martes, 31 de julio de 2012

EL CASTRISMO NO ES CUBANO

Este artículo de Manuel Cuesta Morúa fue publicado originalmente en el blog Posracialidad.
julio 30, 2012

¿Qué es el castrismo cultural? El castrismo cultural lo defino como la matriz de rasgos de comportamiento, mentalidad, visión y estilos de vida que, conectados con su origen en la Galicia rural, entra como uno de los torrentes formativos de la nacionalidad cubana, se reestructura con elementos de la tradición hispánica medieval y se petrifica, sin fluir, en medio del proceso mismo de formación de nuestra nacionalidad.

La historiografía cubana es vasta en todos los campos tradicionales del quehacer y pensar históricos. Sus debilidades están centradas, sin embargo, en la historia social, en la historia de las mentalidades y en los estudios culturales. Esto no es casual. Dado el peso que tuvo en Cuba la tradición estatista en el flujo social y cultural, a diferencia de otros lugares, la nación y la nacionalidad han sido miradas siempre desde los puntos de vista de la guerra, la política y el Estado. También desde la economía. No obstante, la idea de que sin azúcar no había país refleja más bien la visión de una clase que sabía que su poder de inserción mundial dependía de la economía, que la de una visión y una conciencia de lo que podía ser la nación.



Esta se intenta construir desde la política y desde el Estado, a ratos desde la estética poética, en contraposición estructural con el país de la economía. Pero el elemento fundamental desde el cual se estructura una nación: el elemento cultural, nunca ha sido objeto de análisis de rango. En ese sentido la historiografía cubana ha seguido el curso de la narrativa del poder y no se ha proyectado a una imaginación estratégica sobre la nación. Algo que no puede hacerse descontando los valores culturales. Como se sabe hoy con mayor claridad, y como lo demuestra la existencia misma del castrismo, la cultura es lo que importa en términos de qué pautas estructuran una sociedad.



Sin embargo, si es cierto que sin economía no hay país, es más exacto todavía el axioma de que sin cultura compartida no hay nación. Entendiendo, claro está, que país y nación no son la misma cosa. Y el castrismo cultural es exactamente la hegemonía de uno de los torrentes culturales de la nación, no precisamente el más actualizado ni dinámico, pero sí el más agresivo, sobre el resto de los torrentes o componentes que venían dando entidad a la nacionalidad cultural de Cuba. Diría más: el castrismo cultural —como resumen de una tradición— estaba a punto de diluirse justo en el momento en el que logra detener ese difícil proceso de conformación de la Cuba cultural. La síntesis de ese proceso en el ámbito literario la expresaba muy bien Virgilio Piñera. Pero el triunfo del castrismo cultural tiene su correlato, a pesar de las contradicciones, en el triunfo de otro movimiento literario: el origenismo ―con su preeminencia católica―, en la versión “revolucionaria” de Cintio Vitier.



En la década del 50 del siglo pasado, cuando este proceso de la nación cultural está a punto de cuajar, e incluso cuando ya la burguesía cubana se da cuenta que es importante ser nacionalista, aparece con fuerza hegemónica el castrismo cultural: la versión menos cubana de la hispanidad gallega.

De hecho y en rigor antropológico, el castrismo no es cubano. Quien lee detenidamente el libro Todo el tiempo de los cedros, esa mezcla de hagiografía y patrística sobre Fidel Castro escrita por la periodista cubana Katiuska Blanco, tendrá la excelente ocasión de analizar un típico texto de antropología involuntaria. Lancara, la unidad territorial de la Galicia interior que da inicio a la saga, está más cercana a ciertos espacios de Birán en el oriente cubano, de lo que podría estar Birán de Santiago de Cuba en términos culturales.

Ciertamente haber nacido en Cuba en la década del 20 del siglo pasado, y haberse formado en los contextos culturales propios de los años 30 y 40 no garantiza la nacionalidad cubana entendida como cultura. Sin duda alguna se es francés o alemán si se nace en la misma época en los respectivos países, pero no se es cubano necesariamente —reitero: entendida la cubanidad como cultura— si se nace en Cuba en 1926. El flujo de inmigración a Cuba de la época retarda el proceso endógeno de cimentación cultural y pasma abruptamente el ajiaco del que mucho escribió el etnólogo cubano Fernando Ortiz.
De modo que el castrismo cultural triunfa en 1959 y tiene que hacerlo de manera hegemónica y arrolladora para sobrevivir. Y su hegemonía provoca un desplazamiento histórico sin precedentes en el núcleo cultural diverso sobre el que Cuba viene conformando trabajosamente su nacionalidad.
¿Cuáles son los rasgos del castrismo cultural? Sin orden de importancia voy a resumir los que me parecen fundamentales, en contraste con el proceso de formación de la nación cubana. Estos rasgos, algunos simbólicos, otros estructurales, merecen un estudio más exhaustivo. De modo que lo que aquí expondré debe pasar por el tamiz de un mayor rigor sociológico, antropológico y de teoría de los símbolos.
Empiezo por la concepción burocrático-militar del Estado y su concepto y conducta marciales. Esto es típicamente hispánico y se conecta con la idea de imperio y dominio que el castrismo cultural introduce en la idea y realidad de Cuba. Los orígenes guerreros del modelo, contrario a los orígenes cívicos del proyecto de nación, para el cual la guerra es una imposición de la realidad, no parte del rito fundacional, facilitan este desarrollo. Pero la cultura política cubana tiende, por su origen fundacional y su permanente definición contra la España imperial, al republicanismo, al ciudadano y a lo cívico. El militarismo es una consecuencia de la prolongada guerra por la independencia, pero no entra en la concepción de ninguno de los que idearon la noción de una Cuba que rompe su cordón umbilical. La facilidad con la que se disuelve el ejército en 1901 es algo más que una ingenuidad política: da la medida exacta de que el modelo burocrático-militar es ajeno al proyecto de nación, aunque no extraño en Cuba.

Otro rasgo es el de la visión rentista del Estado y de la sociedad. Desde Félix Varela hasta 1959, la crítica esencial a los sectores pudientes en Cuba tiene que ver con su afán productivista y economicista. La mentalidad misma de que sin azúcar no había país es un reflejo de que Cuba estaba siendo pensada y concebida como una unidad económica de primer orden, lo que se alimenta de, y determina los rasgos pragmáticos de la cultura, la flexibilidad como paradigma del comportamiento, el sentido de independencia social y la capacidad de contraste con su propia realidad —la corrupción en Cuba hoy tiene mucho que ver con la tensión entre la estructura represiva del Estado y esa planta flexible del modelo cultural. El hecho de parasitar unidades económicas externas, —la ex Unión Soviética, China, Venezuela, los Estados Unidos, etc.— tal como hizo la España imperial con sus colonias, fomentando así una mentalidad insegura y dependiente, es también ajena al núcleo cultural de Cuba.

Un tercer rasgo es el de la estrechez en la visión del mundo. En esto tiene mucho que ver la educación jesuítica de la época, una educación de elite y desconectada de la diversidad de componentes de la Cuba cultural, pero más con la estrechez de mundo del espacio rural infinito, poco poblado y sin confines claros. Se ha dicho y se dice que el castrismo es intolerante. Puede ser verdad como frase tópica, pero bien visto, estamos frente a algo anterior a la naturaleza de la intolerancia. La intolerancia aparece cuando se convive con otros mundos que no admitimos, no se asimilan y se rechazan.

En cierto sentido el intolerante sabe que aquellos existen pero no los reconoce. Pero el castrismo cultural es la creencia de que no existen esos otros mundos porque no los concibe. Esto es algo más primario y de algún modo peor que la intolerancia. Condiciona por tanto la actitud de negación de otros horizontes como corresponde a sus orígenes típicamente rurales. Y esto explica muy bien la violencia administrativa, pública y racionalizada que el castrismo cultural despliega contra las ideas pacíficamente expresadas. Ya esto no es cubano. En la Cuba cultural la pluralidad de ideas puede generar intolerancia, distanciamiento y choteo pero no visión estrecha del mundo.

El cuarto de los rasgos es el antinacionalismo. Dicho a estas alturas resultará raro y escandaloso pero el castrismo es antinorteamericanismo, no nacionalismo. En este sentido es muy cierto que en alguna medida Fidel Castro Ruz es el último español decimonónico de la Cuba cultural y política, pasado por la escuela jesuita, la de la Civilta Cattolica, que enseñaba que los hombres elegidos despliegan su misión en el mundo, no atados a valores estrictamente nacionales.

Como el último español, Fidel Castro niega a José Martí en dos puntos esenciales: el republicanismo cívico y el rechazo a los militares. Lo aprovecha bien, no obstante, y exagerándolo, en la vena crítica de Martí hacia el expansionismo norteamericano y en la apropiación romántica que este último hace del concepto total y abstracto de humanidad como plataforma para la acción política. Hasta aquí. La conclusión lógica de todo nacionalismo, la que le da contenido positivo una vez que se define frente a potencias externas, nada tiene que ver con el castrismo cultural. Y esta conclusión lógica es la exaltación y defensa de los nacionales, independientemente de sus diferencias, por encima de cualquier otro sujeto externo. Los nacionalismos tienen algo de mala literatura justamente porque ponen la propia etnia por encima de otras etnias políticas. Todo nacionalista auténtico se acerca para decirnos: yo y lo mío primeros.
El castrismo cultural es la corrección disminuida de cualquier vena nacionalista por defecto. No equilibra el nacionalismo a través del concepto total de humanidad, en cuyo caso extranjeros y cubanos seríamos iguales en Cuba y frente al poder, sino que desciende lo cubano y a los cubanos a una escala inferior, gestionando la nación en tres direcciones: la de dominio sobre los seres humanos posibles: los cubanos, la de imperio desde el centro territorial posible: Cuba, y la de imagen “perfecta” frente a toda la humanidad. Esta última dirección explica por qué el castrismo se desvive por satisfacer a los extranjeros en detrimento de los cubanos y por qué priva a los nacionales hasta de lo más elemental para preservar su imagen y compromiso con los de afuera. Y es verdad que muchos cubanos se sienten a gusto con esta distorsión. Pero el nacionalista no hace esperar a los suyos, por el contrario, siempre hace esperar a los demás, y en los peores casos les hace sufrir para contentar a su propia gente.

El nacionalismo nunca permitiría entender, entre otras cosas, los misiles rusos, el tipo de gestión a la crisis de estos misiles en 1962, las tempranas guerrillas en América Latina, Asia, Medio Oriente y África, las campañas militares en este último continente, la pleitesía rendida a otro país en la primera versión de la Carta Magna revolucionaria (1976), el turismo para extranjeros, las dos monedas, la gestión capitalista externa que conforma y estructura una clase media alta residente, formada solo por extranjeros; los dos sistemas de salud y de educación; las donaciones, de lo que se recibe precisamente como donación, a los ciudadanos de otros países en detrimento de los suyos; la tolerancia del uso de la bandera para acompañar otros símbolos que nada tienen que ver con la formación de la nacionalidad, como es el caso de Ernesto Guevara de la Serna, o para satisfacer las banalidades aparentemente iconoclastas del reguetón; mucho menos la idea-traición que alguna vez se puso en marcha de unir Cuba a un proceso político externo, representado por el chavismo. Tampoco, la preeminencia de la voz de los extranjeros por encima de la voz de los nacionales. Ahora bien, esto sí se puede entender desde los dos conceptos básicos que estructuran el castrismo cultural: el dominio y el imperio. El hecho de que la estructura burocrático-militar cubana esté copando las instancias de poder en Venezuela es un ejemplo claro de esta vieja idea de imperio que no descansa.

El antinorteamericanismo, que les ha parecido a muchos un nacionalismo, corresponde a esta doble lógica cultural: el odio imperial a los Estados Unidos, heredado de la vieja España, y la actualización del concepto de imperio desde la última de sus colonias: Cuba. La conexión cultural es indiscutible y permite entender lo que de otro modo parecería ridículo: Cuba estableciendo un pulso mundial con los Estados Unidos en otras tierras del mundo. Esto no tiene ni tradición ni antecedentes en el proyecto de Cuba como nación. Sí en la España del imperio.



Este artículo de Manuel Cuesta Morúa fue publicado originalmente en el blog

viernes, 27 de julio de 2012

COMO RETRATO DE TIGRE ALZADO EN TRINO

RECIBE, OSWALDO PAYÁ SARDIÑAS, ESTA TEXTURA SUYA, MÍA Y DE TODOS DESDE SU ROMA CRISTIANA,

QUE NO VENDE CORAZÓN
 NI EMPEÑA ALMA…
SEÑOR: ES HORA. LARGO FUE EL VERANO.
PON TU SOMBRA EN LOS RELOJES SOLARES,
Y SUELTA LOS VIENTOS POR LAS LLANURAS.

-RAINER MARÍA RILKE-

Guárdame Dios de las historias que escribo de día.
De los almuerzos que no hago en la noche.
De los versos que rezo con el cristal de ésta isla.
Y perdóneme cuando blasfemo
porque no duermo sobre el pan nuestro sin cada día.
Y no indulte, Padre, a quien robó la escalera del celador de nuestro Cristo Moderno.
La historia de los pájaros rotos ya no nos asusta.
Me asusta a mí el Quijote.
Que hecho de barba,
aún nos injuria
en su carcoma de secreto silencio.
Pero suyos son mis pinceles y paletas.
Como mío es su aroma de panfleto.
Varela lo dijo cierta vez en la seda de mi almohada:
¡Un hombre bueno llega a la tierra a leer, no a morir!
¡Y vale tanto como sus presientes!
¡Vale tanto como los ojos que hoy lo rezan!
Aquí queda, solo entonces como pretérito, las astillas
Que quisieron quemarle su insistencia.
Que quisieron quemarle la pupila de su adiós.
Que quisieron quemarle la alameda de su himno.
Nadie llega ahora de su amante lugar solo.
Varela lo impide en el alcanfor de la ya foto expuesta de su sala.
Como lo impide con el olor varón de su verano.
Duda testar,
que no solo yo quiero su retrato de tigre
alzado en trino.
Las mujeres nos recitamos mojadas por sus cadenas blancas en Jesús.
Nos alabamos hasta en su gloria
de gladiolos desbordados en blanco.
Y cúbrenos, Padre en el ahora mismo, de la acérrima calle
donde se queda por el aceite desatado de los incautos.
Donde la loción por los besos de libélulas se delira asoleada.
Sin goce de ruta sobre sus labios.
Y que como galopines de ratas
El fuego se haga viruta
El tiempo se haga olfato…
Pero que el hijo de Dios se haga historia con su historia.
Rodando sobre sus muchachas ya quedarán sus versos de Cavafis.
El Padre Nuestro de Dios.
El sálvame Dios mío de Varela.
La rúbrica de la batuta de bandera.
Pero, guárdame a mí Dios mío.
Que tu lengua y tu escritura yo proclamo,
Para que hoy esta alma de mercurio nos salve ya
como aroma de cuerpo con el bebedizo mágico
de su Salmo 23 Cubano:
El Señor es mi Pastor,
Nada me falta.
El vino que trajo el alba no padece de azucena en muerte.
En verdes prados queda
La tierra de raíz
El romero de tus iniciales
El año feliz donde triunfas.
Adonde brota agua fresca
Vuelvo el rostro y me conduce
Y no hay tragedia de odio en su camisa azul.
Y aunque pase por quebradas muy oscuras
El miedo al sol despierto ya no nos enluta el alma.
Lastrada de águilas hasta todos sube el silencio de la hierba.
No temo ningún mal. No tememos ningún mal.
Porque tú estás con nosotros y conmigo.
Tus horas de sigilo nos aguardan
En el aire polinizado de tu bufanda de pastor que nunca muere.
Y si nos sirven a la mesa frente a los adversarios
La daga del Dios bueno siempre se hundirá con sus zarcillos.
Más allá de nuestra isla y en nuestra isla nadie dirá el adiós
A tu generación de neumáticos mal paridos.
Porque aún queda la libélula melancólica y amarilla recorriendo tus autopistas de rezos en reflejos.
Con aceite, no lo olvides, Señor.
Nunca lo olvides,
perfúmale su cabeza y su amor.
Y guárdalo a Él, como nos guardas de la historia
que no se almuerza en esta noche.
Ahora y siempre andaremos duendeando
Tras el ladrón que quiso llevarse la libertad de nuestras propias quimeras.
Porque aquí, solo en la casa de Dios, queda demostrado:
La Verdad, el Amor y la Vida.
Amén.

CUBA. VILLA CLARA.
-25-JULIO del 2012.

jueves, 26 de julio de 2012

LA IGLESIAS PIDE LEGALIZAR EL DERECHO DE ASOCIACION

La revista católica cubana "Espacio Laical" llamó en un editorial a dejar de obstruir y deslegitimar las "nuevas maneras de asociacionismo civil" que están surgiendo en la isla.

Según el documento, titulado "Trabajar por Cuba: derecho de todos", han surgido muchos intelectuales y proyectos que han tejido una novedosa red de actores y perspectivas capaz de convertirse en el embrión de una renovada sociedad civil.

La revista recuerda que, hasta ahora, las asociaciones cubanas se han organizado desde arriba y como correa de transmisión entre el Partido Comunista y el pueblo", mientras que los nuevos proyectos, sin ser hostiles al Estado, se consideran autónomos y se estructuran de abajo hacia arriba.

Agrega el editorial que estos proyectos, privados de acceso a los medios y que -dice- están liderados por "buenos cubanos" que "solo desean el bien" del país, no pueden acceder a medios para relacionarse con la ciudadanía, y preocupan a algunos que, "lejos de promover esta nueva realidad, intentan deslegitimarla, porque la consideran rara y peligrosa".

"Llamamos a abdicar de las diatribas, la descalificación y el descrédito contra los proyectos emergentes y sus líderes", exhorta Espacio Laical, y añade que el desafío de las autoridades no está en obstaculizar su desarrollo, sino en cincelar el marco jurídico, civil y político de la esfera pública para que estos intelectuales y grupos puedan crecer.

PAYA; MAS QUE UN DISIDENTE

EDITORIAL EL PAÍS, ESPAÑA, SOBRE LA MUERTE DE OSWALDO PAYÁ SARDIÑAS EN CUBA:


La muerte de Oswaldo Payá es un varapalo a las esperanzas de democratización de Cuba

La muerte del disidente cubano Oswaldo Payá en un accidente de tráfico aún por aclarar satisfactoriamente, supone un duro revés para el futuro democrático de Cuba. El perfil político del dirigente opositor democristiano, en otros momentos de gran relevancia, era menos acusado en los últimos tiempos, pero Payá, un ingeniero de 60 años y profundas convicciones pacifistas, gozaba del respeto de una disidencia fragmentada, como se ha puesto de manifiesto en sus funerales. Su lucha de muchos años contra la dictadura castrista había alcanzado también el reconocimiento internacional, plasmado en 2002 en el Premio Sájarov del Parlamento Europeo.

Tras décadas de implacable represión, la oposición cubana no está sobrada de adalides. Su otra figura carismática, Laura Pollán, fundadora de las Damas de Blanco, falleció el año pasado. Un buen puñado de luchadores veteranos, pertenecientes a grupos diferentes y detenidos en la brutal primavera negra de 2003, eligieron el exilio en España o Miami tras ser excarcelados en 2010. Tanto los que permanecen en la isla como los de fuera esperaban de Payá, de su capacidad para limar discrepancias y de su mentalidad de estadista —rabiosamente independiente, como lo atestiguan sus choques con Washington, el exilio en Florida y la propia Iglesia católica cubana, a la que consideraba indulgente con el castrismo— una contribución decisiva en la anhelada transición hacia la democracia desde un poder petrificado, económicamente medieval y prisionero de la retórica, pese al relevo de Fidel por su hermano Raúl.

Payá, sin sucesor político conocido, era a la postre el opositor más temido e incómodo para un régimen al que puso contra las cuerdas con sus propias armas en 2002, cuando presentó ante la Asamblea Nacional 12.000 firmas avalando su Proyecto Varela —un antes y un después para la disidencia— con el que pretendía promover la progresiva democratización de Cuba, utilizando uno de los artículos de su Constitución, después abolido. A partir de entonces, el castrismo no solo declaró irrevocable el socialismo en la isla, sino que hizo mucho más difícil la vida a Payá y los suyos, vigilados y regularmente acosados.

Esa cegata inquina de quienes hasta ayer mismo consideraban a Payá un agente del imperialismo ha presidido la actitud de La Habana a la hora de su muerte.

DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO SÁJAROV A LA LIBERTAD DE ESPÍRITU

PRONUNCIADO POR EL SR. OSWALDO PAYÁ

Estrasburgo, 17 de diciembre de 2002
Gracias al señor Presidente Pat Cox, y a este Parlamento en el que están representados los muchos pueblos de Europa.

Uds. han concedido el premio Andrei Sájarov al pueblo cubano; digo al pueblo cubano porque es el gran merecedor de este reconocimiento. Lo digo sin excluir a ninguno de mis compatriotas, sea cual sea su posición política, porque los derechos no tienen color político, ni de raza, ni de cultura. Tampoco las dictaduras tienen color político, no son de derecha ni de izquierda, son sólo dictaduras. En mi país hay miles de hombres y mujeres que luchan por los derechos de todos los cubanos en medio de la persecución. Cientos de ellos están presos solo por proclamar y defender estos derechos, por lo que yo recibo este reconocimiento en su nombre.

Digo que este premio es para todos los cubanos, porque entiendo que con este premio Europa quiere decirles: «Uds. también tienen derecho a los derechos.»

De esto siempre estuvimos convencidos, pero hubo etapas en las que parecía que esa verdad no era tan evidente para muchos en el mundo.

No vengo aquí a pedir apoyo para la oposición al gobierno cubano, ni a condenar a los que nos persiguen. No es una ayuda para Cuba que algunos en el mundo tomen partido con el gobierno cubano o con los que se le oponen, a partir de posiciones ideológicas. Nosotros queremos que se tome posición a favor del pueblo cubano, con todos los cubanos, y eso significa apoyar el respeto a todos sus derechos, apoyar la apertura, apoyar la demanda de que se consulte a nuestro pueblo en las urnas sobre los cambios que estamos demandando. Pedimos solidaridad para que se le de la voz a nuestro pueblo en las urnas, como lo propone el Proyecto Varela.

Muchos han relacionado este premio con El Proyecto Varela, y tienen razón, porque los miles de cubanos que en medio de la represión han firmado esa petición de referéndum están haciendo una contribución decisiva a los cambios que Cuba necesita. Estos cambios significarían participación en la vida económica y cultural, significarían derechos políticos y civiles y reconciliación nacional. Ese sería el verdadero ejercicio de la autodeterminación de nuestro pueblo. Debe terminar el mito de que los cubanos tenemos que vivir sin derechos para sostener la independencia y soberanía de nuestro país.

El Padre Félix Varela nos enseñó que la independencia y la soberanía nacional son inseparables del ejercicio de los derechos fundamentales. Los cubanos que viven en Cuba y en la diáspora, como un solo pueblo, tenemos la voluntad y las capacidades para construir una sociedad democrática, justa y libre, sin odios ni revanchas y como la soñó José Martí: «Con Todos y para el bien de todos».

No hemos escogido el camino pacífico como una táctica, sino porque es inseparable de la meta de nuestro pueblo. La experiencia nos dice que la violencia genera más violencia y que cuando los cambios políticos se realizan por esa vía se llega a nuevas formas de opresión e injusticia. Queremos que nunca más la violencia y la fuerza sean vías para superar crisis o gobiernos injustos. Esta vez realizaremos los cambios mediante este movimiento cívico que ya está abriendo una nueva etapa en la historia de Cuba, en la que prevalecerá el diálogo, la participación democrática y la solidaridad. Así construiremos una paz verdadera.

Los Héroes luchadores cívicos cubanos, los ciudadanos que firman el Proyecto Varela, no tienen armas en las manos. No tienen un brazo armado. Tenemos los dos brazos extendidos, ofreciéndoles las manos a todos los cubanos, como hermanos y a todos los pueblos del mundo. La primera victoria que podemos proclamar es que no tenemos odio en el corazón. Por eso decimos a quien nos persigue y a los que tratan de dominarnos: Tú eres mi hermano, yo no te odio, pero ya no me vas a dominar por el miedo, no quiero imponer mi verdad, ni que me impongas la tuya, vamos juntos a buscar la verdad.

Esa es la liberación que estamos proclamando

Todavía hay quien sostiene el mito de la disyuntiva entre los derechos políticos y civiles por una parte y la capacidad de una sociedad para construir la justicia social y lograr el desarrollo. No son excluyentes. La ausencia de derechos civiles y políticos en Cuba ha tenido graves consecuencias como la desigualdad, la pobreza de la mayoría, los privilegios de una minoría, el deterioro de algunos servicios, aun cuando éstos están concebidos como sistemas humanos y positivos. De esta manera, aunque muchos cubanos han trabajado durante años con amor y buena fe, hoy existe una grave situación en materia de derechos civiles y políticos, además de una creciente desigualdad y deterioro de la calidad de vida para las mayorías. Inclusive se le atan las manos a los ciudadanos neutralizando las inmensas potencialidades de creatividad y laboriosidad de los cubanos, y es esta la principal causa de nuestra pobreza.

No se puede justificar esta realidad afirmando que el pueblo cubano escogió libremente este sistema. Uds. saben que ningún pueblo de los que representa este Parlamento, ni ningún pueblo en el mundo, renunciarían jamás al ejercicio de sus derechos fundamentales.

Cada vez se demuestra más que el bienestar y el progreso en materia económica y social son frutos del ejercicio de los derechos. De igual manera una democracia no es verdadera o no es completa si no es capaz de iniciar y sostener un proceso de elevación de la calidad de vida de todas las personas. Porque tampoco ningún pueblo ejerce su voto libremente para optar por la pobreza y la desigualdad que reduzca a las multitudes a una situación de desventaja y marginación. Nuestros pueblos Latinoamericanos están reclamando la democracia real que es aquella en la que se puede construir la justicia. Es escandaloso que a nombre de la eficacia se apliquen métodos que pretenden superar crisis y acabar con la pobreza pero que en la práctica amenazan con aniquilar a los pobres. No pretendo anunciar nuevas posiciones o modelos, pero nuestro pueblo ha vivido y sufrido diversos sistemas políticos y económicos. Hoy sabemos que cualquier método o modelo que en una supuesta búsqueda de la justicia, el desarrollo, o la eficacia se sitúe por encima de la persona o anulen cualquiera de los derechos fundamentales conducen a alguna forma de opresión, a la exclusión y sumergen a los pueblos en la calamidad. Queremos expresar desde aquí nuestra solidaridad con todos los que sufren cualquier forma de opresión y de injusticia, con los que están silenciados o marginados en el mundo.

La causa de los derechos humanos es una sola , como una sola es la humanidad. Si hoy se habla de globalización, anunciamos y denunciamos que si no se globaliza la solidaridad no sólo peligran los derechos humanos sino el derecho a seguir siendo humanos. Sin solidaridad humana tampoco conservaremos un mundo limpio donde siga siendo posible la vida para los seres humanos.

Por eso humildemente creo que más que nuevos modelos, tanto en las sociedades como en las relaciones entre los países, lo que se necesita es un nuevo espíritu.

Este nuevo espíritu que debe expresarse en la solidaridad, la cooperación y la justicia en las relaciones entre los países no será un freno al desarrollo. Porque si se subordinan las políticas y los modelos a la realización de la persona, a la construcción de la justicia y la democracia, si se humanizan las políticas, entonces se superaran los abismos que separan a los pueblos y seremos una verdadera familia humana.

Llegue desde Cuba nuestro mensaje de Paz y Solidaridad a todos lo pueblos. Todos los cubanos reciben este premio con dignidad y proclamando nuestra esperanza de reconstruir nuestra sociedad con el amor de todos, como hermanos, como hijos de Dios. Los cubanos somos sencillos y solo queremos vivir en paz y progresar con nuestro trabajo, pero

No podemos

No sabemos

Y no queremos vivir sin libertad.

Ante el Señor de la Historia que fue acostado en un humilde pesebre, depositamos este homenaje, y nuestras esperanzas.

Gracias y Feliz Navidad.

lunes, 16 de julio de 2012

LA ISLA DE LOS INDIGENTES


A: FAISEL IGLESIAS EN SU SIN CONJURO DE QUE ME VEAN…


Dónde están las criaturas que nos forman las verdades.
Los afluentes que nos salvan con disimulo de los hombros caídos.

Atascada miro al mismo puente, la misma vida…
Qué ha sucedido con la métrica de la alegría.
Con los hijos de los hijos.
Busco rescatar la arcilla con la que Dios me hizo.
Me desvelo.
Y cuento cuartillas sobre los espejos rotos de los años.
Mientras no vuelva la razón solo pulso la intriga de la historia y me fatigo.
Espero que Dios no me acorrale entre sus pasos.
Espero.
Mientras, el arcoiris cuarteado de mi espera me coloca en los amigos.

La vida del exilio me sostiene.
Allí nadie me reconoce ni me llama insomne.
Aquí solo se sueña con torturas escabrosas.
Con estiletes de trueno sin hinchar la risa.

Viva la suerte de rescatarnos unos a los otros.
Viva la noche de luna de otro país.
Adonde el mar se huele su propio olfato.
Adonde el disimulo no memorice odio.
Adonde la proa no sea aguja de hilo para fugarse.

IDANIA BACALLAO ITURRIA.

CON CARIÑO Y ADMIRACIÓN DESDE CUBA.

domingo, 15 de julio de 2012

AMERICAN SAMOA

PAGO PAGO, American Samoa - A lawsuit filed by five people from American Samoa argues they should be U.S. citizens by virtue of being born in the U.S. territory.

The lawsuit filed this week in Washington, D.C., challenges the constitutionality of federal laws that make those born in American Samoa U.S. nationals but not citizens, like those born in other territories.
American Samoa is the only U.S. territory that doesn't grant citizenship by virtue of birth.
In Puerto Rico, territorial status grants residents U.S. citizenship, but they pay no federal income taxes and cannot vote in presidential elections. Their congressional representative also cannot vote in Congress.
Those born in American Samoa, home to 56,000, are considered nationals, who also don't pay federal income taxes and can't vote for president. Nationals must follow the same procedures for naturalization as those who are permanent legal residents, which includes taking tests on English proficiency and American civics, even though English is widely spoken in American Samoa and public schools teach U.S. history.
"If we are American Samoans, then why not citizens? I believe American Samoans deserve the same right and benefits as all other Americans," said lead plaintiff Leneuoti Tuaua.
Citizenship should be determined by the flag under which someone is born, said Charles Alailima, one of the attorneys representing the group. "The plaintiffs here should not have to ask to be United States citizens."
A U.S. passport issued to those born in American Samoa notes the bearer is a national and not a citizen.
To be eligible to apply for naturalization, those born in American Samoa must leave the territory and live in a state for at least three months. Many say the hassle and expense of the naturalization process prevents them from pursuing citizenship.
American Samoa's nonvoting delegate in Congress introduced a bill earlier this year to make it easier for those living in the territory to become U.S. citizens. Delegate Eni Faleomavaega's bill, which is pending, would allow applying for naturalization directly from American Samoa.
"Among other things, many federal, state and municipal laws require that a person be a U.S. citizen in order to enjoy certain civil, political and economic liberties, such as the right to vote, serve on a jury, bear arms and hold certain forms of public sector employment," the lawsuit argues.
According to the complaint, Tuaua wanted to pursue a law enforcement career in California, but couldn't because of his status as a U.S. national. Tuaua and fellow plaintiffs Fanuatanu Mamea and Emy Afalava live in the territory. Plaintiff Vaaleama Fosi lives in Honolulu, while Taffy-Lei Maene lives in Seattle.
"Recognition by the United States that all persons born in American Samoa are U.S. citizens would significantly advance the Samoan Federation's efforts to increase the political voice of the Samoan community," said the Carson, Calif., nonprofit group, also named as a plaintiff, of allowing American Samoa-born nationals living in the United States a chance to vote for president.


viernes, 6 de julio de 2012

NUEVO BLOG SE CONVIERTE EN BLANCO DE ATAQUES DEL GOBIERNO

Resiliente, el sinónimo de resistencia, es el nombre de un blog que se escribe desde Cuba, enfocado en los temas que afectan a la juventud.
julio 05, 2012

El blog juventudresiliente escrito por Reinier Aguero junto a un profesor de la Universidad de Camagüey, que se identifica como La Voz de Cuba se ha convertido en el nuevo blanco de ataques de blogueros del régimen cubano y como a muchas voces independientes en la isla, se les acusa de ser agentes de la CIA.

En el post más reciente del blog titulado Tres leyes para liderar el cambio en la juventud cubana se resalta que toda “juventud que aspira a lograr y mantener un país con democracia y en pleno desarrollo debe comprender la importancia de aceptar el cambio como condición natural. Como se sabe, el cambio produce incertidumbre y temor, por esa razón la resistencia al cambio parece una actitud natural. Dejar de lado el temor y aceptar la realidad del cambio es el precio del desarrollo. El cambio vendrá de todos modos y mejor que resistirlo es liderarlo”.

Ponen las tres leyes fundamentales de Newton en función de explicar la realidad cubana:

De la Ley de la inercia que establece que “Todo cuerpo al que no se le aplica un impulso, permanece en estado de reposo o de movimiento uniforme” explican que "lo primero que tenemos que pensar es que la juventud que se mantiene con los ojos vendados está en reposo, no tiene ningún impulso y motivación para cambiar. Esta juventud ha perdido todas sus ilusiones, desde pequeña lo único que se le ha enseñado es a pensar como comunista y actuar como tal. Es importante que la juventud reconozca que el comunismo no es la solución para el desarrollo y la democracia".

De la Ley de la fuerza que plantea que “La aceleración de un cuerpo es directamente proporcional a la fuerza neta que actúa sobre él e inversamente proporcional a su masa” infieren que en el caso cubano el proceso de desarrollo y democracia solo se logra si "la juventud decide impulsar un cambio con determinada fuerza".

Y por último usan la Ley de acción y reacción para establecer la necesidad de que los jóvenes esten preparados y alertas de que "toda iniciativa estratégica que se realice deberá llevar un plan de contingencia para las reacciones que producirá la misma. Para liderar el cambio debemos también liderar la reacción".

“Nos trazamos como meta dar conferencias a la población de Economía, de Informática, de acceso a Internet y de Tecnología, para que esté informada y como Martí decía ‘ser culto es la única manera de ser libre”, recalcó Reinier Aguero en entrevista con martinoticias.com.

En este nuevo proyecto cuentan con la colaboración de Henry Constantin (un joven estudiante que fue expulsado del Instituto del Arte Superior), Eliécer Ávila (Licenciado en Informática), y Dania Virgen García, autora del blog Cuba por dentro.

Reinier, un joven de 22 años, expulsado de la universidad hace un año y medio por concederle una entrevista a un bloguero español, reconoce que la juventud cubana tiene su mente un poco más abierta a los cambios en comparación con años anteriores, aunque señala que han heredado la desinformación, la manipulación y las amenazas que se mantienen contra la población en la isla.

Sin embargo, asegura que muchos jóvenes aparentan “tener una posición supuestamente afin con la revolución pero que en el fondo, te dicen claramente que no”.

lunes, 2 de julio de 2012

CUBA Y EL EMBEJECIMIENTO DE LA POBLACION

      La isla tiene bajas tasas de fecundidad y enfrenta la emigración de unos 38.000 cubanos al año


Un grupo de ancianos conversa en la puerta de una bodega en La Habana. EFE/Alejandro Ernesto
Cuba, cuyo crecimiento poblacional está casi estancado por las bajas tasas de natalidad y altas cifras de emigración, tenía 11.247.925 habitantes al cierre de 2011, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

La isla cuenta con una población de 11.247.925 personas, entre las que hombres y mujeres tienen presencia similar, según un reporte de la ONE publicado por el diario Juventud Rebelde en su sitio web.

Esto implica que la población cubana aumentó apenas en 70.182 personas en la última década, pues el censo de 2002 registró a 11.177.743 habitantes.

De acuerdo con el reporte, cuya fecha de cierre fue el 31 de diciembre de 2011, en la isla residen 5.632.915 varones y 5.615.010 mujeres.

Del total, más de 8.460.000 cubanos (75%) son residentes en zonas urbanas, mientras casi 2.785.000 lo hacen en áreas rurales, dijo el informe oficial.

Solo tres de las 15 provincias tienen más de un millón de habitantes: La Habana, Santiago de Cuba y Holguín (estas últimas en el oriente del país).

"La capital cuenta con dos millones 130.431 personas, mientras que los dos territorios orientales apenas sobrepasan el millón", precisó.

Cuba realizará del 15 al 24 de septiembre próximo un Censo Nacional de Población y Vivienda, 10 años después del último.

La isla enfrenta un serio problema de envejecimiento poblacional, agudizado por bajas tasas de fecundidad y la emigración de unos 38.000 cubanos al año.

Además, la escasez de viviendas y el mal estado de las existentes son unos de los problemas sociales más sensibles que enfrenta Cuba desde hace décadas.

sábado, 30 de junio de 2012

CARCEL DE BOINIATO

      El autor visita a Mariano Esteva Lora, su abuelo preso, y descubre otra forma de clandestinidad.
 
Quien visita la Cárcel de Boniato y libre, al descampado, mira en torno no puede menos que preguntarse cómo es posible que la miseria humana se haya instalado allí. Una vista aérea retrata el complejo arquitectónico como lo que realmente es: una embarcación de horrores de la que sólo se divisa, a flor de agua, la cubierta; una embarcación náufraga en un mar de verdes, náufraga en un remolino de bellezas naturales que un día, cuando todos los cubanos hacinados en ella la abandonen, la devorará, devolviendo a esa porción de Cuba el carácter paradisíaco que alguna vez tuvo y que aún, rebelde, lucha por asaltar calabozos y puestos de vigilancia, lucha por desaparecerlos.

La cárcel de Boniato en Santiago de Cuba
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La cárcel de Boniato en Santiago de Cuba
​​La proa de la embarcación encaja en el paisaje, se diría que se abre paso a través de él, a través del oleaje de árboles que se alza a su alrededor; a través de las faldas de las lomas que también la rodean, como sitiándola, temerosas de que el horror se expanda; a través de la historia más reciente del país. Se diría que la proa arrumba al futuro. Pero es sólo una ilusión: la intrusa no tiene adónde ir, la vegetación le cierra el paso como un mar justo, y acabará carcomiéndole paredes y barrotes, y deshaciéndole las alambradas hasta que una flor estalle donde un hombre fue torturado, y otro padeció hambre, y otro, enfermo, incomunicación. Hasta que un pájaro se pose y cante donde un hombre perdió su juventud.

Manuscrito extraído de la cárcel.
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Manuscrito extraído de la cárcel.
​​​​Las visitas a la Cárcel de Boniato nunca me infundieron miedo. A los once años debo de haberme creído inmune a la injusticia castrense, portador de un salvoconducto irrecusable: mi edad. El único sobresalto sobrevenía cuando, luego de separarme de mi madre o mi abuela, pasar a la habitación donde me desvestía, ser inspeccionado y regresar al exterior, me preguntaba si volvería a verlas, si no habrían corrido peor suerte que yo por gusanas, epíteto con el que se identificaba y aún se identifica a las personas contrarias al régimen. Pin, pon, fuera, / ¡abajo la gusanera!, gritaban las turbas enardecidas por el odio inculcado a todo el que divergiera de la política oficial.

Allí, a pocos pasos del gran patio yermo que más tarde se abarrotaría de prisioneros, acuclillado y solo junto a la bolsa de yarey húmeda, llena de comestibles deshechos cuyo olor amenazaba con repugnar –el zumo de las frutas, el almíbar de los dulces, el suero del queso filtrando el yarey--, me preguntaba qué sería de mí si mis mayores eran halladas en falta y detenidas, si no encontraba cómo regresar al pueblo, si me veía forzado a pernoctar en alguna estancia de la prisión o a la intemperie. Oraba para que esto no ocurriera: no ocurrió. Más tarde o más temprano mis acompañantes reaparecían algo descompuestas, ajustándose la ropa, con una sonrisa triste pero suficiente para despejar mis temores.

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Manuscrito extraído de la cárcel.
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Manuscrito extraído de la cárcel.
​​Ya en el patio habilitado con bancos, una sola pared y un tejado estrecho que no atenuaba la sofocación del mediodía, permanecíamos hasta que un timbre horrísono anunciaba la llegada de los prisioneros. La multitud de familiares corría hacia la tela metálica detrás de la cual aquéllos hacían fila y eran contados, mientras los niños gritaban los nombres de sus padres, las mujeres más jóvenes les lanzaban besos, los ancianos se agarraban a alguien para no desplomarse, las ancianas sacudían un pañuelo o se llevaban las dos manos al rostro, incapaces de contener el llanto, y los recién llegados, seguros de que cualquier manifestación de alegría podía irritar a sus carceleros, permanecían tiesos, hasta que una puerta situada a su izquierda se abría y todos, prisioneros y visitantes, se lanzaban hacia ella y fundían en un bullicioso abrazo.

Durante las horas que duraba la visita, mis mayores abordaban asuntos a los que yo prestaba y no prestaba atención: la salud de amigos y parientes, la partida de algunos al extranjero, los abusos sufridos por otros, hechos de relevancia nacional e internacional, anécdotas de la vida en prisión y el contenido de la bolsa de yarey que ahora descansaba junto a su pareja vacía: la bolsa que habíamos traído a la visita anterior y que mi abuelo, religiosamente, nos devolvía. La chiquillería jugaba al sol, las cercas de metal centelleaban, el pavimento ardía, los adultos chachareaban e intercambiaban gestos de cariño, y yo era todo ojos y oídos, sobre todo cuando mi abuelo miraba a su alrededor, hablaba más quedo y daba instrucciones sobre el cargamento que la bolsa devuelta ocultaba.

Mariano Esteva Boronat (1940-1985)
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Mariano Esteva Boronat (1940-1985)
​​​​​​El cargamento eran versos suyos, escritos casi siempre en hojas de papel cebolla plegadas hasta el infinito y metidas, como lombrices, entre el yarey trenzado de las asas. Versos que al llegar a casa se extraían, desdoblaban, leían y guardaban o distribuían en secreto entre quienes los habían inspirado. Versos que tan pronto reseñaban el drama de la vida en presidio como el que sufría el país, o revelaban los sentimientos del autor hacia sus seres queridos. Versos que, de ser descubiertos, nos hubieran metido en un lío. No creo que a mi abuelo lo tentara la poesía, en el sentido más exigente del término: lo tentó el verso como una forma de expansión allí, donde todo era confinamiento, y más que el verso, quizás, el regreso a la clandestinidad, la oportunidad de burlar a sus guardianes.

​​​​​​​​​​​​Entre los primeros versos que memoricé y transcribí de niño están los que mi abuelo dedicó a mi tío Mariano, el más joven de sus hijos, a quien él y mi abuela habían enviado a estudiar al extranjero desde hacía varios años para que no fuera víctima de las represalias del gobierno anterior ni de la perversidad del actual, y a quien mi abuelo no volvió a ver: el sólo hecho de ser hijo suyo constituía, en Cuba, un peligro:

Hijo de un padre que lejos,
por voluntad y prisión,
te guarda en el corazón
con sus recuerdos añejos.
Los fenómenos complejos
que amargan esta existencia
hacen muy larga la ausencia,
muy doloroso el camino,
pero espero que el destino
me hará gozar tu presencia.

Veinticinco años cumpliste
y no te pude besar,
pero voló sobre el mar
y te vio mi mente triste.
Aunque tú no me sentiste,
a ti mi alma abrazada
te dio aliento en la jornada
y te dijo: las estrellas
brillan más y son más bellas
en una noche cerrada.

Cárcel de Boniato, 1965

viernes, 29 de junio de 2012

LA REVOLUCION DE LOS CORONELES

¿Quiénes son los artífices de la reformas? A falta de información, ya se sabe que debido al control riguroso de cifras y detalles, en Cuba hay que aprender a leer en claves y entre líneas: sus nombres y rostros son poco conocidos.

Pero se puede afirmar que mayores, tenientes coroneles y coroneles, son en alto grado los diseñadores de la actual estrategia implementada por sus caciques superiores.

Los cambios en Cuba, aunque sean solo en apariencias, no comenzaron en 2006 con la llegada al poder de Castro II. Tampoco se iniciaron en los años duros de la década del 90, cuando la alta oficialidad pensó en serio aprobar la 'opción cero' y repartir raciones de comida por los barrios.

Quizás Felipe González y su asesor Carlos Solchaga estén orgullosos de haber puesto su grano de arena para que un obstinado y numantino Fidel Castro comprendiese que si no aplicaba fórmulas de mercado, su revolución sería barrida por el viento.

Mucho antes, tecnócratas uniformados aplicaron y estudiaron reformas económicas tomadas de otras latitudes. Y no precisamente de China. Años después del sonado fracaso de la zafra de los 10 millones, especialistas militares adquirieron experiencia de los métodos de trabajo en Japón. Se les antojaba que Japón tenía ciertas similitudes con Cuba.

Apartando la increíble productividad y sentido de pertenencia de los obreros japoneses a sus empresas, algo que no sucedía en Cuba, a los sesudos de verde olivo les interesaban las condiciones que impulsaron el desarrollo de un archipiélago sin recursos naturales, y que a golpe de creatividad, apoyo financiero extranjero (sobre todo estadounidense) , y la alianza del Estado con un grupo de familias conocidas como 'saibatzu' auparon el despegue de la nación nipona en pocos años. Y después de ser el único país del planeta en haber sufrido las consecuencias de un impacto nuclear.

Y hacia allá viajaron. Los enviados militares contactaron primero con empresarios de Toyota, NEC o Sony. Esa experiencia se vertió en diversos estudios que aterrizaron en las oficinas de Raúl Castro y Julio Casas Regueiro, entre otros jerarcas.

Luego serían sorpendidos por las reformas chinas de finales de los 70. Mientras Fidel Castro ponía el grito en el cielo y acusaba a los chinos de traición al socialismo, los tecnócratas tomaban notas en sus cuadernos.

Cuando ya era inminente la caída del telón de hierro , las empresas militares poseían diversas fórmulas guardadas en la caja fuerte, esperando para ser aplicadas en caso de peligrar el poder.

No es cierto que la desaparición del Muro de Berlín tomó de sorpresa a los mandarines criollos. Sucede que el comandante único, quien siempre ha sido muy desconfiado, mantenía a raya a los reformistas militares y desechaba sus consejos por temor a compartir o ver menoscabado su poder.

La solución de su hermano Raúl fue atrincherarse. Y en un circuito cerrado poner en práctica las fórmulas estudiadas durante años. Fueron los militares los primeros en aplicar técnicas novedosas de pago, negocios mixtos y marketing en las empresas militares o la compañía turística Gaviota.

Después de las guerras en África, la alta oficialidad comprendió que el nuevo campo de batalla estaba bajo sus pies. Y en cuanto el díscolo Castro I se apartara, podrían aplicar una serie de reformas que les permitiera mantenerse en el poder.

La diferencia esencial de Fidel Castro con su hermano Raúl es que al primero le interesa el poder absoluto en tiempo real. Como él cree que es inmortal, nunca ha pensado en el día después de su muerte.

Los coroneles desean el poder de manera perpetua. A Raúl Castro, conspirador en estado puro, le gusta la idea. No es igual celebrar 50 años de revolución que hacer actos fastuosos por un siglo de gloria castrista. Y hacia esa meta se enfoca. Ya antes de la enfermedad que el 31 de julio de 2006 apartara a su hermano del trono, Castro II tenía en sus manos las riendas de la economía nacional.

Corporaciones verde olivo y sus coroneles como asesores han estado infiltrados en las pocas empresas exitosas que captan divisas en la isla.

Con Fidel Castro fuera del campo, se amplió la cancha de juego. Y los oficiales invisibles fueron haciéndose figuras públicas . Muchos son poderosísimos, como Luis Alberto López Callejas, yerno del General.

Otros son especialistas en diversas materias y leales a Raúl Castro. Dígase Marino Murillo, zar de las reformas, o Abdel Izquierdo, ministro de Economía. Estos coroneles reciclados que sustituyeron los calurosos trajes militares por guayaberas blancas, a día de hoy constituyen el pilar fundamental de las actuales y futuras reformas en Cuba.

Son los encargados de poner en practicar y supervisar los principales proyectos económicos: puerto del Mariel, hoteles en Varadero, campos de golf, minas de oro, prospecciones petroleras o cotos de caza destinados a turistas ricos. O las conversaciones secretas con emigrados cubanos millonarios, deseosos de invertir en su país. En lo económico, los coroneles empresarios tienen luz verde. Siempre que garanticen la continuidad del poder .


Esta nueva revolución enarbolada por el General y trazada por sus súbditos, pondría toda la carne en el asador. Negociaría un mejor trato migratorio con la diáspora. Podría permitir mayores libertades económicas a los ciudadanos cubanos. Daría participación en diversas esferas a la iglesia católica. Incluso, si el zapato les aprieta , autorizarían el pago de salarios de las firmas extranjeras a sus trabajadores.

Lo que por ahora no es negociable son las cuestiones políticas. En la agenda no entra el diálogo con la disidencia. Tampoco permitirán ciertas libertades políticas.

Estos tecnócratas negociarían directamente con Estados Unidos. Y a la administración de turno le prometerían mantener la estabilidad interna, combatir el tráfico internacional de drogas y mantener a raya el flujo migratorio ilegal, algo que desde hace 18 años se viene haciendo en cooperación con Estados Unidos.

Pero en cualquier proyecto pueden surgir imprevistos. En caso de ver peligrar su poder, debido a coyunturas internas, las corporaciones militares harían un reacomodo de fichas. Y a cambio de participación política, podrían negociar con algún grupo opositor o con disidentes menos 'conflictivos'.

El futuro de Cuba sin los hermanos Castro se decidirá dentro de 10 años. Quizás menos. Y los empresarios militares querrán tener lo todo muy bien atado.

Tomado de El blog de Iván García y sus amigos, publicado el viernes 29 de junio del 2012.

OTRO VERANO CON LAS ESQUINAS ROTAS

Por Raul Rivero


.LO ÚNICO que cambia en la fotografía de familia de la sociedad cubana es la intensidad de la represión contra los opositores pacíficos y las cifras de los presos políticos, los exiliados y los emigrantes. Es cierto que el Gobierno de La Habana sustituye también, de acuerdo a los márgenes del delirio, la categoría del milagro económico que deberá sacar al país de la pobreza y liberar los manteles de las mesas de la severidad de una cartilla de racionamiento que cumplió medio siglo.

Hasta hace unas semanas era una franja de petróleo submarino la fórmula mágica para derrotar la escasez y alimentar a los ciudadanos. Como no apareció el pozo de la riqueza instantánea, Fidel Castro propuso, en una de sus mini reflexiones sobre la vida, el mundo y el destino de los seres humanos, la siembra masiva de moringa oleífera y morera porque esas plantas, escribió, «son fuentes inagotables de carne, huevo y leche».

Así es que ya empezó la cosecha y concretamente en la región central de Sancti Espíritus, la demanda del árbol moringa es tanta que las autoridades se han visto obligadas a limitar la venta a dos kilogramos y medio por persona. Ese es el tema central de los medios oficiales que han salido del fondo del mar a buscar la abundancia del socialismo en la floresta.

Otra zona del retrato de la realidad en la isla muestra que la policía mantiene un promedio mensual de 400 arrestos arbitrarios a opositores y que están en prisión con graves problemas de salud, desde marzo pasado, las Damas de Blanco Sonia Garro y Niurka Luque. Los periodistas independientes, los blogueros y los jóvenes empeñados en abrir espacios a las nuevas tecnologías son acusados ahora de propiciar una invasión militar extranjera.

Al fondo, se ve cómo aumenta el grupo de gente que huye. De octubre de 2011 hasta esta fecha, 8.420 cubanos han tratado escapar a Estados Unidos en balsas o a través de la frontera con México. Cada año 20.000 ciudadanos viajan a Norteamérica de manera legal.

Esa es la atmósfera de la foto fija que tiene presa a Cuba. Para el poder que maneja la cámara, la libertad no es fotogénica.

FIDEL CASTRO NO SERA EL ULTIMO

Por Hiuber Matos
hubermatos@gmail.com

La vida de Fidel Castro se resume a una lista de metidas de pata y golpes de suerte. Mucha gente confundió su buena racha con su inteligencia. Por esa razón llegaron a considerarlo un genio político. Pero la sabiduría o la incompetencia de un gobernante se demuestra en como recibe una nación y como la deja.

Fidel Castro comenzó su carrera política con el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Antes de esta aventura nunca pudo llamar la atención de nadie. En aquellos tiempos, en lugar de carisma, lo acompañaba fama de pequeño gánster. Ni en la Universidad de la Habana donde estudió, ni en el partido Ortodoxo al que pertenecía le hacían ningún caso.

El asalto al Moncada fue un disparate en el que no había la menor posibilidad de triunfo. Él y Raúl salvaron la vida porque huyeron mientras los compañeros que quedaron combatiendo la perdieron. Fidel no cumplió su cómoda condena en prisión porque Batista lo favoreció con una amnistía. El viaje desde México a Cuba en un yate sobrecargado y el desembarco en una costa que no conocían fue un desastre como demuestran los hechos.

En más de una ocasión en la Sierra Maestra los errores de Fidel nos pusieron al borde de derrotas que podrían haber tenido serias consecuencias. Su falta de previsión no se reflejó solo en los combates, sino también en la logística, campo en el que se presentaban dificultades innecesarias que los miembros del Ejército Rebelde superaron con idealismo. Fidel era el jefe, pero todos sabíamos que su juicio no era siempre acertado. Luchábamos contra una dictadura y por la democracia, eso era lo importante.

Una vez en el gobierno su ambición, su orgullo y su ignorancia se magnificaron. Ya no era asunto de dirigir una guerrilla con todas las ventajas del terreno como era el caso en la Sierra Maestra. Ha sido el pueblo cubano el que ha pagado el precio. Su mayor error fue tomar el camino del comunismo. Además de una estupidez fue una traición al pueblo cubano y a la revolución. En 1959 cualquier persona informada sabía que como consecuencia del totalitarismo comunista millones de seres humanos habían perdido la vida y muchos más la libertad. En 1959 se conocía en detalle cómo en 1956 los húngaros habían luchado heroicamente contra el ejército soviético tratando de liberarse del comunismo. En 1956 Nikita Khrushchev denunció la perversidad y los crímenes de Stalin en el Congreso del Partido. En varias ocasiones le advertí a Fidel que por el camino del comunismo a Cuba la esperaba el fracaso. Siempre repetía: yo no soy comunista.

Fidel Castro tenía su agenda escondida. El no quería servir a Cuba sino servirse de los cubanos para alcanzar sus delirios de grandeza en un enfrentamiento con los Estados Unidos. Era lógico pensar que en ese esquema el único que perdería seria el pueblo cubano. No es el primero ni será el último en la historia. Adolfo Hitler se aprovechó de los alemanes y de Alemania, les hizo creer que eran una raza superior destinada a gobernar el mundo. Llevó a su país a la ruina, causó millones de muertos y terminó suicidándose como un cobarde. Benito Musolini fue otro demagogo delirante que convirtió a Italia en ruinas y murió ejecutado.

En 1959 Cuba era uno de los países más progresistas de este continente. Lo que había que hacer se podía hacer dentro de un marco de justicia social. Nuestro país se habría convertido en una de las naciones más avanzadas del mundo. Quien lo puede dudar después de ver como prosperan los cubanos cuando llegan en desventaja a cualquier país. Medio siglo después Cuba está en la ruinas. La sabiduría de un gobernante se demuestra en su capacidad para sortear las dificultades de un pueblo, dirigir constructivamente la energía y el entusiasmo colectivo e incluso en el peor de los casos, ante una guerra inevitable contra un enemigo exterior, unir a la población y pedirle el sacrificio sin exponerla a riesgos innecesarios. Fidel provocó un conflicto que tenía que evitarse y en su afán de gloria hundió a Cuba en la desgracia.

domingo, 24 de junio de 2012

MARIO VARGAS LLOSA

A Mario Vargas Llosa en la presentación del Premio Juan de Mariana 2012, por toda una vida dedicada a la defensa de la libertad.

 Por Carlos Alberto Montaner.

Queridos Mario y Patricia Vargas Llosa, queridos amigos de la Fundación Juan de Mariana:

Hace un par de años tuvieron la generosidad de otorgarme el premio que asigna esta institución de jóvenes defensores de la libertad, y en este 2012 me han encomendado la honrosa tarea de entregarle el mismo galardón a mi amigo Mario Vargas Llosa, el intelectual de más peso y prestigio en el ámbito de la cultura iberoamericana. Créanme que lo siento como un inmenso honor y como una oportunidad de expresar mi gratitud, como cubano, a este peruano universal.

Conocí personalmente a Mario Vargas Llosa en Lima, a fines de los años ochenta, aunque había leído con creciente admiración casi todos los libros que hasta entonces había publicado. Me lo presentó un amigo común, Alfredo Barnechea, talentoso ensayista. En ese primer encuentro yo quería, fundamentalmente, darle las gracias por su permanente defensa de los perseguidos cubanos. Ahora voy a aprovechar para hacerlo públicamente.

Mario–junto a Plinio Apuleyo Mendoza y otros amigos procedentes de la izquierda–, había comenzado a respaldar a los disidentes cubanos en 1971 tras la detención del poeta Heberto Padilla. Desde entonces, cada vez que se presentaba la triste necesidad de protestar contra la dictadura comunista cubana por algún atropello, por algún crimen, por alguna violación flagrante de los derechos humanos, ahí estaba Mario en primera fila alzando su voz, dando su firma y comprometiendo su prestigio, comportamiento que reiteró con especial generosidad mientras presidió el Pen Club Internacional.

Créanme que esa actitud no es frecuente ni fácil. Desde la creación de la URSS en 1917 existe un implacable aparato de difamación que intenta destruir la reputación de cualquier persona que denuncia los crímenes cometidos por los defensores del marxismo-leninismo, gentes supuestamente consagradas a la redención de los humildes.

Hace un año publicamos un volumen de ensayos, El otro paredón, dedicado a explicar cómo funciona lo que en inglés llaman character assassination, obra organizada por el historiador Juan Antonio Blanco.

Ahí se describe cómo los oponentes de la dictadura castrista son inmediatamente vilipendiados y desprestigiados para tratar de acallarlos o para silenciar sus denuncias sin siquiera examinarlas. Los “gusanos” no tienen derecho a nada. Los gusanos pueden y deben ser aplastados sin piedad.

Es muy fácil combatir a los tiranos y a los déspotas de la derecha. Se espera, y es razonable, que los intelectuales sean antifranquistas, antipinochetistas o antibatistianos, pero es mucho más peligroso oponerse a las tiranías de izquierda. Eso suele tener un alto costo.

Hay personas sin demasiado talento que han hecho carrera como antifascistas, pero no conozco a nadie que haya conseguido prevalecer como anticomunista, pese a que, objetivamente, las dictaduras comunistas han sido igualmente repugnantes y asesinas, sólo que han durado mucho más tiempo.

En la Francia de los años treinta fueron llevados a los tribunales y acusados por difamación, unos rusos blancos que denunciaron el Gulag creado por Stalin en la Unión Soviética. Hoy los venezolanos que denuncian los horrores del desgobierno chavistas son calificados como sirvientes de la burguesía y agentes del Imperio.

La dictadura cubana, sistemáticamente, por medio de su enorme aparato de propaganda, lleva décadas acusando a todas las personas que se le oponen, cubanas o no cubanas, de agentes de la CIA, terroristas, vendidos al gran capital o cipayos del imperialismo yanqui.

Entre esas personas, naturalmente, está Mario Vargas Llosa, quien ha sido un blanco frecuente de todo género de ataques. También, en su momento, lo fueron Octavio Paz, Jorge Edwards, Enrique Krauze, Marcos Aguinis y cualquier intelectual o artista relevante que se haya atrevido a denunciar los crímenes cometidos por la dinastía militar castrista.

Ese alto costo, a veces pasa a mayores y se convierte en agresiones físicas. Recuerdo la creación de la Fundación Hispano Cubana en Madrid en medio de actos violentos organizados por la embajada cubana con el auxilio de comunistas locales. Hicieron rodar por el suelo a una señora septuagenaria de la oposición y le lastimaron las piernas, mientras llovían huevos e insultos contra los asistentes, entre los que estaba, por supuesto, Mario Vargas Llosa.

Recuerdo el peligroso ataque a los liberales reunidos en Rosario, y muy concretamente al autobús en el que viajaban Mario y otros amigos y correligionarios. Trataron de volcar y de incendiar el autobús. Aquellos fanáticos estaban dispuestos a asesinar a sus adversarios ideológicos, pero no a tratar de debatir sus argumentos.

Lo que quiero decir es que la defensa de la libertad, cuando se trata de Cuba o de cualquier dictadura de izquierda, incluido el engendro chavista, no es un grato ejercicio intelectual de salón, sino una tarea que conlleva un alto precio que Mario y otras figuras honradas y decentes como él, siempre han estado dispuestas a pagar, aun al costo de sacrificar prestigio y honores.

Hoy la Fundación Juan de Mariana ha decidido premiar a este extraordinario escritor por toda una vida dedicada a la defensa de la libertad. Yo, como cubano, quiero dar testimonio agradecido de que Mario siempre nos ha acompañado en esta viejísima batalla en la que ya se han consumido tres generaciones de mis compatriotas. Quiero reiterar que su pluma siempre nos ha respaldado. Que su mano siempre ha estado extendida para nosotros. Que ha sido nuestro amigo en las horas más negras de la nación cubana.

Gracias, querido Mario. Gracias, querida Patricia, su permanente cómplice en esta lucha infinita. Sólo sueño en que algún día, en Cuba, podamos darte un homenaje como éste.

jueves, 21 de junio de 2012

FESTIVAL CLIC EN LA HABANA

La programación del primer día incluye el uso del servicio Twitter, un debate sobre una futura carta de derechos del internauta cubano, y un análisis de las publicaciones digitales en la Cuba de hoy
El festival Clic/ OLPL
                        junio 21, 2012
La Academia Blogger de Generación Y, el proyecto alternativo Estado de Sats y la entidad española EBE inician este jueves en La Habana el Festival CLIC.

twitpic yoanisanchez
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twitpic yoanisanchez
​​​​Los responsables del evento apuntan en su página FESTIVAL CLIC PUNTO COM que las nuevas tecnologías digitales y las redes sociales son cada vez más importantes en Cuba, y que la meta de ellos es contribuir al uso y desarrollo de Internet en la sociedad cubana.

El Festival CLIC se celebrará del 21 al 23 de junio en Calle 1ra, número 4606, ciudad de La Habana.

La programación del primer día incluye el uso del servicio Twitter, un debate sobre una futura carta de derechos del internauta cubano, y un análisis de las publicaciones digitales en la Cuba de hoy.
twitpic yoanisanchez Logo de FestivalCLIC hecho por El Sexto
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twitpic yoanisanchez Logo de FestivalCLIC hecho por El Sexto
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El gobierno cubano lanzó el miércoles duras críticas contra este tipo de iniciativa.

Ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, el régimen afirmó que el periodismo ciudadano, representado por blogueros, puede ser fuente de información falsa que tiene como objetivo facilitar agresiones foráneas contra Cuba. Dijo además que Cuba es víctima del uso de Internet con fines subversivos.

Entretanto, la página digital del gobierno, Cubadebate, acusó a los organizadores del Festival Clic de intentar construir redes previas a una agresión.

"Cocinan en La Habana un engendro subversivo, aparentemente no politizado, de promoción del uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones", publicó Cubadebate.

El Festival Clic está auspiciado por la Academia Blogger de Generación Y, el proyecto Estado de Sats y EBE, que organiza anualmente en España un evento considerado el más importante de la Web social en habla hispana.

lunes, 11 de junio de 2012

BENNY MORE Y ERNEST HEMINGWAY

fragmento de la novela Que bueno baila Usted
faisel iglesias
www.librosenred.com

De la bahía donde desemboca el Gran Río del Norte, llegaban aquellos barcos quejumbrosos, movidos por velas a todo viento y remos de galeotes y bagarinos. Con la marinería se esparramaban, por la Avenida del Puerto y las callejuelas de la ciudad vieja, los turistas, agentes de viajes y hombres de negocios, procurando el ambiente de bares con mujeres y guaracheros. Era una tradición que permanecía vigente en la época de los vapores. Un vínculo ancestral unía a ambos pueblos. Los tambores, claves y marugas cubanas no les eran ajenos a los hijos de la desembocadura del Mississippi, por lo que los músicos del delta buscaban el sabor del son y los isleños procuraban el swing del jazz.

−What is Cuban son, man? −había preguntado un turista tan pronto se bajó del barco.
Jazz con clave, mi socio −contestó un mulato trovador desde el bar de la esquina.
−Oh, yea!

Desde los primeros tiempos de España, sus músicos arribaban a la Isla con el deliberado propósito de cantar, bailar y agregarle al cimbaleo rítmico del jazz los repiques de los tambores del Verde Caimán del Caribe, para que se les montara el santo.

Después de dejar unos aredyés[1] en el tronco de la ceiba de la Plaza de Armas amarrados con tiras colora, unos negros con congas, quinto y tumbadora formaron una rumba frente al Palacio del Segundo Cabo. Desde la acera frente al portal del Palacio de los Capitanes Generales, salió un mulato tocando claves, vestido con una colorida guarachera y zapatos negros bordeados en blanco. Desde entonces la estridencia de los tambores se contuvo por unas notas producidas por los entrechocados corazones de ácana, que no seguían el orden natural, haciendo de vez en vez un silencio que se llenaba de emoción. Un turista recién llegado, impulsándose con el ritmo de los tambores, sacó de la funda una trompeta y comenzó a improvisar una lejana pero íntima melodía, cayendo siempre, como por sorpresa musical, dentro del patrón que, al parecer sin proponérselo, marcaban aquellas reducidas médulas de árbol, manipuladas por las leyes del arte. El negro del quinto cantaba en lengua lucumí. Una negra vestida de blanco, recién bajada del barco, se arrebató, dio un par de brincos, se echó a llorar y cayó desmayada. Rápido pretendieron llevarla a la Casa de Socorros a fin de que la examinara un médico de emergencias.

−¡Déjenla! −gritó, apartando a la gente, un negro vestido con zapatos, pantalón, camisa y gorro blancos, y muchos collares de piedras verdes y amarillas. Se le acercó, puso en la frente de ella sus manos de Orula, le hizo tres cruces con el índice en medio de la cabeza, le sopló los oídos y comenzó a hablarle en lenguas viejas.

La mujer, tendida en la acera con los ojos cerrados, respirando profundo, poco a poco volvió en sí.
− ¿Qué le pasó? −preguntaban los transeúntes.
− ¡Se le montó un muerto! −dijo alguien.
−La cogieron de caballo.
− ¡Se le subió el santo!

En el Templete estaba Bartolomé Maximiliano Moré cantando con su guitarra canciones trovadorescas, percibiendo a distancia las melodías que dejaba en el eco el negro trompetista del Misisipi. No se acercó; sabía que el trompetista seguiría colocando aquellas notas en las estrellas de la noche hasta el amanecer del nuevo día y que lo de la negra no era enfermedad.

− ¡De eso sé yo! −dijo riendo, y pasó de nuevo el sombrero−. ¡Cooperen con el artista cubano!

En una de las mesas del restaurante estaba el Gringo Grande de los hombros anchos, pecho firme, pies de elefante y ojos alegres e invictos, que andaba siempre por las calles de La Habana, con un pantaloncillo por las rodillas, roto por el fondillo, barba semanal y gorra de pescador, dándose en los bares de las esquinas unos largos tragos de daiquiri con ron doble, a los que llamaba “papas”. Se sentaba frente a los mostradores a pensar y escribir en servilletas unos párrafos luchadores y compulsivos, al margen de aquellas bullarangas de bares de puerto.
Era un personaje arrojado al torbellino de la acción, a la complicidad del amor y la fraternidad humana. Su inagotable poder creador lo abocaba, por temporadas, a las soledades. Había nacido para protagonista de los más grandes y dramáticos eventos: dos guerras mundiales, el conflicto chino-japonés, la Guerra Civil Española, la rebelión de los Mau Mau, tres accidentes de aviones detrás de los leopardos en el continente negro y cuatro matrimonios.

“Es el escritor más caro del mundo”, comentaba José Lezama Lima con ironía, mientras soltaba unas bocanadas de humo con su tabaco de siempre, sentado en el balancín de madera en su casa de la calle Trocadero.

Su madre lo quería músico (él adoraba a Pablo Casal); su padre lo soñaba médico, pero eligió ser escritor. Por ella era lírico; por él (que le regaló su primer rifle de caza, lucha y muerte), aventurero.

Era amigo de la chiquillada de La Habana, que andaba detrás de los turistas en busca de centavos; de los cantineros, las prostitutas y artistas ambulantes de aquella ciudad que caminaban con sus cartulinas y lápices de colores, haciendo dibujos a mano alzada unos, y otros con bongó, guitarras y maracas, cantando guarachas, sones y boleros para extenderles el sombrero a los forasteros: “¡Coopere con el artista cubano!”.

Le gustaba quedarse hasta tarde en los bares y cafetines, porque necesitaba luz en las noches. Tenía completa conciencia de que no se era un gran escritor impunemente, y de que el espionaje divino se pagaba caro.

Aquel día, sin embargo, el Gringo no tomaba, no leía ni escribía sobre la servilleta. Estaba malhumorado. Había veces que desaparecía y la prensa daba noticias de él en las nieves de Sun Valley, en las laderas de Castilla, en las verdes colinas de África o en los canales de Venecia, en aventuras que emulaban las de sus más fantásticos personajes. Se trataba de un ser vulnerable pero terco, seguro de que podía ser destruido pero jamás derrotado.

Se comentaba, por los estibadores del puerto y los pescadores de Cojímar[2], que se había caído a tiros con su mujer, una gringa que se bañaba encuera en el mar como si solo ella existiera en el mundo, porque le había cortado unas raíces de un árbol del patio que se le metían en la casa y lo amenazaba con envenenarle su ejército de perros y gatos y ahuyentarle las palomas del alero.

Lo acompañaba un niño de piel blanca, pelo blanco, camisa blanca y pantaloncillos y medias blancas por las rodillas.

Bartolo seguía cantando sus canciones al compás de su rayado de guitarra. Un chiquillo carniprieto, descalzo, descamisado, de vientre inflado y mechones de cabellos cayéndole sobre la frente, se paró delante del Gringo. Le dio la vuelta, sin dejar de mirarlo. Se detuvo ante el Gringuito; le sonrió y comenzó a hacer garabatos sobre un papel de estraza. Después, sin quitarle los ojos de encima, caminó de espaldas hasta chocar contra la pared. Frunció el ceño, pegó la mirada en el papel, volvió a observar como con reparos al Gringo y al Gringuito. Borró par de trazos, los corrigió, se les acercó de nuevo y, extendiéndole el dibujo, le dijo al Gringo Grande:

− ¡Coopere con el artista cubano!
− ¡Cuando un escritor está pensando no se le interrumpe! −gritó. Tomó el papel en las manos, lo miró−: ¡Mejor que ese los hace mi hijo de siete años! −dijo. Y lo tiró contra el piso.

El aire de mar, sin embargo, no lo dejó caer al suelo; y el dibujo, con sus alas de papel, salió volando por entre la muchedumbre que iba y venía por las estrechas y empedradas calles de la ciudad indiferente.

−Sí, pero su hijo tiene un padre millonario y puede ir a la escuela −le contestó retirándose, observando cómo su arte, impulsado por el aire, se abría paso por entre la multitud.
− ¡Oye! ¡Oye! ¡Ven acá!
− ¡Diga, señor!
− ¿Qué tú quieres? −le preguntó con voz gangosa y los ojos humedecidos el Gringo Grande.
−Comer.
− ¡Cantinero!
− ¡Diga, Hemingway!
−Que nunca le falte la comida. Yo la pagaré siempre −dijo, mientras unas lágrimas corrían por su barba blanca, hasta que su mano de hombre de hierro las dispersó.

Por entre las mesas, como convocada por el instante, venía una mulata con una copa de daiquiri en una bandeja a la altura del hombro izquierdo y, en la diestra, un vaso de ron. Le dio el vaso a Bartolo, dejándole una mirada por sobre el hombro, que lo calibraba de arriba abajo y siguió con su andar nalgueador hasta la mesa de Hemingway. Camarera, camarera/Tú eres la camarera de mi amor.
− ¡Toma tu Papa! −le dijo la mulata, con cierto tono mimoso, a Hemingway, que mal simulaba indiferencia.

Hemingway la miró por sobre el hombro y, sin mover la cabeza, corrió la vista por donde el trovador, que los observaba. El vientre de la camarera estaba ligeramente inflamado. Los dos hombres miraron de nuevo a la mujer y después se clavaron los ojos. Ninguno pronunció palabra. Hemingway se levantó, le dio una patada a una lata que llegó al mar y se hundió haciendo burbujitas que apenas podían aflorar en las contaminadas aguas de la Bahía, y salió a la acera para seguir su rumbo.

− ¡Heming! ¡Heming! −lo llamó con insistencia la camarera.

Hemingway se volvió. La miró con las mandíbulas pegadas al pecho y el ceño fruncido, gesto que acentuaba su carácter terco y su semblante duro: le puso la mano en el vientre y dijo:

−Se puede ser infiel, pero no desleal −y siguió rumbo al Hotel Ambos Mundos a escribir de pie, mirando por la ventana abierta la Bahía de La Habana: Camarera, camarera/Tú eres la camarera de mi amor.
Bartolo siguió cantando y tomando ron.

Meses después, el Sargento Taquígrafo desde la Primera Magistratura, invitó al Nobel a un homenaje en el Palacio. Sin embargo, a Hemingway lo vieron acompañando a la camarera a depositar los restos del natimuerto en el campo santo. Desde entonces, no se sabe si el nombre de Papa que le gustaba que le dijera la camarera, se debía al trago de daiquiri con ron doble que prefería o a una frustrada paternidad.

[1] Arayé: Revolución, guerra, Alboroto, envidia, mala fé.
[2] Pueblo de pescadores del norte de La Habana, cuyos pobladores inspiraron la novela El viejo y el mar de Ernest Emingway.

ENTREVISTA A UN ESCRITOR CUBANO

Qué bueno baila usted: La música cubana a través de Benny Moré.

Faisel Iglesias, autor de la novela Qué bueno baila usted: La música cubana a través de Benny Moré.
Nacido en 1953 en Pilotos, Pinar del Río. Graduado de Derecho en la Universidad de La Habana. En 1991 la editorial Letras Cubanas publicó parcialmente su novela EL Olor de la Tierra, que fue prohibida por el Gobierno de la isla el mismo día de su lanzamiento. Obra que fue presentada en 1996 en la Feria Internacional del Libro de Miami.

Con motivo de la reciente publicación de su novela Qué bueno baila usted: La música cubana a través de Benny Moré, Faisel Iglesias es el invitado de la semana en MartiNoticias.


MN. ¿Cómo se le ocurrió novelar la vida de Bartolomé Maximiliano Moré?
FI. La música es la primera entre las artes. Nos trasmite esas emociones que identifican nuestra cultura, nuestro ser. Cuba es su música. La síntesis y expresión humana más alta de ese milagro es Benny Moré. Benny es un personaje con el que siempre andamos a cuesta de manera consciente o inconsciente Es otro yo.



MN. La vida misma del Benny Moré es una novela. Esto que pudiera facilitar las cosas en realidad las complica porque pudo haber equivocado el camino y terminar escribiendo una biografía sobre el Bárbaro del Ritmo. ¿Cómo eludió ese peligro que, por otro lado, sería una tentación?
FI. El Benny es un Benny diferente para cada cubano. Incluso, nunca se repetía. Mutaba en cada canción. Para él un instante podía ser la eternidad y era capaz de expresar en una canción, en un gesto, en un grito, siglos incontables de dolor, desarraigo, esclavitud, amor, esperanza ... Sólo la novela posibilita esa polifonía, esos rompimientos de tiempos... Una gran fabulación para decir una poquita de verdad.

MN. Su novela sobre el Benny es además una novela sobre la música cubana ¿Qué fuentes vivas o bibliográficas consultó, sobre todo teniendo en cuenta que usted vive exiliado en Puerto Rico y que obviamente la circunstancia del exilio conforme le abre el acceso a unas fuentes le niega el acceso a otras?
FI. La música cubana es un fenómeno único. Ningún país del mundo tiene más ritmos. Es un fenómeno complejo y simultáneo que ignoran los que la copian y hasta los que la roban, porque de eso también se trata. Ahora cuando escuchas un son, un bolero, una rumba, dicen que se trata de música caribeña, tropical. El trópico lo encontramos en Asia, África, en el Perú, Chile, en Australia... Cuando hablan de los instrumentos musicales cubanos se refieren a ellos como instrumentos afrocubanos.
Hay un deliberado propósito de descubanizar la música cubana. Y eso no afecta sólo a nuestro patrimonio, sino que daña a esos pueblos a los que les dicen engañosamente que esa es su música, porque les rompen su identidad. La clave es un instrumento cubano. Nació precisamente para oponerse a la estridencia de los tambores africanos. Los timbales, los bongoes son instrumentos musicales cubanos que surgían a los fines de expresar una realidad musical que sólo se daba en Cuba. De modo que las fuentes de esa novela las encuentro en la historia, en la dignidad y el amor a mi cultura....

MN. La descripción y definición que logra en su novela del instrumento musical denominado la clave me resultó extraordinario. Cuente brevemente a nuestros lectores lo que aporta la clave a la música cubana y cómo lo obtiene siendo un instrumento, digamos, tan primario y simple.
FI. En Cuba se fundieron, en ese gran proceso de transculturación el negro y el blanco, como en los demás países del Caribe. Pero en Cuba se da un fenómeno único. A partir del siglo XVI la industria azucarera se desarrolla de manera tal que, en poco tiempo la isla pasó a ser el primer país productor y exportador de azúcar, cuando el azúcar tenía la importancia en el mercado mundial que tiene hoy el petróleo. En consecuencia en el Puerto de La Habana se crea el astillero capaz de hacer los barcos más grandes y modernos de transportación de azúcar a los cuatro puntos cardinales.
Los recursos y trabajadores para atender las necesidades de abastecer de barcos militares a las armadas que peleaban en las guerras de independencia de Norte y Sur América. Ingenieros, ebanistas, carpinteros europeos, fundamentalmente del sur de España, comenzaron a trabajar junto a los negros en el puerto.
En los momentos de esparcimiento, cuando los negros tocaban sus tambores, a los blancos les resultaban estridentes sus sonidos. Y comenzaron, tras aguantarles un tiempo. Primero, seguramente con las palmadas, pero con el tiempo, empezaron a utilizar las clavijas, esos tornillos de maderas, para trincar los barcos. De ahí, después de un artesanal tallado, surge la clave de la música cubana.
A mí modo de ver, es el instrumento que parió la música cubana. Todas las autoridades que he oído hablar del fenómeno de la música cubana lo justifican con el encuentro del negro y el blanco. Sin embargo, en todos los países del Caribe, en América del Sur, en todos los lugares donde se ha dado ese mestizaje se produce una música poderosa, pero la música cubana es única.
La clave hace melódico al ritmo, deja un espacio de silencio que abraza a la melodía, permite la improvisación del artista y del espectador, por tanto cambió también el concepto del espectáculo, porque a partir de la clave, el espectador también crea. A partir de la clave, el pueblo dejó de bailar esos bailes de salón, de pasos aprendidos, del tiempo de la colonia y las rumbas y comienza a bailar suave, suavecito, apretando a la compañera, en virtud del paso que le marca la clave.
Para novelar la clave era necesario hacerla un personaje. Por tanto tenía que humanizarla. Y la única manera de humanizar un objeto es utilizando la poética...
Otro aspecto fundamental de la música cubana es la utilización de los tambores con fines religiosos. Es por ello que, una vez que la clave comienza a bordear el ritmo y abrazar la melodía en sus momentos de silencio, la percusión puede ser adorno, tono dramático, imaginar locaciones, llevar y traer espíritus... Claro, pero mi novela no tiene una aspiración científica.... mi propósito es literario.... y para ello, para decir esas poquitas verdades que no tengo medios científicos de probar, utilizo la poesía. La poesía me da la facultad de inventar verdades...

MN. ¿Era Bartolomé Maximiliano Moré un iniciado en la Regla de Palo Monte?
FI. Bartolomé Maximiliano Moré se crió entre babalawos, en medio de esa tradición religiosa. Una parte de su personalidad es forjada por ese mundo. El respetaba, como todo hombre sensible y agradecido, esa cultura, esas religiones. Ellos les enseñaron los secretos del canto, el baile y los toques de tambores que fueron fundamentales en su proyección artística. Pero como decía Celeste Mendoza, su gran amiga: "El Benny no creía ni en su sombra".

MN. ¿Qué hay de cierto en el rumor de que el Benny Moré portaba en el interior de su proverbial bastón una prenda, kiyumba, resguardo o amuleto de Palo Monte?
FI. No me consta. Puede haber sido cierto o no. Como te expresaba, esa es la cultura que lo formó y que él respetaba. Pero yo no me asumo al Benny con ojos de historiador... Yo por ejemplo, quité su sombrero y su bastón del Alí Bar, que es donde verdaderamente están y los puse en un teatro adonde la gente iba y pagaba por verlo.... Me interesa la verdad literaria, esa que se inventa.

MN. ¿Cómo definiría a Bartolomé Maximiliano Moré dentro de la música cubana y caribeña en general?
FI. Es la expresión más alta de cubanía de ese fenómeno único que es la música cubana.