ese respeto a las decisiones judiciales es capaz de evitar un conflicto social de consecuencias incanculables.  Un caso que ha marcado es el Rosa Park. En 1955, Rosa Parks tenía 42 años. Afroamericana, natural de Montgomery, Alabama, e hija de un carpintero y una maestra de escuela. De profesión, costurera. Pero además, secretaria y ayudante en la Asociación Nacional para el Avance del Pueblo de Color.

En aquellos años, los negros sufrían en EEUU la humillación -especialmente en el sur- de no poder compartir con los blancos los mismos lugares públicos: escuelas, restaurantes, salas de espera... la segregación llegaba al punto de que en los baños se mostraban letreros de "sólo blancos" o, directamente, "negros no". Las leyes Jim Crow, heredadas de la esclavitud del siglo XIX, fueron diseñadas para que los afroamericanos se sintieran inferiores y así mantenerlos marginados de la sociedad.

Gente como Martin Luther King y Rosa Parks tenían claro que las cosas podían cambiar. El 1 de diciembre de 1955, subió un autobús público para volver a su casa. Por entonces, los vehículos estaban señalizados con una línea: los blancos adelante y los negros detrás. Así, la gente de color subía al autobús, pagaba al conductor. Se bajaban y subían por la puerta trasera.

Rosa Parks se sentó en los asientos del medio, que podían usar los negros si ningún blanco lo requería. Cuando se llenó esa parte, el conductor le ordenó, junto a otros tres negros, que cedieran sus lugares a un joven blanco que acababa de subir.

 "Éste ni siquiera había pedido el asiento", dijo después Parks en una entrevista a la BBC.

Los otros se levantaron, pero ella permaneció inmóvil. El autobusero trató de disuadirla. Debía ceder su asiento, es lo que marcaba la ley.

"Voy a hacer que te arresten", le dijo el conductor. "Puede hacerlo", respondió ella.

Cuando la policía le preguntó que por qué no se levantaba, contestó con otra pregunta:

"¿Por qué todos ustedes están empujándonos por todos lados?".

Se trataba de un problema de conciencia, de dignidad humana. Condenada pero libre

"Mientras más obedecíamos, peor nos trataban", asegura Parks en sus memorias. "Aquel día estaba fatigada y cansada. Harta de ceder".

Rosa Parks pasó la noche en el calabozo, acusada de perturbar el orden público y pagó una multa de catorce dólares. Sin embargo, el caso trascendió y acabó por dar voz a los movimientos por el fin de la segregación que ya habían comenzado a hacerse notar.

Indignado y hastiado, un joven y desconocido pastor bautista llamado Martin Luther King organizó una oleada de protestas contra la segregación en los autobuses públicos de Montgomery que duró 382 días. Los treinta mil afroamericanos que participaron hicieron marchas de hasta nueve kilómetros, y cuando les preguntaban cómo se sentían, algunos respondían: "Mis pies, cansados. Mi alma, ¡liberada!".

Mientras, el caso Parks llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos, que declaró que la segregación era una norma contraria a la constitución estadounidense, que declara iguales a todos los individuos de la nación. Un año después, el gobierno abolió cualquier tipo de discriminación en los lugares públicos

En otros países del mundo del Civl Law, donde los jueces deben interpretar la ley siguiendo la intención del legilador, donde los llamados “tribunales de asuntos constitucionales” que están conformado por jueces designado por las mismas elites del poder político, a quien, por supuesto, responden, manteniendo el estatus establecidos, obligarian al pueblos a la lucha sangrienta para deshacerse de esas trabas legales que impiden una vida digna, en armonía.

En el momento que un juez de inferior categoría, “rehúse aplicar una ley en un proceso, esta ley pierde toda su fuerza moral. Aquellos a quienes ha lesionado quedan advertidos de que existe un medio de sustraerse a la obligación de acatarla: los procesos se multiplican y la ley cae en desuso. Sucede entonces una de dos cosas: o el pueblo cambia su constitución o la legislatura anula la ley”[10] como sucedio en el caso de Rosa Paker..

Los norteamericanos han conferido, a sus tribunales, un inmenso poder político. Y al darles a los ciudadanos la vía judicial para atacar las normas injustas han reducido grandemente los peligros a que se enfrenta el poder. En los Estados Unidos, bajo el principio de justicia rogada, los tribunales intervienen en asuntos que, en cualquier otro país, serian de la competencia de los órganos políticos. En consecuencia, la capacidad de los jueces norteamericanos para crear derecho y resolver situaciones es enorme. De ahí que la hermenéutica del derecho norteamericano no se limita a interpretar la ley tgeniendo como norte la intención del intención del legislador, como en el Civil Law,  ni a procurar la interpretación finalista de la ley como el Common Law Ingles. También se admite la interpretación histórica, la axiológica, la finalidad social de la norma.

El primer caso de control constitucional en los Estados Unidos, fue Marbury Vs  Madison, de fecha 24 de febrero de 1803. Se considera el caso más importante de la jurisprudencia estadounidense, no por el asunto específico tratado, que no era menor, sino por los principios que estableció. La sentencia afirma la capacidad de los tribunales de realizar control de constitucionalidad, es decir juzgar la conformidad de una ley con la Constitución y para declarar nulas, dejándola inaplicables, aquellas que pudieran contravenirla. Este principio instituye la atribución más importante del poder judicial estadounidense. Hace de los órganos de justicia ordinaria tribunales constitucionales.

El caso surgió como resultado de una querella política a raíz de las elecciones presidenciales de 1800, en las que Thomas Jefferson, republicano demócrata, derrotó al entonces presidente John Adams, federalista. En los últimos días del gobierno saliente de Adams, el Congreso dominado por los federalistas, estableció una serie de cargos judiciales, entre ellos 42 jueces de paz para el Distrito de Columbia. El Senado confirmó los nombramientos, el presidente los firmó y el secretario de Estado estaba encargado de sellar y entregar las actas de nombramiento. En el ajetreo de última hora, el secretario de Estado saliente no entregó las actas de nombramiento a cuatro jueces de paz, entre los que se contaba William Marbury.

El nuevo secretario de Estado del gobierno del presidente Jefferson, James Madison, se negó a entregar las actas de nombramiento porque el nuevo gobierno estaba irritado por la maniobra de los federalistas de tratar de asegurarse el control de la judicatura con el nombramiento de miembros de su partido justo antes de cesar en el gobierno. Sin embargo Marbury recurrió al Tribunal Supremo para que ordenara a Madison entregarle su acta.

Si el Tribunal fallaba a favor de Marbury, Madison todavía podría negarse a entregar el acta y el Tribunal no tendría manera de hacer cumplir la orden. Si el Tribunal se pronunciaba contra Marbury, se arriesgaba a someter el poder judicial a los jeffersonianos al permitirles negar a Marbury el cargo que podía reclamar legalmente. El presidente del Tribunal Supremo John Marshall resolvió este dilema al decidir que el Tribunal Supremo no estaba facultado para dirimir este caso. Marshall dictaminó que la Sección 13 de la Ley Judicial, que otorgaba al Tribunal estas facultades, era inconstitucional porque ampliaba la jurisdicción original del Tribunal de la jurisdicción definida por la Constitución misma. Al decidir no intervenir en este caso, el Tribunal Supremo aseguró su posición como árbitro final de la ley
 


[1] José Martí. Historia e importancia de los partidos políticos. Periódico La Nación. Buenos Aires. 9 de mayo de 1885.
[2] Esquivel Obregón. Historia del Derecho en Méjico. Editorial Polis. Vol. 2. Méjico, 1937.
[3] La concepción de la justicia de arreglar el asunto antes de aplicar la ley, en oposición a la idea romana de aplicar la norma pre-establecida se encuentra también en la concepción  primitiva de la cultura germánica anterior a la influencia del derecho romano. Engelmana.  “A History of Continental Civil Procedure. Boston 1927, pág. 93.
[4] El Habeas Corpus es la institución más famosa del derecho ingles. Es de origen incierto. Se cree, que inicialmente,  su propósito principal era el de asegurarse que los demandados en litigios civiles comparecieran al tribunal el día de la vista. Con el tiempo logro rango constitucional. En la mente del pueblo ingles se viera como uno de los pilares de la libertad. En la actualidad  “el habeas corpus procede siempre que alguien se encuentre ilegalmente encarcelado, o ilegalmente privado de libertad”. David Rive Rivera. Recursos Extraordinarios. Programa de Educación Legal Continuada de la Universidad de Puerto Rico... Facultad de Derecho. 1989. Pág. 115.
[5] El Injuntion es la orden emitida, bajo pena de desacato, para que un demandado haga o deje de hacer algo especifico. David Rive Rivera. Ob. Cit. Pág. 4.
[6] El Mandamus “es un auto altamente privilegiado dictado por el Tribunal … dirigido a algunas personas o personas natural, a una corporación o a un tribunal de inferior categoría, dentro de sus jurisdicción requiriéndoles el cumplimiento de algún acto que en dicho auto se exprese y que está dentro de sus atribuciones o deberes”. David Rive Rivera. Ob. Cit. Pág. 81
[7]  “El Coram Nobis es un recurso proveniente del Common Law mediante el cual se puede dejar sin efecto, o modificar, una sentencia dictada en un procedimiento criminal a base de hechos que no surgen de los autos, que existían antes de dictarse sentencia, que hubiesen afectado la sentencia si la corte hubiese conocido la totalidad de los hechos y que no eran conocidos por la parte promovente, ni podían ser descubiertos por el promovente mediante el ejercicio de razonable diligencia.” David Rive Rivera. Ob. Cit. Pág. 163.
[8]   El Quo Warranto es un auto por medio del cual el Estado… instituye un recurso con objeto de recobrar un cargo o una franquicia poseída por alguna persona o corporación”. David Rive Rivera. Ob. Cit. Pág. 215
[9] Justicia lenta no es justicia.
[10] Tocqueville, A. (2005). La democracia en America, trad. Esp (RBA), Barcelona,106.